Sftp Drive: nueva joya para Merlín

He encontrado un programa que me va a salvar la vida.

Ya he comentado mi gran pasión por Notepad++, un editor de texto chachi con el que trabajar en Jendris es algo menos coñazo. Nada de tener mil ventanas del Nedit abiertas, sólo un Putty y el Notepad++.

El problema es que Merlín tiene deshabilitado el ftp, al menos para los alumnos. Se usa SFTP (ftp seguro), así que para programar en este bicho infernal tenemos 2 opciones:

Opción 1: Tener abiertos 3000 Nedits, cosa que en casa puede ser un auténtico infierno, porque va lento.

Opción 2: Utilizar un editor de texto en nuestro ordenador, y subir los archivos con cualquier cliente SFTP (por ejemplo Filezilla). Esta opción no es mala, pero también algo coñazo, para qué engañarnos.

Pues bien, hoy he encontrado la tercera opción, y la que mejor me parece ahora mismo.

Existe un programa, que se llama SFTP Drive, que lo que hace es montarnos nuestra carpeta de Merlín como si fuera un disco duro local. De esta manera podemos abrir los archivos de nuestra cuenta como si estuvieran en nuestro C:, editarlos con cualquier programa que tengamos instalado, y al guardar los cambios se suben automáticamente también.

Una delicia, vaya.

Problemas: El problema es de pago, y podéis descargarlo aquí.

Por supuesto, el tío Google se las sabe todas, y podéis encontrar infinidad de apaños de dudosa legalidad para saltaros los 45 días de prueba que nos regalan.

En mi casa está funcionando perfectamente. Y como siempre, me he preparado una versión convenientemente “arreglada” y portable. Ésta última no la he probado, y probablemente no funcione (el señor Shadow me lo acaba de confirmar: NO), pero si a alguien le interesa alguna de las 2 que me las pida, y se las paso.

Veamos unas capturas:

1. Metemos nuestros datos:



 

2. Trabajamos como si tuvieramos los archivos en casa :-)


 

En fin, pues espero que os sea útil la información, a mí me ha hecho feliz hoy.

Y ya está :-)





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Terabytes de mente

Estos días venía dándole vueltas a algo. Ya se lo comenté a  varias personas, pero he seguido pensando en ello en algún ratillo de vuelta a casa.

La pregunta es simple, aunque puede hacerse de varias maneras:

¿Cuánto ocupa una mente humana? ¿Cuántos DVDs harían falta para hacer una copia de todo lo que tenemos ahí? Hay mil formas más de plantearse esto, y es una pregunta aparentemente tonta, pero, me dará para unos cuantos posts, seguro.

Porque, analicemos. ¿Cuántas cosas tenemos ahí guardadas? Demos un repaso.

Nombres de personas conocemos muchos, y a cada uno le asignamos una cara y un cuerpo, o varias si conocemos varios Anacletos, por ejemplo. Además, a una persona la reconocemos igual de frente, de perfil o de espaldas (jojoj no pensemos mal, ya habrá tiempo para ejemplos obscenos). Reconocemos su voz aunque no la veamos, e incluso para algunos afortunados, podemos intuir su presencia sólo por el olor que haya en el ambiente. :-) Todo esto hay que almacenarlo.

Lo mismo pasa con las cosas, solo que es más curioso aún. Además de su nombre, tenemos una imagen mental del objeto. Pero todavía más allá, hay propiedades variables que no nos confunden a la hora de saber que una silla blandita y limpia, es igual de silla (aunque más apetecible) que una silla sucia y con pinchos en el “apoya-traseros”.

Todo el mundo conoce su dirección, (aunque con alcohol en vena quien la suele conocer es el taxista y/o amigo que nos lleva hasta el portal) su teléfono, muchos nombres de calles, teléfonos de amigos, nombres de ciudades y un largo etcétera de cosas, más o menos útiles, pero que por lo que sea, no olvidamos.

Por supuesto, hay infinidad de acciones y conceptos que también conocemos, ya sea como “palabrejo extraño que hemos aprendido”, o porque realmente sabemos hacer/utilizar: correr, saltar, comer… En el mejor de los casos, “celebérrimo” ocupa una pequeña porción de nuestra memoria. Pero es obvio que todo el mundo come, y que comer es igual si lo que llevamos a la boca es una manzana, un moco, o cualquier otro objeto de cualquier forma, tamaño, textura y procedencia (no, no malpenséis, que todavía no es mi intención).

Y claro, la cosa se complica cuando metemos en el ajo a las emociones. Además de conocerlas, por alguna extraña razón se agarran a la imagen mental de una persona-cosa-lugar, cual recien nacido (o no tan recien nacido) a la teta de su madre (o de alguna jovenzana). Esto es, si una noche nos vamos de farra, y después de los 4 o 5 cubatas nos bebemos 10 chupitos de tequila, la resaca será espectacular. De modo que nuestro recuerdo del alcohol, se verá negativamente afectado. Aunque todo hay que decirlo, este sentimiento de rechazo no será inconveniente en absoluto la próxima vez que salgamos por ahí. Pero este no es el tema que nos ocupa.

