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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Comía mocos por doquier

Qué tiempos aquellos, en los que Rigodesio comía mocos…

Pues sí, eran el cuarteto perfecto: Rigodesio (Rigo, en adelante), los mocos verdes, los rojos, y los amarillos. Allí estaban los cuatro, día tras día, compartiendo experiencias. Con buen tiempo, con lluvia, frío, o un calor que tetorras te torras, nuestro amigo Rigo siempre sacaba un momento en que nadie le viera para meter su dedo índice en cualquier agujero nasal y deleitarse un día más con el increíble sabor de su tesoro de colores.

Un día algo pasó, y de repente sus mocos rojos y amarillos se volvieron naranjas. Ya nunca pudo sacarse uno rojizo como hasta entonces, sino que siempre le salía uno más gordote y naranja. A nuestro joven protagonista no le hacía mucha gracia, pero decidió que «a falta de pan buenas son migas», y que a falta de mocos rojos, mejores son los naranjas.

Así que la vida siguió, feliz con la nueva situación. A cualquier hora seguía degustando sus pequeños y redonditos placeres, de modo que los días pasaron, y pasaron, hasta que de repente…

Su nariz debió alterarse, porque ahora sólo veía mocos marrones. ¿Qué pasaba con los rojos, verdes y amarillos? Ahora salían de un color marron parduzco, que no le gustaba nada. ¡Además sabían fatal!

Buscó posibles explicaciones. ¿Por qué ahora ya no le sabían tan ricos y jugosos? AAARRRGGG.. ¿Habría madurado? ¿Habría pasado de ser un niño comemocos (como todos a esa edad) a ser un adolescente con ganas de farra y alcohol, que pasaba de los mocos definitamente?

Afortunadamente para nuestro amigo, los mocos verdes volvieron un buen día, esta vez de un color más brillante y llamativo, y con un sabor especial, que le hizo olvidarse de aquellos mocos rojos y amarillos, que ahora recordaba insípidos. «Sería que se me resecó la nariz» – se decía nuestro amigo.

Bendita niñez, qué felices somos durante esos años, qué parras, qué ignorantes… Lo mejor (y/o lo peor) de todo es, que tarde o temprano maduramos, y decidimos que igual que sacarse mocos es algo asquerosillo y que a la gente no le gusta, hay más costumbres que debemos dejar atrás, para emprender otras nuevas.

La moraleja de hoy, mis queridos frikis, es:

«Disfritad el día a día, porque si hoy os sacáis mocos y jugáis a los Playmobil, mañana estaréis con 5 septiembres, recluidos en casa y sin acordaros apenas de lo jugosos que os sabían aquellas bolitas verdes, mientras jugábais en la bañera con el barco pirata».

He dicho.

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El niño fumador

Desde luego, yo alucino con las cosas que se ven. Sé que siempre lo digo, pero es que lo de hoy no ha tenido desperdicio:

Después de ir al CPS por la mañana para unas tutorías, he quedado con Tony (Anchoniou el Freak) en un bar que hay al lado de su casa. Así que nos hemos sentado amigablemente a charlar y ponernos al día del verano. Lo normal que hacen 2 amigos cuando se reencuentran, hasta aquí todo correcto.

El caso es que, yo no llevaba mechero, así que en un momento dado, me he girado hacia atrás, buscando a algún fumador que me lo prestara. Vamos, que estaba yo mirando hacia la ventana, en frente mío el freak, detrás a la izquierda teníamos una parejita enamorada, y JUSTO detrás mío, había un niño con una mujer con collarín.

Ya os he puesto en situación, vamos al meollo:

Al ir a buscar el mechero, he visto algo SORPRENDENTE CUANTO MENOS. El niño, llevaba un cigarro encendido en la mano, apollada junto al cenicero que había encima de la mesa. Mi reacción ha sido rápida:

– Tony, Tony, detrás mío hay un niño de 6 o 7 años fumando.

Tony no se lo creía, pero yo me he apartado un poco para que pudiera verlo y… CARA DE ASOMBRO…

Me he vuelto de nuevo, y he visto a la «madre», de pie junto al niño, terminando de recoger sus cosas en el bolso, así que he pensado:

– «Ya está, la madre tontorrona ha decidido que el niño le guarde su vicio mientras prepara su bolso».

Así que, me he dispuesto a pedirle fuego a la amable señora del collarín, nuestra intrépida mami. El diálogo ha sido tal que este:

– Perdone, señora, ¿tiene usted fuego?

