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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Lo que se le canta a tu amada

Hay quien piensa que cantarle a una bella dama una canción de amor es algo que ayuda mucho en el cortejo, o bien como «forma de convencerla» para alguno de nuestros propósitos.

Hoy os propongo ésta, con la seguridad de que cualquier fémina que os escuche cantarla con angelical voz caerá a vuestros pies. Tomad nota, ensayad, y, a la mínima oportunidad, utilizadla para ganaros su corazón. NO OS FALLARÁ.



Espero que os guste, yo pasé un buen rato.

(Y muchas gracias al señor Álvarez por poner esta obra de arte en mi conocimiento).

Y ya está 🙂

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Productos Notepad++

Ya os comenté la existencia de un programa que me ha salvado la vida día tras día en mis interminables horas con Jendris (Hendrix, por si lo lee spd :-P)

Pues bien, hoy estaba buscando algún plugin para que me funcione también con Merlin (que no Merlín), y he encontrado algo que me ha llamado la atención.

Siento no haber encontrado esto hace un mes, porque os podría haber servido como regalo de San Valentín. ¿Tienes novia informática? ¿Quieres regalarle algo pero no sabes qué? ¿Sabes que pasa 25 horas al día con Notepad++ peleándose con Jendris? No dejes escapar esta oportunidad:





Puede pasar que le dé un chungo cuando lo vea y se acabe tu amada relación, pero si es una frikoide empedernida como tú (y altamente probable que lo sea), igual hasta le gusta.

Lo dicho, viva Notepad++, y viva la alta variedad de productos y alegrías que nos brinda, jojoj.

Y ya está 🙂

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Deteniendo el tiempo

Muchas veces he pensado si sería posible, con alguna especie de super poderes, detener el tiempo. Imagino que algo se me cae al suelo y con un chasquido de mis manos… «CHAS!!» El objeto se detiene, y queda suspendido en el aire.

Otras veces me imagino en un examen, sin tiempo suficiente para terminarlo y… (de nuevo) «CHAS!!». El tiempo se para, voy a la biblioteca, repaso libros, apuntes y demás y hago un examen perfecto.

Cosas de estas las imagino con mil y una escenas, pero obviamente nunca he conseguido detener el tiempo y salirme con la mía. En cambio hay gente que sufrió en sus carnes una escena como la que vamos a ver a continuación:

«Tú estás en la estación para coger un tren a alguna parte, y de repente mucha gente alrededor se queda congelada, paralizada. Como si Dios le hubiera dado al «Pause» con su mando a distancia genial. Nadie se mueve excepto tú, y otros afortunados que no han quedado congelados.»

¿Qué cara se te queda?




Desde luego me encantaría ver algo como esto en directo, tiene que ser un señor mosqueo, jejej.

Me despido por hoy, otro día más, pero no mejor porque es imposible.   😛

Y ya está 🙂

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Fotos del San Valentin frikoide

Hacía mucho tiempo que no ponía nada en la galería, y ya, teniendo las fotos de aquel sábado, me he decidido a ponerlas. Algunas están en el tuenti, pero como lo odio, prefiero ponerlas en mi web. Os pongo aquí debajo alguna, haced click para ir a la galería y verlas todas.



O bien, pulsad aquí.


En fín, espero que os gusten, y si no, pues al menos véis a unos cuantos frikoides de marcha, con un par de copas de más cada uno.
Y ya está 🙂

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Los huevazos del 42

Llevo todo el día pensando en escribir esto por la noche. Y por fin, después de interminables horas en el CPS (hoy he llegado a 11 horas allí metido), y un capítulo y medio de House (Jaus), ya puedo hacerlo.

Esta mañana he salido de casa a las 9:40 a coger el bus, pensando que si justo en ese preciso instante tenía suerte y aparecía un 42 (cosa bastante improbable), llegaría a clase exactamente a las 10 de la mañana.

Lo genial es que, curiosamente, ha aparecido uno, justo enfrente de mi portal. Aunque, eso significaba correr las 2 manzanas para llegar a tiempo a la parada. Pero sí, he llegado, y me he sentido todo satisfecho, aunque con los pulmones que se me salían por la boca. Lo que no sabía es que mi calvario empezaba justo en ese momento.

Al principio no he caído, simplemente iba sentadito, pensando en la muralla china, para variar. Pero me he dado cuenta de algo, y es que parábamos cada 2 semáforos. Lo primero que he pensado es que hoy estaba teniendo mala suerte. Pero ese pensamiento ha desaparecido cuando he visto varios caracoles adelantándonos mientras se reían del conductor, y de los pobres pasajeros que viajaban a velocidad de abuela caminante. Bueno, no nos alarmemos, tal vez haya mucho tráfico…

NO!! La calle estaba como siempre, excepto que el autobús que me ha tocado sufrir esta mañana no corría nada. No conseguíamos pasar 2 semáforos en verde. Desde que las puertas del bus se cerraban hasta que éste empezaba a moverse, me daba tiempo a bajar, echarme un cigarro y subir. Era horrible!! Al doblar las esquinas no se notaba, puesto que eso hay que hacerlo a poca velocidad. Pero cuando te encontrabas con una recta de 3 carriles, con todos los semáforos en verde hasta 300 metros por delante de tí, ERA DESESPERANTE.

