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Así son las cosas y así te las he contado

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Saber las cosas antes de que ocurran

Hoy hablaré de un experimento que oí comentar en la tele hace algunas semanas:

En una mesa hay una bombilla que se encenderá en determinados momentos. Una persona se sienta a la mesa, y observa dicha bombilla. Lo que se pretende es observar la actividad cerebral de esa persona, y ver cómo va evolucionando durante la prueba.

Los resultados fueron curiosos: Justo antes de que la luz se encendiera, se observaban cambios en las gráficas. Era como si la persona «supiera» de algún modo cuando se iba a encender la luz. Como si pudiera presentirlo.

Imagino que no se habrá probado con mucha gente y con muchas repeticiones, así que los resultados no son significativos, claro está. Pero me pareció muy interesante ver todo aquello.

A raíz de todo esto, estuve pensando en una cosa, os cuento:

Algunas noches, sueño que suena un despertador justo cuando suena el de verdad. De manera que, en lugar de despertarme, intento apagar el despertador del sueño, pero no lo consigo. Le quito las pilas, lo golpeo contra el suelo, lo tiro por la ventana… Pero es inútil, sigue sonando. Y la explicación es simple: lo que estoy oyendo no es el despertador del sueño, sino el real. Sólo cuando razono eso consigo despertarme, porque es el momento en el que mi cerebro deja de soñar y se pone «en funcionamiento».

Así que, visto aquel experimento, me planteo algunas dudas:

¿Qué va primero, el sueño o el sonido? Es decir: Cuando el despertador está sonando, ¿mi cabeza inventa un sueño que «cuadre» con el sonido? ¿O es que mi cabeza «sabe» que va a sonar antes de que ocurra, y por eso inventa el sueño?

Sería estupendo poder saber las cosas antes de que ocurran. ¿O tal vez no? Podríamos aprovechar mejor las cosas buenas, y evitar, en la medida de lo posible, las malas, pero la vida perdería su emoción.

Con estas y muchas otras dudas, me despido por hoy, que hay sueño.

Y ya está 🙂