– Sí, majo. Tengo pero NO FUMO, así que te lo voy a regalar.

Qué mujer más maja, como no fuma me regala su mechero. Un momento, un momento ,Loixiyo… piensa…

(He dormido poco y me ha costado pero entonces…)

¿¿¿¿¿COMOOOO????? Y si la mujer no fuma… qué hace el niño sentado cigarro en mano, un niño de 6/7 años de edad???

En fin… que siempre dicen que «hay que enseñar buenas costumbres desde chiquititos», pero no por ello yo les daré biberón de calimocho a mis bebés. Hay que hacer que crezcan sanos y fuertes, sin humos, ni alcohol (ya se destrozarán la vida luego, en la adolescencia, o en su juventud :-P).

Al final, la mujer y el niño han salido del bar, y no he llegado a entender bien qué ha pasado…

Curioso cuanto menos…

He dicho.

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Los Berzas

Ya de vuelta…

Qué grandes las fiestas de Monreal. Mientras consigo las fotos para colgarlas en la galería, os pongo un par de canciones que ponían en La Kokotxa (una peña de allí) para que os entretengáis. Son las dos de «Los Berzas», un grupo que había aquí en Zaragoza hace unos años, con el que me partía el culo escuchando su música.

Bueno, pues esta es la primera:



Juas, y esta es la segunda, tremenda tambien:



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Oso polar, matón y desnudo

Joer… hay que ver lo que he soñado esta noche. Hacía mucho que no ponía un sueño raro aquí, así que hoy es buen momento.

Hoy he tenido 3 sueños que me han llamado la atención, así que me he levantado acordándome de todo, y gracias a eso puedo contarlos.

En el primero, yo tenía un amigo oso polar y otro foca. Íbamos los 3 por la nieve, y de repente todo se empezaba a hundir. Nos íbamos a ahogar, pero justo en ese momento mi amigo el oso se ha sacrificado por nosotros, y se ha dejado «asesinar» por la nieve, que desaparecía bajo nuestros pies.

Yo, por la gran tristeza por haber perdido a mi amigo el oso, me he convertido en uno! Así que mi amiga la foca y yo (ahora oso polar), íbamos por la estación de esquí gritando: «OEOEEE!!!». Y yo gritaba «SIIII, SOY UN OSO POLAR Y HABLO!!».

Todo el mundo estaba flipando por ver a un oso polar hablando, y me tenían miedo, pero yo era un bicho amigable, así que me hacía amigo de los niños, que me cogían de la patita y todo. Qué monos, oye!

Y luego ha aparecido mi padre, que sabía que aunque aparentara ser un oso, seguía siendo yo. Así que me ha llevado a la parte de atrás de la casa (no sé de donde ha salido esta casa), hablándome de mi madre, y me ha dejado jugando en la parte de atrás, que era nada más y nada menos que la misma estación de esquí, pero sin nieve, toda verde y frondosa.

En el segundo sueño, Francesco y yo nos hemos peleado (y ojo, Fra me cae de P*T* madre, así que no penséis mal), y yo, aun sabiendo que él era cinturón negro de Karate, no me amedrentado. Eso sí… algún que otro guantazo he llevado, pero bueno, no dolía. Es lo bueno que tienen los sueños.

Y en el tercero, estaba en una especia de edificio con oficinas, y he empezado a pelearme con mi primo. Pero al segundo golpe me he cansado, y me he ido. He aparecido en unas escaleras, y he empezado a bajarlas corriendo para salir del edificio. Después de las escaleras he recorrido pasillos hasta llegar a la puerta, pero cuando iba a salir, me he dado cuenta de que toda mi ropa (que la había estado llevando en la mano, y parece ser que iba en calzoncillos) se me había ido cayendo todo por el edificio.

Así que he empezado a buscarla como un loco, y menos mal que las de la limpieza me la han ido recogiendo por las distintas plantas y me la han dado toda. Además me han dado un calcetín de más (que era mío, pero no lo llevaba puesto, así que no se de donde habrá salido).

Y ya, he aparecido en una especia de casa junto a un lago, que era propiedad de mi amigo Antón (otro del CPS). Resulta que su padre era el dueño de Repsol. Y allí estabamos él, otro amigo y yo, cuando de repente el otro amigo se ha encontrado un billete de 25000 pesetas, que yo he estado comprobando de mil formas distintas a ver si era falso.