Ha costado desde Kasán hasta el Carrefour (normalmente unos 4,5 minutos) cerca de 14. No me lo  podía creer, así que poco antes de llegar al Carrefour se me ha ocurrido acercarme al lado del conductor, para poder ver la aguja que marca la velocidad. Increíblemente no la he visto subir de 30 km/h…

Ni siquiera en una recta donde los coches alcanzan casi los 80 km/h (sí, eso es una multa bastante elegante) ese hombre pasaba de los 30. Era como si no quisiera llegar al CPS. Joer, todo el mundo que vivimos allí le tenemos asco, pero no por ello nos cuesta 3 horas llegar. Y si el hombre tuviera luces, habría llegado pronto para echarse un café y un cigarro. Pero tampoco parecía tener esa suerte.

Por fortuna, el señor profesor ha debido coger el bus siguiente al mío, que debía pilotar el primo de mi conductor, porque ha llegado a las 10:14 minutos, sólo 1 minuto antes que yo.

Resumiendo, después de el agobio y el aburrimiento de un viaje en 42 de algo más de media hora que norlmente cuesta algo más de 20 minutos, he conseguido llegar a tiempo a clase para empezar el día.

Sólo una recomendación para Benito (así he bautizado al chófer): «Si tu mujer tiene ganas de marcheta nocturna, espero que no te cueste tanto empezar como cruzarte 4 semáforos. Porque se le pasarán las ganas y te quedarás a dos velas: VAMOS… UN POCO DE ALEGRIA Y FLUIDEZ EN LA VIDA NO VIENE MAL».

Y ya está 🙂

5

El ascensor cachondo

Sigo soñando cosas paranoides.

En esta ocasión, después de apostarme la vida en un partido de «boleybol» en el que mi compañera de equipo era lo más patoso que he visto en mi vida (he perdido, y lo que todavía no entiendo es cómo me han perdonado la deuda), he aparecido en un edificio antiguo pero muy lujoso de 9 plantas, en el que me he dispuesto a coger el ascensor.

Estaba en la planta baja, y he pulsado el 7º botón, tal y como haría para subir a mi casa. Así, el ascensor ha empezado a subir piso tras piso, hasta llegar a mi objetivo. Pero cuando las puertas estaban a mitad de abrirse, se han cerrado y he subido, sin quererlo, al último piso. Allí había una señora, que parece ser que había pulsado el botón de llamada. La mujer se ha disculpado por subirme hasta allí, y le he dicho que no importaba, que podía subir. 

De nuevo bajábamos, y hemos vuelto a parar en el 7º piso, para que yo me bajara (la mujer iba a la planta baja). Pero, para mi sorpresa, la señora ha bajado allí, e igual que antes, cuando yo iba a bajar, las puertas se han cerrado y he vuelto a aparecer en el 9º piso. 

Esta vez una joven, bastante… ¿cómo decirlo? Bastante bien proporcionada, lo diré así para evitar palabras no aptas para todos los públicos. Y yo, amablemente y como en la ocasión anterior, la he invitado a montar en el ascensor.

INCISO: Como «ascensor» se repite mucho, ahora lo llamare «zanahoria».

NUNCA había rezado tanto para quedarme colgado en la zanahoria (excepto un día en la Facultad de Derecho, y no hablaré de ello ahora). Y como aquella vez, tampoco ha funcionado. Así que, ya en el 7º piso la bella joven ha salido al pasillo, pero cuando yo iba a salir… SORPRESA!! Puertas cerradas.

Esto se ha repetido varias veces, hasta que no sé cómo, he aparecido colgando de la zanahoria. La escena ha sido peliaguda:

Yo, agarrando con una mano la sirga, y con la otra el habitáculo de la zanahoria. Como en las películas. Y en el interior de ésta, 2 niños de 6 y 7 años. Si soltaba la mano de la sirga, todos muertos incluido yo. Si soltaba la otra, los niños muertos y yo con remordimientos. Así que he aguantado todo lo que he podido, hasta llegar a la planta calle.

Los niños han salido ilesos en la planta calleal recibidor, pero yo no he podido aguantar, y he caído, con la zanahoria, miles de metros.

Lo mejor es que… en lugar de matarme, he caído en la fila para subir a un telesilla, en una estación de esquí. Ahí estaba yo, equipado con unos buenos esquíes, con mi bañador y mis gafas de bucear.

Ya arriba, he recordado algo vital: Mis esquíes se han quedado en la telesilla. Así que he tenido que bajar andando hasta abajo, donde mi padre me esperaba con ellos en la mano, y silvando el Himno de la Alegría.

Ahí ha acabado mi sueño. Y menos mal, porque sólo una tontería más y me habría tirado por la ventana al levantarme… MENUDA PARANOIA.

Con esto, me voy a dormir, a ver qué me depara esta noche.

Y ya está 🙂