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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Feliz año 2010

Desde Anda a Cascala! quería desearos a todos un feliz y próspero año nuevo, y todas esas cosas que se dicen todos los años. Podría desearos hijos, salud y dinero, pero tal vez con salud y muchos intentos de hijos sin éxito sea suficiente.

Como este año me perdí el mensaje de la Casa Real, os dejo aquí algunos fragmentos que he encontrado :-P. En especial, me gusta el momento 1:10 en adelante.



¿Qué más cosas se suelen decir? Mmmm… Propósitos para este nuevo año. Si pongo muchos y que duren mucho tiempo, puedo pegarme el año pringando, así que tal vez lo más sensato sea poner algunos que acaben pronto:

– Aprobar economía y FAPS.

– Conseguir mi ansiado Erasmus

Juasjuas, estos los tendré acabados (o no) en febrero, así que tendré 10 meses de  “boulin” (tocadica de h**v*s).

¡Feliz año a todos!

Y ya está

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Hoy son cuatro

En cierta ocasión, cuatro tontos acudieron a un restaurante para comer. Se sentaron en una mesa redonda y estuvieron echándose un cigarro hasta que un joven camarero les atendió. Los cuatro pidieron  los mismos primeros platos: Un buen plato de cocido bien calentito que, con el frío que hacía ese invierno, era lo que mejor sentaba.

Unos minutos después llegó el camarero y repartió los platos a los comensales. Primero a las dos doncellas, después a los dos galanes. ¡Qué olor desprendían aquellos platos, por Dios! Pero algo fallaba, hubo que avisar al camarero:

– Camarero, por favor, ¿sería tan amable de probar este caldo?

– ¿Qué ocurre? ¿Está frío, señorita?

– Por favor, pruébelo y dígamelo usted.

– No entiendo, ¿acaso le falta sal, o está muy salado?

– Hágame caso, pruébelo, de verdad.

El camarero estaba cada vez más agobiado

– Qué vergüenza, hay un mosquito, ¿es eso?

– Por favor, deje de hacer preguntas. Pruebe este caldo.

– Pero señori…

– ¡¡QUE PRUEBE ESTE CALDO, COÑO!! ¡¡YA!!

– Está bien, está bien … … …    … … …    … … … Un momento, ¿dónde está la cuchara?

– ¡Anda! ¿Por qué piensa, joven, que le pedía que probara el caldo?

Quería darte la bienvenida, ya somos cuatro. Y por supuesto, un abrazo a los otros dos.

Y ya está 🙂

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Jódete y baila

Llevaba unos días queriendo poner esta canción. “Ixo Rai!” es desde hace muchos años uno de mis grupos preferidos, por no decir EL GRUPO. Su separación fue una gran pérdida, pero por suerte hoy existen cosas como el “Yotuve”, juasjuasjuas.

No me lío a escribir, quiero irme a dormir y mañana será otro día. Así que sin más, os dejo la canción.


http://www.youtube.com/watch?v=Yvk_sO4j8-o


Y ya está 🙂

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Mensajes del pasado

Noches extrañas últimamente…

Acostarse a altísimas horas de la madrugada se está convirtiendo en costumbre. Lógicamente, después de unas cuantas horas de programación improductiva, la cabeza todavía te sigue dando vueltas en la cama. Tanto es así, que estuve un buen rato meditando sobre este tema:

La cosa es que ayer iba a dejarle una nota a mi padre, y caí en algo en lo que no había pensado.

Cuando llamamos por teléfono a alguien, queremos obtener respuesta en el momento. Cuando escribimos una carta o un email esperamos que el mensaje llegue a la persona en cuestión lo antes posible, para que nos conteste también lo antes posible. En cambio,  dejar una nota en la nevera es algo diferente.

Quien deja un mensaje pegado a la nevera no espera que llegue a su destinatario, sino que sea el destinatario quien llegue a la cocina y vea la nota. Es una forma de comunicación diferente, y aunque esto es una chorrada (como todo lo que suelo escribir aquí), me parece algo mágico.

Es algo especial. Quien lee el “Llámame a las diez, tengo que hacer recados” está leyendo un mensaje del pasado. Si la nota es un recordatorio que tú mismo te escribes, es como si el “tú” del pasado te dijera algo ahora. Como si una conciencia te dijera lo que tienes que hacer. No sé, pero la idea me parece sorprendente.

En momentos poco lúcidos puedes dejarte un mensajito e irte a dormir, que cuando despiertes tendrás un mensaje de aquel jilipollas con sueño pidiéndote que termines su tarea. En momentos en los que te sobra el dinero puedes dejarte un billete de 500 euros y olvidarte de él. Y será cuando pases hambre cuando veas esa notita diciendo “Tío… menos mal que guardé esto para tí”, con un billete morado del  tamaño de una manta de picnic ahí en la nevera.

Es una bobada, pero este tipo de comunicación ha existido siempre. Hubo a quien una señorita guapa se le apareció de la nada un día y decidió dejar constancia de ello, de la admiración que sentía. A día de hoy, tenemos la Basílica del Pilar, que nos recuerda lo atractiva que era aquella dama, y la buena mercancía que llevaba el camello de aquel señor.

