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Conciertazo de Ixo Rai! 20 años después

Llevaba desde el año 2002 esperando a ver si Ixo Rai!, mi grupo favorito, volvía a juntarse. Al principio tenía esperanza pero con el paso de los años se convirtió en un «bueno, si al menos dieran un último concierto…». No, no hubo suerte… hasta este año. Porque, 20 años más tarde, después de entrar a la universidad, de que la selección española ganara un mundial, de mi erasmus, de una década trabajando y de hasta una pandemia, me llevé una gran sorpresa. Después de todo eso, un día 23 de abril, San Jorge, dieron un conciertazo en el Príncipe Felipe.

Alguien se lo curró y subió un video resumen Youtube, os lo dejo para que lo disfrutéis. Gracias, Manuel Pardos, por subir el vídeo:

Ya veis, sí que fue un con conciertazo. Creo que tocaron prácticamente todos los temazos que recuerdo: la del jamón, la de la virgen, la de las drogas, la que cantan en aragonés, la de Whyndemoney… En mi caso tuvo tuvo un elemento que lo hizo todavía más especial. Os cuento:

Cuando era adolescente, mi hermano y yo solíamos ir con mi padre a conciertos de música de la tierra y otros actos relacionados con Aragón. A veces a mezcladillos de La orquestina del Fabirol, La Ronda de Boltaña, Labordeta, Ixo Rai! y demás. También lo intentamos con clases de aragonés, e incluso estuvimos torturando en el coche durante varios años a una pobre zagala con lo que llamábamos «música patriótica» (las mismas 3-4 canciones en aragonés, cantadas día tras día, una y otra vez). Se me vienen a la mente un montón de recuerdos entrañables de aquella época, fueron unos años estupendos, pero tampoco os voy a aburrir demasiado con eso. Vamos a lo que nos interesa.

Pasó el tiempo y esta afición de la que tanto disfrutaba fue quedando en segundo plano hasta que, finalmente, desapareció. 20 años más tarde, cuando en enero me enteré de que Ixo Rai! tocaba una vez más (y esperemos que no sea la última), decidí comprar unas entradas para ir con mi señora esposa, la bella doctora y, finalmente, también con mi padre. De esta forma, la persona con la que siempre había ido a este tipo de eventos acabó juntándose conmigo, con la doctora y con su nieta, la pequeña Alicia, que está en proceso de fabricación, y saldrá a producción el próximo 26 de octubre.

¡Ya veis! En el día de Aragón recuperamos, aunque sólo fuera por un día, esa tradición y nos juntamos lo viejo y lo nuevo, pasado, presente y futuro. No pude evitar emocionarme cuando cantaron «Un país», para acabar cerrando con el mítico «15 de agosto».

Pues hasta aquí os puedo contar.

Y aunque con retraso… ¡Feliz día de Aragón!

Y au 🙂

PS: Cuando las ganas de arrancar manzanas podridas te puedan, sólo recuerda estas 3 palabras: Cuestión de prioridades…

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El bus fantasma de Londres

Hoy os traigo una historieta de esas que te dejan los ojos como platos. Sabéis (y si no pues ya os lo digo ahora) que yo no creo en dioses, espíritus, fantasmas, demonios ni nada por el estilo. Pero lo que os voy a contar es, cuanto menos, sorprendente. Sentaos y disfrutar, queridos padaguanes, os pongo en situación:

Hace unos días estuve en Londres con la bella doctora. Lo teníamos pendiente desde la Semana Santa de 2020, año en que, como bien sabéis, la vida dio un vuelco completamente inesperado (no se podía saber, decía cierta carga pública) y tuvimos que abortar todos nuestros planes. Este año sí, hemos conseguido sacarnos esa espinita, pasar la Semana Santa por allí y patearnos la ciudad como nos gusta a nosotros. Solo que, en esta ocasión, tuvimos dos acompañantes inesperados, mi amiga la trotamundos y su futuro marido, el húngaro bajito. Os contaré más detalles sobre el viaje y mis impresiones sobre los ingleses pero por ahora vamos al lío.

