A la hora de hacer páginas web, lo normal es programar en local (en nuestro ordenador) para luego, una vez que sabemos que funciona, subir todo al servidor y que nuestro trabajo quede accesible al público. De esa forma podemos trabajar más rápido hacer las pruebas sin que nadie vea los errores.
El problema es que a veces la página está configurada para que funcione en la dirección real. Por poner un ejemplo, la base de datos de este blog tiene guardado que la página va a estar alojada en “www.loixiyo.com”. Por eso, si me hago una copia en mi ordenador para trabajar necesito cambiar todas las veces en las que aparezca la dirección por “localhost” para poder hacer las pruebas.
Esto es un coñazo porque si te dejas alguna por cambiar las cosas pueden no funcionar bien. Y por supuesto, si luego al deshacer los cambios te olvidas algo la puedes liar parda.
Probablemente a algunos que hayáis entrado a mi blog últimamente os hayan salido avisos como “Estoy haciendo pruebas, vuelve luego”. Ahí tenéis la explicación, me salía más a cuento trabajar directamente en el servidor para no tener que estar cambiando cosas. Así que os dejaba mensajillos para que vierais que los fallos eran algo temporal.
¿Cómo se arregla esto? Existe un archivo donde se puede especificar que “cierta dirección se asocie con cierta IP”. De esta forma, podemos “engañar” al navegador (a todo el ordenador, en realidad), haciéndole creer que él es www.loixiyo.com. Ese archivo podemos encontrarlo en:
WINDOS: C:\Windows\System32\drivers\etc\hosts
LINUX: /etc/hosts
En ambos casos la sintaxis es similar. Se pone primero la IP (en este caso 127.0.0.1 es nuestro ordenador), y después el nombre que le queremos asociar, así:
127.0.0.1 loixiyo www.loixiyo.com
A partir de ese momento, tanto “loixiyo” como “www.loixiyo.com” serán, para nuestro ordenador, lo mismo que 127.0.0.1 que es él mismo. Si por ejemplo tenemos un servidor Web escuchando en el puerto 8080, podríamos ver las páginas que estamos desarrollando en cualquiera de estas direcciones:
127.0.0.1:8080/mipagina
localhost:8080/mipagina (por defecto, localhost es 127.0.0.1)
loixiyo:8080/mipagina
www.loixiyo.com/mipagina
¿Veis la utilidad? Me ha parecido una idea tan cuajanuda… A partir de ahora puedo hacer pruebas en mi ordenador exactamente igual que si las hiciera en el servidor, pero sin que vosotros veáis los fallos
Llevaba tiempo sin publicar ninguna fricada, así que vamos a ello.
En esta ocasión se trata de un plugin para WordPress con el que podéis añadir enlaces en páginas o posts concretos, si no queréis que aparezcan en todo el blog. Es muy útil si, por ejemplo, vendéis enlaces en ciertos sitios de la web.
Antes de nada decir que el plugin original lo creó Jealous Designs y lo podéis descargar aquí. Con la versión que allí aparece podéis hacer todo esto que comento. Permite añadir, además del enlace (con tu texto y URL), un parrafillo opcional debajo en el que podéis dar una descripción del sitio que enlacéis, lo cual me parece muy útil. También permite especificar si lo quieres abrir en una nueva ventana o en la misma.
Pues bien, yo echaba de menos algunas cosas para que quedara bien integrado en mi blog, que son las siguientes:
- Los enlaces se muestran en una lista (<ul>…</ul>) en lugar de por párrafos.
- He añadido el atributo “title” al enlace (<a href=”…” title=”Mi enlace”> …</a>) que es el que hace que cuando pases el ratón por encima aparezca otra descripción. Es un campo opcional, pero está la posibilidad de utilizarlo.
- Lo he traducido al español. Si lo necesito algún día, el siguiente paso es hacerlo multiidioma para que se pueda seleccionar el que se necesite, pero no ha llegado el caso.