Con los músicos, pintores y demás pasa lo mismo. Para ellos había dos opciones. O lo hacían por gusto,  o era como mis prácticas de Laboratorio de Programación: algo que te toca hacer, que no se te valora como debería y que hacerlo aparentemente no sirvió para nada. Lo que ellos no sabían, es que ese “mensaje” lo recibirían millones de personas muchos siglos después, y que ese mensaje seguiría siendo válido aun después de todo ese tiempo.

Otro ejemplo chorras, ¿quién le iba a decir a un dinosaurio que pastaba tranquilamente por el prado que daría trabajo a gente, tropecientos millones de años después?

Pues nada… ahí queda mi reflexión. Ahora hay que irse a casa y seguir haciendo cosillas.

Y ya está 🙂

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Mandriles una vez al mes

Hoy toca hablar de una especie en extinción, de una maravilla de la naturaleza que amenaza con desaparecer. Los mandriles son unos animalillos curiosos, dignos de estudio, y de los que hoy hablaré un poquito para que los conozcáis.

En primer lugar, son unos seres sin conciencia alguna. Toda su capacidad de razonamiento es mera ilusión, y así lo manifiestan en todo momento. Por poner un ejemplo, os diré que son capaces de hacer la misma pregunta un millón de veces, obtener la misma respuesta un millón de veces, y pensar que la un “millón y un-ésima” (¿cómo coño se dice eso?) respuesta será diferente.

Suelen organizarse en pequeños grupos de 4 o 5 personas, y se establecen una serie de roles voluntariamente aceptados que todos deberán mantener en toda circunstancia. Algunos de estos roles son:

– Jefe: Persona con experiencia que se encarga de coordinar, pero que sólo en contadas ocasiones se ensucia las manos.

– Artificiero: Realmente cómico. Con casi tanta experiencia como el Jefe se encarga de recolectar material variado y malvado para atentar contra el resto del mundo. No participa, no habla, no ríe. No sabe lo que es lealtad, pero se sabe que cuando se somete al jefe nunca le defraudará.

– El bizco cabrón: Sus ojos le sirven para mantener el territorio controlado. Es callado, no se relaciona con nadie, y si emite algún sonido suele ser desagradable. Realmente es hasta más patético que el Artificiero, aunque pasa desapercibido porque de vez en cuando algún balbuceo demuestra que sigue vivo. Tiene tendencia a tener ladillas en los sobacos, y por eso tiene siempre las manos ahí cuando se fotografía.

– El Co-tronx: Su papel es crucial, y consiste en suplir la aparente ausencia de Artificiero y Bizco Cabrón. Si ellos apenas se relacionan, el grupo encuentra en Co-tronx un medio de comunicación, una forma de relacionarse con el exterior, además del Jefe. En cambio, su capacidad de razonamiento y empatía es extremadamente limitada, y cuando se ve acorralado se limita a levantar la barbilla y emitir sonidos como “Coooo… yo no, ¿eh?”. Triste personaje.

Los cuatro personajes no pueden vivir solos, dado que su capacidad de supervivencia es nula. Por eso se infiltran en manadas de otras especies. A estas especies, los mandriles les queman sus casas, roban su comida, estropean sus vacaciones, y amargan la vida. Incluso consiguen contagiar su estupidez a algunos nuevos reclutas, que serán sus infiltrados por una temporada. Lo realmente sorprendente es que cuando van a juicio, los mandriles callan, y sus anfitriones también. Existe una ley del silencio que nadie entiende ni comparte, y que sólo perjudica a la tribu anfitriona.

Científicamente no se ha demostrado que ambas especies obtengan beneficio mutuo. Podríamos pensar en una simbiosis de esas que veíamos en Ciencias Naturales, pero realmente el tema no está nada claro.

Cuánto podría contaros de los mandriles. Pero no es ese mi objetivo. Lo que realmente querría es que recodéis la moraleja:

No te engañes, mamita,

una vez al año no hace daño,

una vez al mes, son doce veces al año.

Y ya está 🙂


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¡Una no, una no!

No he podido resistirme. De nuevo, el Sr. Clorofila me ha deleitado con esta obra de arte que me gustaría compartir con vosotros.

En tiempos se decía que determinadas prácticas nos dejaban ciegos. Le experiencia diaria de mucha gente demuestra que aquella afirmación no era del todo precisa. En la actualidad, se intenta llevar a la gente por el buen camino, con vídeos como éste. Porque más vale prevenir que curar …



Si ya es tarde  y habéis pecado, si ya os habéis rendido al vicio y las malas prácticas, todavía estáis a tiempo. Tened paciencia, jovenes padaguanes, que en la próxima entrega iluminaré vuestras tristes vidas.

Espero que os guste, y que ayude a llevaros por el sendero de la pureza. A mí me ha sido realmente útil.

Y ya está 🙂

PD: Bendita ironía 😛