Una noche, después de unas cervezas, decidimos que era buena idea coger un autobús hasta el hotel. Fuimos hacia la parada, a unos cuantos minutos andando desde el bar. Al doblar la última esquina vimos que, en la parada, estaba el autobús 94, ¡qué suerte! Se nos iba a escapar «en los morros» así que decidimos echar a correr con la esperanza de que el conductor se apiadara de nosotros. Mi amiga corrió rauda y veloz moviendo los brazos y el autobús, que ya había arrancado, frenó y se detuvo de nuevo.

¡Qué bien! Habíamos conseguido que esperara. Cuando mi amiga llegó al autobús los demás todavía seguíamos corriendo detrás y vimos que ella miraba sorprendida por las ventanillas. No entendimos qué pasaba hasta que lo alcanzamos…

El autobús estaba completamente vacío, sin nadie dentro, sin conductor, sin luces, sin motor en marcha. Dimos la vuelta alrededor por si el conductor había salido. No había nadie… Esperamos un par de minutos, tal vez hubiera sido un apretón y el conductor aparecería con cara de alivio y una sonrisa de oreja a oreja.

¿Dónde había ido? Los cuatro habíamos visto el autobús arrancar y parar para esperarnos.

Decidimos finalmente dejar este misterio como una anécdota del viaje y seguir nuestro camino hasta la línea Central, la roja, que tenía una estación 3 o 4 minutos andando. La rematadera fue cuando, ya a punto de bajar las escaleras al metro, el bus apareció con su conductor, sus lucecicas y sus viajeros felices dentro.

¿Cómo os quedáis?

Y au! 🙂

PS: Comeremos pizzas, veremos el LagoNés o nos comeremos un Kebab. Sobre la marcha 🙂

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Posicionamiento en el blog

posicionamiento-seo

Desde hace ya varios meses vengo observando que mi blog ha perdido muchísimo posicionamiento. De todos los posts que he ido poniendo sólo 166 están indexados ahora mismo. Aquellos tiempos en los que buscando en Google «mujeres meonas» podías encontrarme en un maravilloso tercer puesto quedan ahora muy lejos. Hoy por hoy, mi blog es muy poco del agrado del gigante buscador.

Si os sentís nostálgicos como yo, o simplemente tenéis curiosidad, podéis echar un vistazo a estas dos entradas:

Seguramente os preguntaréis: ¿Qué ha ocurrido para que unos contenidos tan magníficos y relevantes para el 99% de los mortales hayan podido caer tan abajo? Pues veamos:

Por una parte, el blog nació como una manera de cagarme en todo, de recorrer el árbol genealógico de algún profesor del CPS, contar mis chorradas y desahogarme un poco. Hace ya bastante tiempo que dejé de sentir esa necesidad, y desde entonces apenas actualizo.

Por otra parte, hay una combinación de causas relacionadas con el SEO:

  • Nunca me he molestado lo más mínimo en añadir metadatos, títulos, blablabla.
  • El contenido que escribo a veces es muy corto (un vídeo con un par de frases y me quedo tan ancho) o no tiene mucha «calidad». Habría que ver qué se entiende por calidad pero, honestamente, si yo fuera Google tampoco me molestaría en mostrar mi blog muy arriba en los resultados.
  • Seguramente las visitas que recibo son pocas, no sé si Google se entera de esto
  • La frecuencia de actualización es baja (¿blog abandonado?).
  • Probablemente haya perdido enlaces que antes me traían visitas.

Pero oye, no hay mal que por bien no venga. Ahora tengo un blog que ha perdido magia y puedo jugar a aplicarle cosas para ver cómo responde el tío Guguel.

Hoy lo voy a dejar aquí, pero voy a intentar publicar lo que voy haciendo y si se ven mejoras. Lo mismo resulta un experimento curioso, el tiempo dirá.

Por cierto, la imagen es gratis. Parece ser que es buena idea que ponga este enlace para agradecerlo al señor. Pues gracias, ¡majo!

