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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Fotos del San Valentin frikoide

Hacía mucho tiempo que no ponía nada en la galería, y ya, teniendo las fotos de aquel sábado, me he decidido a ponerlas. Algunas están en el tuenti, pero como lo odio, prefiero ponerlas en mi web. Os pongo aquí debajo alguna, haced click para ir a la galería y verlas todas.



O bien, pulsad aquí.


En fín, espero que os gusten, y si no, pues al menos véis a unos cuantos frikoides de marcha, con un par de copas de más cada uno.
Y ya está 🙂

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Los huevazos del 42

Llevo todo el día pensando en escribir esto por la noche. Y por fin, después de interminables horas en el CPS (hoy he llegado a 11 horas allí metido), y un capítulo y medio de House (Jaus), ya puedo hacerlo.

Esta mañana he salido de casa a las 9:40 a coger el bus, pensando que si justo en ese preciso instante tenía suerte y aparecía un 42 (cosa bastante improbable), llegaría a clase exactamente a las 10 de la mañana.

Lo genial es que, curiosamente, ha aparecido uno, justo enfrente de mi portal. Aunque, eso significaba correr las 2 manzanas para llegar a tiempo a la parada. Pero sí, he llegado, y me he sentido todo satisfecho, aunque con los pulmones que se me salían por la boca. Lo que no sabía es que mi calvario empezaba justo en ese momento.

Al principio no he caído, simplemente iba sentadito, pensando en la muralla china, para variar. Pero me he dado cuenta de algo, y es que parábamos cada 2 semáforos. Lo primero que he pensado es que hoy estaba teniendo mala suerte. Pero ese pensamiento ha desaparecido cuando he visto varios caracoles adelantándonos mientras se reían del conductor, y de los pobres pasajeros que viajaban a velocidad de abuela caminante. Bueno, no nos alarmemos, tal vez haya mucho tráfico…

NO!! La calle estaba como siempre, excepto que el autobús que me ha tocado sufrir esta mañana no corría nada. No conseguíamos pasar 2 semáforos en verde. Desde que las puertas del bus se cerraban hasta que éste empezaba a moverse, me daba tiempo a bajar, echarme un cigarro y subir. Era horrible!! Al doblar las esquinas no se notaba, puesto que eso hay que hacerlo a poca velocidad. Pero cuando te encontrabas con una recta de 3 carriles, con todos los semáforos en verde hasta 300 metros por delante de tí, ERA DESESPERANTE.

Ha costado desde Kasán hasta el Carrefour (normalmente unos 4,5 minutos) cerca de 14. No me lo  podía creer, así que poco antes de llegar al Carrefour se me ha ocurrido acercarme al lado del conductor, para poder ver la aguja que marca la velocidad. Increíblemente no la he visto subir de 30 km/h…

Ni siquiera en una recta donde los coches alcanzan casi los 80 km/h (sí, eso es una multa bastante elegante) ese hombre pasaba de los 30. Era como si no quisiera llegar al CPS. Joer, todo el mundo que vivimos allí le tenemos asco, pero no por ello nos cuesta 3 horas llegar. Y si el hombre tuviera luces, habría llegado pronto para echarse un café y un cigarro. Pero tampoco parecía tener esa suerte.

Por fortuna, el señor profesor ha debido coger el bus siguiente al mío, que debía pilotar el primo de mi conductor, porque ha llegado a las 10:14 minutos, sólo 1 minuto antes que yo.

Resumiendo, después de el agobio y el aburrimiento de un viaje en 42 de algo más de media hora que norlmente cuesta algo más de 20 minutos, he conseguido llegar a tiempo a clase para empezar el día.

Sólo una recomendación para Benito (así he bautizado al chófer): “Si tu mujer tiene ganas de marcheta nocturna, espero que no te cueste tanto empezar como cruzarte 4 semáforos. Porque se le pasarán las ganas y te quedarás a dos velas: VAMOS… UN POCO DE ALEGRIA Y FLUIDEZ EN LA VIDA NO VIENE MAL”.

Y ya está 🙂

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El ascensor cachondo

Sigo soñando cosas paranoides.

En esta ocasión, después de apostarme la vida en un partido de “boleybol” en el que mi compañera de equipo era lo más patoso que he visto en mi vida (he perdido, y lo que todavía no entiendo es cómo me han perdonado la deuda), he aparecido en un edificio antiguo pero muy lujoso de 9 plantas, en el que me he dispuesto a coger el ascensor.

