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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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No más olivas…

Otro sueño raro, supongo que por algo lo soñé, porque hace muchos años que tengo la teoría de que los sueños son como guías espirituales. Si pudiéramos recordar los sueños que tenemos nuestra vida sería mucho más fácil. Yo creo que es ahí donde nuestro cerebro nos dice cómo actuar de verdad, qué nos falla en la vida, qué tenemos bueno, qué es lo que realmente queremos…. Solo que en lugar de decirlo claro, lo hace con imágenes que normalmente no sabemos interpretar, y que por eso “decidimos” olvidar cuando nos levantamos de la cama.

El sueño es así:

”Yo adoraba las olivas Toooooodos los días me comía cientos y cientos de ellas, a cualquier hora. Justo antes del cigarro de después de desayunar, para almorzar, antes y después de comer, de merienda con pan, y en la ensalada de la cena. Eran mi mayor obsesión, incluso por encima del tabaco.

Pero una tarde, estaba programando y decidí salir a fumarme un cigarro y comerme, como no, unas cuantas olivas verdes, grandes y sabrosas. Cosas de la vida me atraganté, y no podía respirar. Estuve largos, larguísimos segundos sin poder, hasta que la pita salió de mi garganta. Llegué a pensar que me moría ahí mismo.

Después de aquello no podía comer olivas, y mira que me habían gustado, pero… semejante empacho y despues ese susto… me quitaron las ganas. Quería comer un par, o aunque fuera una sola, pero no me atrevía, por miedo a volver a atragantarme.

Lo peor de todo es que todo el mundo en mi entorno empezó a pegarse grandes panzadas de olivas, a todas horas y en cualquier lugar. “No querías taza… toma taza y media”. Esa es una frase materna (supongo que todo el mundo la conoce, porque en su casa estará a la orden del día), y la oía en mi cabeza, mientras veía a la gente comer y comer.”

Realmente el sueño no es nada del otro mundo, pero me he despertado angustiado. Es curioso cómo un sueño puede condicionar el día a una persona, al menos a mí me pasa.

Por suerte hay otros vicios a los que podemos engancharnos, vease el calimocho, pasear por las calles, la comida china o el pump-it-up, cosa “friki” (o como se escriba) y absurda a la que DUDO que me aficione.

Cosas curiosas, los sueños. Sólo recordamos unos pocos, bien porque nos agobian, nos ilusionan, o simplemente nos sorprenden. Yo seguiré pensándolo: Ojala pudiera recordarlos todos, y que todo el mundo pudiera. Cuántos problemas solucionaríamos, y cuántos podríamos evitar…

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