Y au 🙂

PS: ¡Berbercho!

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TIMO: RESTAURANTE PUERTA DE ATOCHA

Hoy voy a contaros una experiencia que hemos tenido en un bar al lado de la estación de atocha. Recomiendo ENCARECIDAMENTE no ir, son unos estafadores y se ríen en la cara de los clientes. Está en la calle Tortosa, 10, junto a la estación de Atocha y la puerta es tal que así:

Arrocería Puerta de Atocha. Puerta

Cansados de que te cobren un pastón por una CocaCola o un café dentro de la estación hemos decidido ir a los alrededores para ver si podíamos encontrar mejores precios o, como mínimo, buena calidad aunque fuera pagando lo mismo. Hemos cruzado la acera y hemos visto este cartel:

Menu del Timo de Atocha
Menús

Aparentemente, un pincho de tortilla, un café y un zumo nos iban a costar 3.5 euros así que después de 2 semanas de viaje de novios en Tanzania hemos pensado que era buena idea reponer fuerzas antes de nuestro último AVE de vuelta a casa.

Mi señora ha pedido, exactamente lo que ponía en el cartel: dos cafés con leche, pinchos y zumos.

El camarero ha traído las tortillas y los cafés y le hemos tenido que recordar los zumos. Hasta aquí ningún problema. La tortilla estaba un poco sosa y seca pero el resto estaba bien. De hecho, estábamos a gusto así que después, como me apetecía otro café, he pedido uno con leche más. La sorpresa ha venido cuando hemos visto la cuenta: 19,20 euros, aquí la captura:

Sorpresa en la cuenta

La excusa: Hemos «pedido por separado». Parece ser que como se le ha «olvidado» poner el zumo y se lo hemos recordado, él ha pensado que no estábamos pidiendo el menú y nos ha cobrado todo por separado.

Al hablarlo con él, ha dicho que no era su problema si habíamos pedido mal. A todo esto, a un chaval que estaba al lado le han intentado cobrar 4 euros por un zumo con un malentendido similar. Él se ha ido sin pagar.

Y a partir de entonces, ha pasado todo esto:

  • Si queréis hablar con el encargado, habláis con él, a mí me da igual
  • OK, dame el número
  • No, si quieres ven a partir de las 12 que vendrá él
  • OK, dame entonces la hoja de reclamaciones
  • No, no tengo por qué, tú no tienes autoridad para pedírmelas
  • Sí, es un derecho del consumidor
  • No, no te las voy a dar, llama a la policía si quieres
  • OK, he tenido que llamar a la policía local

A los 20 minutos ha llegado la policía y a ellos les han dicho que las hojas de reclamaciones las tenía el encargado, que estaba llegando pero había atasco (mentira). Luego han dicho que el encargado llegaría pronto puesto que vivía al lado (mentira, además contradice lo anterior).

A regañadientes han sacado 1 hoja de reclamaciones. El amable agente de policía le ha dicho que me tenía que entregar 3 copias en vez de 1. A regañadientes de nuevo, ha sacado 2 hojas más, pero sin carboncillo de autocopia, para forzarnos a rellenar a mano los 3 papeles. Por suerte teníamos tiempo para sortear todas sus tretas.

Ha llegado el encargado, quien también se hacía el remolón a la hora de rellenar su parte, poner el sello y firmar. Ha puesto excusas como que los camareros eran unos novatos. Intentaban a toda costa que desistiéramos en el intento por no perder nuestro tren. Mientras tanto, los empleados se reían detrás de los policías.

Finalmente hemos puesto la reclamación y tenemos nuestras dos copias, una para nosotros y otra para enviar a consumo.

Reclamación rellena

Por si os ocurre, ellos piensan que no la vas a poner porque vives fuera pero puede hacerse telemáticamente a través de este enlace.

Ha sido esperpéntico, en el mismo minuto hemos visto 2 estafas. Hemos avisado a todos los clientes para que supieran a qué atenerse y también a varios potenciales en la calle (han podido ver a la policía interviniendo) que han decidido irse a otro sitio.