Así que la versión modificada podéis descargarla desde este enlace:
Por supuesto le escribí al autor para ver si quería que le mandara los fuentes y utilizarlo como actualización. Me parecería absurdo que en el repositorio de WordPress hubiera dos copias casi idénticas, pudiendo haber una que reuna lo mejor de las dos. Pero como no me ha contestado, pues lo pongo aquí para quien lo quiera.
Y bueno, poca cosa más. Si entráis este post (haciendo click en el título) veréis que en la barra lateral aparece un enlace a la web del autor, que no aparece en ningún otro post ni en la página de inicio. ESE es el resultado.
Para utilizarlo, podéis subirlo a vuestra carpeta de plugins, activarlo desde el menú de administración y listo. Sólo os faltará añadir el Widget a la barra lateral con el título que os guste. El formulario para crear enlaces os aparecerá en la pantalla de creación y edición de posts y páginas.
Ale, espero que a alguien le pueda ser útil. Si no, al menos me entretuve mientras lo programaba.
Imagino que habéis visto películas de guerra en la que los ejércitos lanzan bombas atómicas o biológicas para causar el mayor daño posible a sus enemigos. Muchas de esas cosas, por no decir todas, están inventadas y si no se usan en la vida real es porque da miedo utilizarlas. Lo que yo pensaba es que son inventos relativamente modernos, hasta hace no muchos años cosas de ciencia ficción.
Pero con lo que he visto a mediodía en la tele, me río yo de los americanos, los rusos y todos los otros países que salen en las películas con sus super armas de destrucción masiva. Los mañicos de hace unos cuántos siglos ya lo utilizaban, aunque a menor escala, claro
Conocéis las catapultas, ¿no? Son esos chismes que se usaban para lanzar “jarros” ardiendo a largas distancias. En El Señor de los Anillos lanzaban cabezas para acojonar a los defensores de Minas Tirith. Pues bien, no se qué guerrilleros maños (me he ido al baño a despedir a Paula y me lo he perdido), en lugar de jarros lanzaban caballos, para que contagiaran la peste a los enemigos.
Básicamente, coges un bicho que esté enfermo de algo contagioso, y lo catapultas. Ya puestos, yo hubiera lanzado un juglar para que fuera cantando mientras volaba, le hubiera dado un toque más divertido. Pero caballos tampoco está mal, son grandes y, además de contagiar, aplastan a quien le caigan encima.
Me ha parecido una idea tan cuajanuda que tenía que comentarla, a modo de curiosidad que en esta ocasión se lleva el premio a la Foto de la Semana.
¡Ah! Por si alguien ha visto el documental entero y no eran guerrilleros maños sino “pon_aquí_la_palabra_correcta”: En este blog soy el amo y señor y lo he adaptado para que quede más autóctono. Mis disculpas por adueñarme de un invento forano (tal vez algún día atribuya a algún anciano pirenaico el invento del teléfono o la teoría de la Relatividad).
feliz año a todos y esas cosas que se suelen decir en estas fechas. Espero que vuestros deseos para este años se cumplan, y como dije una vez en un brindis (y fue motivo de risas):
- Que lo peor de este año sea lo mejor del que viene
Este año he decidido que igual que hay gente que sale con ropa interior roja y chorradas por el estilo, yo voy a comer cada año una uva más en las campanadas. Ayer empecé con 15, lo que obliga a comer dos uvas en cada una de las tres primeras campanadas, y el año pasado subiré a 16, a ver qué pasa, joj.
Por lo demás, fiesta con los amigos, baile y recena en el Mythos, y algo que es muy de agradecer, nada de resaca. ¡¡OEOEEE!! Así que hoy podré disfrutar de la última comida “guachi navideña” sin tener ganas de vomitar y/o dolores de cabeza varios.
Como objetivos para este año, la verdad es que no he pensado muchos. Podría decir algunos que se me ocurren ahora:
- Disfrutar de mi “post-dos-erasmus”
- Mantener el curro
- Volver a las actualizaciones frecuentes en el blog (los fieles andáis perdidos, lo sé)
- Cerrar la programación de Esemese, y colgar los fuentes en algún sitio por si alguien lo quiere continuar.