Estaba en la planta baja, y he pulsado el 7º botón, tal y como haría para subir a mi casa. Así, el ascensor ha empezado a subir piso tras piso, hasta llegar a mi objetivo. Pero cuando las puertas estaban a mitad de abrirse, se han cerrado y he subido, sin quererlo, al último piso. Allí había una señora, que parece ser que había pulsado el botón de llamada. La mujer se ha disculpado por subirme hasta allí, y le he dicho que no importaba, que podía subir. 

De nuevo bajábamos, y hemos vuelto a parar en el 7º piso, para que yo me bajara (la mujer iba a la planta baja). Pero, para mi sorpresa, la señora ha bajado allí, e igual que antes, cuando yo iba a bajar, las puertas se han cerrado y he vuelto a aparecer en el 9º piso. 

Esta vez una joven, bastante… ¿cómo decirlo? Bastante bien proporcionada, lo diré así para evitar palabras no aptas para todos los públicos. Y yo, amablemente y como en la ocasión anterior, la he invitado a montar en el ascensor.

INCISO: Como “ascensor” se repite mucho, ahora lo llamare “zanahoria”.

NUNCA había rezado tanto para quedarme colgado en la zanahoria (excepto un día en la Facultad de Derecho, y no hablaré de ello ahora). Y como aquella vez, tampoco ha funcionado. Así que, ya en el 7º piso la bella joven ha salido al pasillo, pero cuando yo iba a salir… SORPRESA!! Puertas cerradas.

Esto se ha repetido varias veces, hasta que no sé cómo, he aparecido colgando de la zanahoria. La escena ha sido peliaguda:

Yo, agarrando con una mano la sirga, y con la otra el habitáculo de la zanahoria. Como en las películas. Y en el interior de ésta, 2 niños de 6 y 7 años. Si soltaba la mano de la sirga, todos muertos incluido yo. Si soltaba la otra, los niños muertos y yo con remordimientos. Así que he aguantado todo lo que he podido, hasta llegar a la planta calle.

Los niños han salido ilesos en la planta calleal recibidor, pero yo no he podido aguantar, y he caído, con la zanahoria, miles de metros.

Lo mejor es que… en lugar de matarme, he caído en la fila para subir a un telesilla, en una estación de esquí. Ahí estaba yo, equipado con unos buenos esquíes, con mi bañador y mis gafas de bucear.

Ya arriba, he recordado algo vital: Mis esquíes se han quedado en la telesilla. Así que he tenido que bajar andando hasta abajo, donde mi padre me esperaba con ellos en la mano, y silvando el Himno de la Alegría.

Ahí ha acabado mi sueño. Y menos mal, porque sólo una tontería más y me habría tirado por la ventana al levantarme… MENUDA PARANOIA.

Con esto, me voy a dormir, a ver qué me depara esta noche.

Y ya está 🙂

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¿Y si los deseos se cumplieran?

Ayer me acordé de la película “Como Dios”, protagonizada por Jim Carrey. Para el que no la haya visto, digamos que durante un tiempo el personaje se convierte en Dios, y tiene todos sus poderes. Como todo Dios que se precie, nuestro amigo escucha las plegarias de la gente, y ha de atenderlas. Así que, para ahorrar tiempo, decide crear un contestador automático que diga “sí” a todo lo que la gente pide.

Así pues, los deseos de toda la gente se ven cumplidos, lo cual trae desastrosas consecuencias.

Y yo, que suelo dedicar tiempo de mi vida a meditar las mayores tonterías que se me ocurren, decidí pararme a pensar durante el camino a casa en lo que pasaría si todos los deseos de la gente se vieran cumplidos. Llegué a conclusiones interesantes:

3 cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. O al menos eso decía la canción. Esto implica que:

– Si todo el mundo tiene mucho dinero, es lo mismo que si todo el mundo tiene poco, ya que los precios de las cosas suben, y seguramente en mayor proporción que el aumento de riqueza. Conclusión, mejor dejar las cosas como están.

– Si todo el mundo está sano, mayor felicidad para todo el mundo. Salvo para gente dedicada a la sanidad, que se iría al paro, no veo problemas en cumplir este deseo. El mundo sería más feliz, así que secundo la propuesta.