Resumiendo:

NO OS DEJÉIS ENGAÑAR:

  • Camareros maleducados. Hemos visto como incluso insultaban al otro cliente.
  • Jefe resbaladizo y esquivo
  • Estafan a muchísima gente, no tenéis más que verlo en las reseñas:
  • Aprovechan que la gente va con prisa a coger el AVE para que no nos podamos quejar
  • Mienten a la policía mientras se ríen por detrás
  • Dificultan al máximo el proceso de poner la reclamación
  • Tiene pinta de que el encargado (dueño, jefe?) está al tanto pero si consiguen timar a 8 de cada 10 clientes no le supone un problema.

Pero, afortunadamente:

  • La policía acude rápidamente
  • Si el encargado se pone tonto ayudan amenazando con poner la denuncia ellos mismos
  • Las redes sociales y demás sistemas pueden ayudar al resto
  • Se puede poner la reclamación telemáticamente. ¿Se conseguirá algo? Probablemente no, pero ahí queda

Quemarles el local me parece un poco incívico y podría causarme problemas así que me voy a dedicar a lo único que puedo:

  • Escribir esta entrada
  • Crear acceso rápido por si la queréis compartir: timopuertadeatocha.tk
  • Reseña en Google, TripAdvisor, El Tenedor y otras con enlace a esta entrada para más información
  • Enviar reclamación a consumo
  • Contacto al restaurante para decirles que estoy muy triste con cómo me han tratado :D.

Espero que a alguien le ayude.

Y au 🙂

PS: leer un libro en la playa, dormir o patalear en un bar puede ser un placer si lo haces en buena compañía.

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Piratear o no piratear, esa es la cuestión

Hoy voy a contaros algo que me ocurrió el miércoles pasado, unos días antes de mi boda, mientras terminaba con los últimos preparativos para el gran día.

La ceremonia fue en el ayuntamiento de Huesca, una cosa íntima, los padres, los hermanos y la Pequeña Hobbit, portadora de los anillos. Sólo mi abuela, último dinosaurio superviviente y actual cabeza del clan Loixiano tuvo que quedarse en la residencia porque por su avanzada edad asistir le resultaba una odisea. Me hubiera encantado que hubiera podido venir y hubiera movido cielo y tierra para hacerlo posible pero la verdad es que pensando en la pobrecilla y en los esfuerzos que hace para levantarse de la silla lo más sensato era dejarla tranquila. Aun así pudimos hacer una videollamada, hablar con ella y que nos viera todo guapos y le enviamos una réplica del ramo de la novia, de esos que no caducan en varios años. Oye, menos es nada. 🙂

Pues bien, unos días antes estuvimos cerrando pequeños flecos que nos quedaban coleando, entre ellos la música para el acto. Los del ayuntamiento (muy amables con todo, desde aquí les mando un abrazo por si la mala suerte les acaba trayendo a este blog) nos dijeron que lleváramos 3 canciones que quisiéramos que pusieran durante la entrada, las firmas y la salida.

Así lo hicimos y durante algunos ratos mi señora y yo (jodo qué viejuno queda… creo que voy a seguir llamándole novia) tiramos de listas de Spotify hasta encontrar los 3 temazos elegidos. Básicamente música de cuerda y pianos, bien música clásica o versiones de temas modernos en plan «bodorriable». ¡Qué bien, ya tenemos música!