Aún he soñado algo, que tenía que ver con que Gomezlol (otro cepesiano) me dejaba encerrado en una antigua sala egipcia con tesoros, pero como no me acuerdo bien del todo no lo cuento.

¡¡¡Qué interesante!!! A ver esta noche si sueño otra vez así 😛

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¿De dónde sale la luz de casa?

Igual os acordáis del anuncio de Coca-Cola, en el que cuando sacaban una lata, se veía que pasaba por 50000 sitios distintos hasta que aparecía fuera de la máquina. Pues me recordó bastante a una teoría que tenía yo de pequeño, para intentar explicarme qué pasa cuando pulsamos un interruptor de la luz en casa.

¿Os lo habéis planteado? Hay quien piensa que cuando lo pulsamos, la energía eléctrica que hemos conseguido en centrales, del viento, o del agua llega a nosotros. Yo no lo pensaba, para mí la realidad estaba bastante lejos.

Según mi «yo» de hace algunos años, cada edificio tiene unas salas enormes con bicicletas estáticas (cientos de ellas). En cada bicicleta se sienta un personajillo pequeño y flacucho, con un par de cables conectados en los testículos.

Cuando alguien en su casa acciona un interruptor, el personajillo recibe una descarga eléctrica (nunca pensé de donde salía esa electricidad, pero era un niño, no seáis exigentes), que sólo podía contrarestar si pedaleaba MUY MUY rápido.

Al pedalear, el personajillo producía una electricidad, que era la que iba directamente a nuestras casas. Y a estos seres, se les alimentaba con la conocida «cuota de comunidad», que servía, entre otras cosas, para que no acabaran muertos de hambre y deshechos de tanto pedalear.

Como véis, la tecnología es todo un mundo, y de la misma forma que la gente se esfuerza por explicar las cosas religiosamente, yo me inventaba mis propias teorías, y me entretenía.

Otro día os contaré de dónde pensaba que salían las sandías.

Por hoy ya vale… ahora me voy a darle a las prácticas de ficheros.

He dicho.

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La tienda en casa

Estos días me acuesto algo tarde, y a veces veo la tele por la noche antes de dormir. Podemos encontrarnos varias cosas a esas horas.

1. Películas de contenido poco recomendable para niños (No… desgraciadamente en mi casa no pillo ningún canal con ese tipo de cine).

2. Programas del tipo:

MADR*D —> ¿Qué maravillosa ciudad, situada en el centro del país del que es capital, es la que se llama con esas letras, cambiando el asterisco por la 3º vocal? Si llamas al 905… te puedes llevar 1000 euros. Llama, sé que igual sabes la respuesta, aunque sólo los listos se darán cuenta.

RIIIIING:

– Sii?? Dime tu respuesta!

– Holanda!!

– Nooooo, eso es un país, pero sigue intentándolo, la próxima igual aciertas. Un beso y suerte!

3. Los programas de la teletienda:

Esos son geniales, y son de los que hablaré hoy. Un ejemplo es el de Convair Magic Cool. Qué patético.

Se trata de un sistema de «aire acondicionado», que refresca, humidifica y depura el aire de tu habitación.

Empieza con gente en su casa, con cara de «Dios, me están quemando vivo». Están pasando calor, porque es verano y no tienen aire acondicionado. Aparentemente ni duermen, ni sonrien… Y después del comentario de «Quieres dejar de pasar calor?»… Aparece esa misma gente, feliz, sonriente, silbando…

Toda la gente que aparece tiene algo en común. Un «Comber Mallicul». Y les ha cambiado la vida. Ahora ya no pasan calor, sino que están fresquitos y felices. Lo miran con simpatía, como quien mira a una bella dama en un bar, con esperanza de que ésta se fije en él. Hay mirada de complicidad entre el aparato y la persona.

Y sólo 89,99 euros?? Buah, yo quiero 10, aunque no los necesite.

Además llama la atención que justifican la necesidad de comprar con argumentos científicos. Palabras que nadie entiende, que igual están sacadas de contexto o son simplemente jilipolleces… Pero, lo dicen tan convencidos, que suena hasta fashion, y TODOS QUEREMOS COMPRAR!!

Hay mil más, otro día hablaré del Andropenis, de la cama de aire Flexform, y de los cuchillos Corte Mágico 3.

Hoy me despido, ahora toca ficheros.

He dicho