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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Guerra con la cuchilla

Afeitarse…

Es un verdero coñazo. Cada X días tienes que cumplir con tu habitual compromiso, y realizar el ritual completo frente al espejo.

Primero te pringas la cara con la agradable y perfumada espuma de afeitar. No… esta parte no es irónica, realmente me gusta la espuma. Después, con mucha paciencia empiezas a hacer pasadas, procurando no apretar demasiado, porque como no tengas cuidado te metes cada corte “pa flipar”.

Y luego ya opcionalmente, te aplicas “Aftersei”. Eso no sé exactamente lo que hace, pero yo no me lo pongo porque escuece que no veas. O eso o yo tengo el cutis más sensible sobre la faz de la tierra.

Pues bien… Hay veces que entramos en conflicto difícilmente solucionable con la cuchilla de afeitar. Este extraño artilugio tiene la facultad de dejarnos más bellos, pero también la cansina costumbre de dejar cortes en tu piel. De igual forma que las monedas tienen cara y cruz, la cuchilla nos pone guapos y nos deja cortes.

Vale, hemos dejado la cuchilla a un lado. La barba empieza a crecer, lo que significa un nuevo abanico de posibilidades en nuestra vida. Hay féminas que sienten una atracción fatal por la gente con barba. Coloquialmente hablando, LES PONE. Pero en cambio… perdemos algo importante como efecto colateral, y es la espuma.

La espuma, (me permito repetir la palabra otra vez más aún)… Reconfortante y perfumada, relajante… Mientras no nos afeitemos, y en muchos casos la decisión de dejarse barba es tomada pensando a largo plazo, no disfrutaremos de la espuma. Podemos echárnosla sin afeitarnos pero… no es lo mismo, no señores.

Existe otro efecto secundario, aunque como su propio nombre indica, secundario. El “Aftersei”, ese frasquito de líquido que escuece bastante, y que para muchos es algo intensamente ligado al afeitado, aunque no para mí. Que tengan en cuenta esto los que lo utilicen.

Y ya para terminar, habiendo explicado los hechos y sus consecuencias, aquí está la conclusión (o pregunta retórica) que saco de todo esto:

¿Realmente nos afeitamos porque queremos estar más guapos? ¿Lo hacemos porque queremos disfrutar de la espuma y el “Aftersei”? ¿Ganamos afeitándonos? ¿Qué y cuánto exactamente perdemos si dejamos de hacerlo?

Deja de afeitarte y te picará la barba, ligarás más con otro sector femenino pero perderás el disfrute de la espuma. Afeitate y mediarás a diario con ese arma de doble filo (la cuchilla) y el “escocedor” (el “Aftersei”).

Una noche más, y con barba de dos días… He dicho.

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