– Asumiendo la monogamia, más vale que en el mundo estemos personas pares, porque si no, al pobre que le toque quedarse sin nada, menuda faena le hemos hecho. Así que, antes de conceder ese deseo deberíamos comprobar que somos pares, o bien (solución que me gusta, por qué no) fomentar la poligamia para evitar que nadie quede soltero.

Por el bien del mundo, creo que más vale que no todos los deseos de la población se cumplan. Más de uno iba a sufrir mil torturas a la vez (todos menos 6, de hecho, juasjuasjuas). Yo no pude evitar echarme a reír imaginándome que mis deseos sobre “ÉL” se cumplieran:

Verlo por los pasillos vestido de osito amoroso de color rosa, con el pelo teñido de naranja, gritando como un poseso con voz muy aguda, y dando palmas. 

Jojojojojo, yo no soy malo, no deseo males a nadie. Prefiero el humor.

En fin, si algún día veis a alguien “conocido” por los pasillos, en las condiciones citadas, pensad que Dios ha decidido concederme un día de gracia para mí solo.

Con esto, y con la tranquilidad de haber terminado oficialmente el primer cuatrimestre (soy libre otra vez), me despido por hoy. Espero poder ir escribiendo más, que últimamente no ha habido tiempo para casi nada.

Y ya está! 🙂

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Ojo lo que sueñas

Cosas curiosas.

Ya me había pasado alguna vez, y la verdad es que se te queda una cara de tonto increíble. El otro día, ya de vaciones, soñé que sacaba un 3.6 en electrónica. Me levanté de mala leche, pero pensé: “Bueno, sólo ha sido un sueño”. Se lo conté a mi madre, y quedó en eso, en un sueño, que además no era raro ya que el agobio por los exámenes acababa de terminar.

Pues bien, el viernes por la mañana fui al CPS, a ver si habían publicado las notas. Creí que no, porque “sólo” habían pasado DOS SEMANAS desde el examen, y corregir 20 exámenes puede costar (por experiencia) más de un mes. Pero para mi sorpresa, ahí estaban esos papeles, presagio de malas noticias, colgados en la puerta del despacho.

Les eché un ojo, y a diferencia de las del grupo de mañanas, aquí sí que había aprobados, había buenas notas, había hasta una matrícula, y tal. Así que, pensé: “Bueno, la matrícula no es mía, pero aprobado estaré”. Busqué mi nombre, lo encontré, busqué al final de esa linea para ver mi nota y… 3.6.

En principio, me acordé de la profesión de las madres de todos los profesores del “departamente maldito”. Luego entendí que eso no arreglaba nada, y salí a fumarme un cigarro a la calle.

Ya fumando, apoyado en el coche, me vino todo a la memoria. ¿Qué había soñado? 3.6, sí.

Hay que ver,  si sólo la mitad de las cochinadas que sueño se cumplieran, ahora tendría más músculos que un culturista de esos. Pero no… se tiene que cumplir ESO, parece que voy a casarme con las electrónicas, no hay quien se las quite.

Cosas que pasan, en septiembre nos vemos otra vez. Pero desde luego, que lo hubiera soñado sólo unas noches antes, manda C*J*N*S, la verdad.

En fin, con la satisfacción de que mi verano no puede ser más entretenido (espero que no, vamos), me voy a dormir, que por hoy ya vale.

Y ya está 🙂

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Prohibido gasear al personal :-)

Tengo premio a la Foto de la Semana.

Realmente tengo esta foto desde verano, pero como se me reventó el móvil no pude pasarla al ordenador. Pero bueno, hoy lo he arreglado y por fin, he podido sacarla de allí. 

Os presento la señal más curiosa que he visto nunca:



Curiosa cuanto menos, ¿no? Y claro, esto me plantea algunas dudas. Por ejemplo, creo que el 99% de las señales se crean cuando hacen falta, es decir, cuando “alguien se la ha pegado ya”. El STOP lo pusieron después de que el primer cenutrio se estampara en un cruze. Los “PROHIBIDO IR A MÁS DE…” cuando vieron a un loco a 150 por ciudad, y … ¿ésta? ¿Cuánta gente se tiraba pedos en el bus? ¿Ha habido algún accidente por ello, y de ahí la señal?

En cualquier caso, esta semana el premio es para el autobús de la vuelta del campamento de verano.

Enhorabuena!!

 

Y ya está 🙂