Ahora sólo quedaba enviar los mp3s al señor del ayuntamiento… y aquí empieza el baile. ¿De dónde los sacamos? Aquí es donde nos dimos cuenta que no había forma humana, y esto ocurre tanto con la música como con las películas, series y demás. Veamos:

Actualmente tengo algunas subscripciones de pago a diferentes servicios de estrimin (streaming, para los puristas), a saber:

  • Spotify: música chachi, toda la del mundo para escuchar y descargar… pero sólo a través de su aplicación
  • Netflix: puedes descargar sus películas y series durante unos días, luego caducan
  • HBO: la tengo hace algunos meses y no he probado, pero creo que también se puede descargar
  • Amazon Prime: creo que también se puede, sí
  • Disney +: otra para la colección

Así que tengo tropecientos mil servicios de subscripción, pago religiosamente por todos ellos, pero ninguno de ellos me ofrece la posibilidad de descargar el material (por el que pago) y ponérmelo en un medio extraíble. Y sí, algunos podréis decir lo siguiente:

¿Cómo te van a dejar descargarlo donde quieras? Entonces podrías hacer negocio, utiliza sus aplicaciones

Vale, bien, pero entonces… ¿A quién puedo acudir si necesito tener un mp3? Podría decirle al ayuntamiento de Huesca que paguen una subscripción para poder enviarles el enlace, pero lo que creo que harán (y con toda la razón del mundo) es mandarme a… al título de mi blog, vaya. 😀

Rápidamente busqué solución alternativa. Empecé por plataformas como Prime Music y Apple Music, que me permitían comprar canciones específicas, al menos la de Amazon. Pero, ¿sabéis qué? Una vez más, necesitaba la aplicación para poder descargarlas, no había otra manera.

Segunda alternativa: Torrents. Aquí encontré muchísimos enlaces, con la música. Sólo había dos inconvenientes: que tenía que filtrar mucha mierda y además que mi operadora tiene capadas algunas de las páginas. Tampoco era una opción.

Tercera alternativa, la cutre: Busqué en Youtube, encontré lo que quería y utilicé cualquier servicio gratuito para obtener el mp3 a partir de la URL de Youtube. Cutre, posiblemente no del todo legal, pero efectivo.

La verdad es que no puedo entender cómo es que pagando tantas subscripciones y esforzándome por no piratear nada, al final acabo teniendo que volver a lo de siempre para tener música (a la que tengo acceso por varios sitios de los que estoy pagando) en un día tan importante como el de mi boda. Ahora es cuando me llama la SGAE y me invita a pagar un pastizal por poner 3 minutos de música en un evento en el que no voy a ganar un duro.

Quedémonos con lo bueno… en 1 mes entero no pisaré la oficina, por fin voy a poder coger un avión para irme a cascala, voy a desconectar de verdad, tendré mucho tiempo para estar con la bella doctora, ver cosas, dormir, comer, preparar nuevas personillas que paguen nuestras jubilaciones…

Y dicho esto… a disfrutar toca. 🙂

PS: Tú tranquila, que los leones no son tontos…

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Anda a cascala! cumple 14 años

Pues sí… 14 años han pasado desde aquel día en que decidí que tener un blog era una buena idea. Han sido más de 400 entradas con las que he conseguido desahogarme, entretenerme, instruiros en buenas costumbres, convertiros en padaguanes sabios y fornidos y tratar de que este mundo sea mejor con mi evangelio. O bueno, como mínimo he conseguido entretenerme yo :-D. A los que habéis decidido perder vuestros ratillos leyendo las chorradas que se me han ido ocurriendo, mil gracias :-).

Últimamente tengo esto algo abandonado pero este blog siempre tendrá un huequecito en mi corazón y vosotros podréis consultar lo cuando me echéis de menos. Al fin y al cabo, la Biblia tiene 2000 años, no se actualiza y sigue siendo un Best Seller, ¿no?

Y, dicho esto, una tartica de cumpleaños y a la cama (la imagen no es mía, tiene la web escrita en un borde):

Anda a cascala! cumple 14 años

Y así a modo de resumen…

  • Me caso (me casuística para los cool)
  • Me piro un mes de vacaciones a ver qué se cuece por Tanzania y Estambul
  • Sigo bien
  • El Real Zaragoza da pena
  • La ministra de Igualdad de pena, y vergüenza ajena

Por último, quería enviar un cariñoso saludo a la nini que me destripó el final de La Casa de Papel sólo 4 horas después de que Netflix sacara la última temporada:

Peter va a morir dentro de dos capítulos.

HALE, QUE APROVECHE.

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