Al final, ¿cuánta información tenemos acumulada? Notemos que un mp3 de calidad mediana, son unos 4 Mb para 4 minutos o así de canción. Y por cierto, podemos reconocer un buen puñado de canciones.

No puedo ni imaginar la cantidad de espacio necesario para almacenar sólo lo que 1 persona guarda en su cabeza, lo que sí que tengo claro es que me alegro de que todo eso no pese, porque si no no habría dios que fuera capaz de dar un paso.

En fin, tengo más preguntas relacionadas con este tema, pero lo dejo para siguientes posts, o este se hará larguísimo.

Y ya está :-)





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Atajos para páginas con nombre raro

Igual habéis usado alguna vez las redirecciones que voy poniendo. La del expediente (loixiyo.com/expediente), la del manual de C (/manualc), y alguna más las he visto varias veces en los historiales del Firefox en el Walqa.

Si alguno quiere poder crearse alguna para él, para no tener que recordar páginas con nombres “tochos”, os pongo un invento que viene incluido en Google Apps, que la verdad me parece interesante. Desde allí podréis, con un par de clicks, añadir las que podáis necesitar.

La dirección para entrar es esta: http://url.loixiyo.com

He creado un usuario “público” porque (no sé por qué, en teoría se puede), sino no deja crearlas. No creo que a nadie le dé por cambiar la contraseña o borrar redirecciones ya hechas. Y si alguno le interesa, tengo un puñado de cuentas para regalar (vienen con correo como el de Gmail, Calendar, Docs y demás). Los datos para esa cuenta son:

Si alguno queréis usarlo, entráis en esa página, os “logueáis” (qué poco me gusta esa palabra), y podéis crear atajos con esta pinta:

http://url.loixiyo.com/larala –> www.terra.es

La contraseña no es fácil de recordar. La idea es que sólo hace falta para crear el atajo. Marcando la opción “Make public”, estará visible aunque no estéis “logueados”. 

A mí me salvan bastante la vida, la verdad, así que si a alguien le interesa, que se sirva.

Ale, me voy a dormir, que por hoy ya vale. He de decir que CBR es más infumable de lo que a priori parecía (y pensaba que era imposible).

Y ya está :-)





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Se ve que ya…

Por cosas como estas me encanta el rey D. “JuanCar”. No entraré en cuestiones de gustos y adoración hacia la monarquía (no es cuestión de crear polémica), pero vaya, la verdad es que esta familia tan campechana tiene detalles que me encantan. Entre ellos, veamos con qué naturalidad salió el hombre de una metida de pata.

Se ve que que estaban en la entrega de los Premios Cervantes, y tenía que darle la palabra a la señora Ministra de Cultura. Pero al hombre se le pasó, con la emoción y el cansancio de la edad. 


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Lo mejor es cómo reacciona:

1. Cara de niño pícaro.

2. Sonrisa tranquila.

3. Comentario:    - “Jejejej, se ve que ya… chocheo”

Sencillamente genial, sublime. Y es que a veces, en la vida, nos vemos sin quererlo metidos en situaciones embarazosas. Y no hay nada mejor que tomárselo con humor, y seguir como si nada. 

Esta es mi enseñanza para hoy, mis queridos “pádaguans”:

Si la cagáis, haced como si no pasara nada, pasará más desapercibido. Y sobre todo, la mejor forma de que nadie se ría de tí, es reírte de tí mismo como el que más.

Y ya está :-)

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Mi mono Agustín

A veces pasa, que por causas ajenas a tu voluntad, el trabajo que se espera que hagas  no aparece con puntualidad. Esperas un día, esperas otro, y otro, y otro… No tienes nada que hacer, así que piensas: “Ya llegarán las prisas”.

De repente, una mañana lees el email, y ahí lo ves: “Estimados subseres, su descanso acabó. Tienen una semana para abordar el problema. Pero… tranquilos, un 10% de ustedes tienen 21 días, otros sólo 8. Así son las cosas, y así se las he contado”.

Ese email te deja helado, pero te pones manos a la obra. Después de 4 años en el Colegio Público de Springfield nada te sorprende, estás curado de espanto.

Es aquí cuando, en mi triste historia, conocí a Agustín. Os lo voy a presentar.

Agustín  es un mono que vive en un mundo extraño que no entiendo ni entenderé. Al pobre lo han encerrado en una casa con 3 habitaciones, y 2 puertas para pasar de una a otra. En algunas habitaciones hay plátanos colgados del techo. En otras hay cajas, que puede coger para subirse en ellas y alcanzar su comida.

Así que ahí está el pobre chiquitín, pensando cómo coño se lo monta para comer algo.

De momento, está algo falto de imaginación. Lleva como 3 horas abriendo y cerrando la misma puerta. Nadie sabe por qué, pero eso hace, una y otra vez. Deseemosle suerte.

En fin, por hoy Agustín tendrá que esperar, que me canso ya de estar en el ordenador. Pero mañana mismo hay que  echarle una mano, porque Chronos, el dios del tiempo que sólo sabe sumar hasta 9, espera que mi mono espabile antes del viernes.

Pues nada, con la alegría del desahogo personal, me despido por hoy.

Y ya está        :-)

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