- Dejar de fumar, otra vez y de forma “más permanente”
- Diría que hacer al menos 3 viajes fuera de la península estaría bien también.
Y ya está, poca cosa más tengo para intentar cumplir, la verdad
Pues eso, queridos míos, no tengo mucho que contar, porque no he tenido vacaciones y mis tiempos libres los he dedicado a lo que más me apetecía dedicarlos. Pero al menos quería dar señales de vida y dejaros un vídeo de los que creo que cada año añadiré otro. Lo que más me gusta es el principio y el momento 2:45…
Y au!
PS: Y yo creía que llegar a las 7 estaba bien… ¡Moñas!
Hoy voy a contaros una historia que el otro día una bella doctora me hizo llegar. Me recordó a algo que me ocurrió hace algunos años en un campamento de verano en el que había vascos, mallorquines, valencianos, mañicos y madrileños.
Con tanta lengua distinta al castellano, me apetecía aprender a decir cosas para hacer el canelo un rato. Un buen día, a un vasco le picó un mosquito al lado del ojo y se le inflamó. Yo le pedí que me dijera cómo decir “Ion tiene el ojo precioso esta mañana”, o algo así. Él, “amablemente” me lo tradujo, y yo fui toooodo el día repitiendo la frase una y otra vez.
A las horas (muchas) de aquello, alguien me dijo que lo que estaba diciendo en realidad era algo como “Soy un tonto del culo”. Así que allí tenéis a vuestro ídolo de masas, diciendo orgullosamente aquella barbaridad
Pues bien, lo mismo le ocurrió a la joven de nuestra historia de hoy. Aunque en realidad lo suyo va más allá de que cuatro vascos (o cuatro mil) se rían de ti una tarde. Lo suyo es peor, pobrecilla.
Esta señorita fue infiel a su novio con un viejo amigo suyo (no sé si de él o de ella, pero es lo mismo), con la mala suerte de que se enteró. El novio, muy hábil, no dijo nada y espero un buen momento para llevar a cabo su venganza. Por lo visto, nuestro verdugo cornudo era un tatuador profesional, y la ocasión se presentó sola. Imaginad la conversación:
- Cariño, ¿puedes hacerme un tatuaje en la espalda?
- Claro, princesa, amor(cilla hueles), tesoro del cielo. Yo re lo hago, y después el tatuaje.
A los días, la novia queda con una amiga y le enseña, toda orgullosa, su nuevo tatuaje. La amiga queda asombrada… ¿Qué pasa aquí? Sencillo… mirad el tatuaje:
Tened cuidado de quien* os fiáis. Yo quedé de pardillo con un vasco, esta chica con su novio… ¿Os fiais de los chinos/arabes/”gente-con-letras-raras” que dice poner vuestro nombre en algún papel/sitio del cuerpo?
La historia la he sacado de aquí, aunque la he adornado para contarla más loixianamente.
En fin… otro día más.
Y au!
* ¿Ese “quien” se acentúa? A mi me suena como una pregunta indirecta, pero realmente no sé si lo es.
No llevaba idea de escribir hoy, la verdad es que no tengo mucha gana de ponerme a pensar qué contaros. Bueno, en realidad tengo una reflexión sobre el café que probablemente escriba este fin de semana. Pero hasta entonces, os dejo este vídeo que mi amigo Fusta me acaba de mandar.
Este entrañable cocinero nos deleita con algunas ideas que le mandan para que las cocine. Sólo de oírlas me entran escalofríos, pero él las prueba, con un par de “cajones”. Así que si alguien se anima y me cuenta qué tal, estupendo. Si no, lo haré yo
Sin más, os presento al susodicho:
Espero que os haya gustado, yo me he reído un ratillo. Ahora me voy a dormir o mañana no habrá dios que me saque de la cama.
Y au!
PS: No está tan bueno como el torto, pero seguro que te animas a probarlo, ¿o qué?