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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Vera me espera

Estos días he vivido en uno u otro local, embalando, haciendo compras, preparando material y demás enculadas varias. Pero por fin, mañana cargamos el camión, terminamos las mochilas y nos preparamos, porque el sábado por la mañana nos vamos a Vera.

Así que me despido hasta el día 29, porque hasta entonces estaré de campamento con los zagales y obviamente no podré escribir.

Os dejo este video que me mola un huevo a modo de despedida.


http://www.youtube.com/watch?v=VRjgf6yjpz8


Pero no os empanéis. A la vuelta pondré las mejores fotos de Teruel (Vaquillas, que todavía no las he puesto) y todas las chorradas variadas que me ocurran estos días.

Por cierto, un abrazo a mis queridas «amigas de Mainar». Fue un placer conocernos en Teruel.

Y ya está 🙂

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Imposible no, más bien improbable

Hoy toca una foto, que será la ganadora del premio a «La foto de la semana».

Estoy cansado para escribir, así que resumiré todo  lo que estoy viendo estos días con una sóla imagen.



Hace algunas semanas lo veía imposible. Ahora, a las 00:46, mis impresiones han cambiado. Y con estas pocas ganas de escribir, haré lo propio y resumiré también:

«Imposible no… más bien improbable»

Y ya está 🙂

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Eeem… ¡NO!

Da gusto ver la tacañería de la gente en algunas ocasiones. Y es que no tengo claro si es que el gas de los mecheros es caro, si la tía tiene un marido con poco saque, o lo que ha podido pensar de mí.

En el Valdai (mi archiconocido bar) hay una mujer a quien más de una vez he sorprendido escuchando mis conversaciones con diversos colegas. No sé si lo que estamos hablando sería interesante o si es que se aburre, pero la cuestión es que ahí la tenemos, siempre con los oídos puestos en conversaciones ajenas, como quien no tiene otra cosa mejor que hacer.

Hoy he llegado, como es costumbre, a pedir mi tradicional café con hielo, esta vez para llevar, puesto que tenía una reunión a la que iba a llegar tarde si no me daba bastante prisa.

Uno de los camareros me ha preguntado qué tal había acabado el curso, y hemos mantenido un pequeño diálogo de apenas un par de minutos, mientras la otra camarera me preparaba mi café, y mientras yo, para ganar tiempo me liaba un cigarrito.

Ha sido entonces cuando he caído en la cuenta: NO LLEVABA MECHERO.

En principio esto no suele ser problema. La solución es rápida, hay que mirar alrededor para ver quien lleva mechero y pedírselo amablemente. En este caso, ELLA (la dulce orejas) estaba a mi lado, y por supuesto estaba escuchando mi conversación con el simpático y joven camarero. La tremenda y «amable» mujer tenía su paquete de tabaco con el mechero encima. De modo que mi frase ha sido sumamente educada, y veamos su respuesta:

– Oiga, perdone. ¿Puede darme fuego, por favor?

– Eeeem … ¡NO!

Y ahí ha sido cuando con toda la tranquilidad del mundo ha guardado el mechero en el bolso para que yo no lo cogiera.

Al principio pensaba que estaba de coña, y que a continuación diría algo como «Que sí, tonto, aquí tienes». Pero de nuevo: NO. Ni me ha vuelto a mirar, ha seguido con su cara de perro mirando al frente e ignorándome. Menuda cara de TONTO se me ha quedado.

Así pues, mi post de hoy va dedicado a la mujer de cara de perro, oído agudo y gran amabilidad: GRACIAS, PRECIOSA.

Desde Anda a cascala!, le mando un afectuoso saludo.

Y ya está 🙂

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Mis felices 22

Como va a empezar a ser tradición, hoy escribo por mi cumpleaños.

Realmente no espero muchas felicitaciones hoy. Mucha gente que «debería» acordarse de mi cumpleaños no lo hará, porque se saben la fecha, pero no saben algo más básico: A QUÉ DÍA ESTÁN. A estos se les puede perdonar, porque a mí me pasa a menudo, es lo que tiene tener la cabeza de adorno, y yo lo sufro 😛

Gracias a Tuenti y a los calendarios de los móviles, también habrá mucha gente que me felicitará porque le saltará una alarma o un odioso evento. A todos ellos, también hay que agradecerles el detalle, puesto que bien podrían no tenerlo, y si lo tienen es porque quieren. Así que, gracias también a ellos.

Pero, en cualquier caso, yo soy de la opinión de que un cumpleaños es algo más personal que otra cosa. El hecho de que haga un año más que saliste de aquella cueva apacible y feliz – que es el vientre de tu madre – no lo es todo. Yo creo que es más una fecha que aprovechas para tener una excusa más para estar con los tuyos. Así, en cada uno de ellos vas acumulando más y más recuerdos, que es lo hace al día más especial cada año. Estos últimos  son los que más he aprendido a valorar eso, por encima de los regalos que, por supuesto, también hacen ilusión.

Por eso, ¿qué más da quién te felicite y quien no? Hay quien podría no felicitarme y llamarme para echar una cervecita y contribuir a llenar ese saco de buenos recuerdos. Para mí eso es mejor que una felicitación, aunque el tema de mi cumpleaños no surja mientras hablamos.

Simplemente voy a intentar que el día siga siendo como ha empezado. He tenido una felicitación original a las 12 en punto, un regalo esperándome en la cama cuando he vuelto a casa (NO MALPENSAR, mis padres me han comprado una camiseta y un calendario muy cuco), y mañana iré a comer en familia y pasaré el día con la bella venezolana (de nuevo, NO MALPENSAR, que por desgracia estaremos estudiando Diseño de Arquitecturas en Filología).

Hay más gente a la que me gustaría ver, pero unos tendrán que esperar a agosto, y otros a la pedazo de fiesta que pienso pegarme el viernes cuando el CPS me devuelva mi libertad.

En fin, toca irse a la cama, que mañana tiene que ser productivo.

Y ya está 🙂

PD: Por supuesto, invitaciones a cerveza serán bienvenidas, con motivo de este  gran acontecimiento: Hoy hace exactamente 22 años que un hombre de irresistible «sexapil» vino al mundo.

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¿Por qué será?

Realmente no es muy lógico tardar 2 semanas en corregir los exámenes de una asignatura. Contados profesores desmuestran que sí que es posible corregirlos en una, o incluso en menos. No olvido los 4 días que tardó en salir LGA, y ojo, que esos son largos de c*j*n*s. ¿Posibles explicaciones a la tardanza?

Entre paranoias de gente que estamos de examenes (y cuya cabeza, por tanto, está ya más que tocada), se me ha ocurrido una. Vamos a comentarla:

Todos los estudiantes sabemos cómo son las cosas. Frases como «Estamos a principio de cuatrimestre, ya me pondré», o «Este es el último fin de semana que salgo» están a la orden del día, hasta que nos damos cuenta de que OTRA VEZ MÁS, nos ha vuelto a pasar: No llegamos.

De modo que, ¿qué pasaría si la vida de profesor fuera parecida? Algunos ejemplos serían:

——–

Estamos en una reunión de departamento, cuando de repente se escucha:

– Bfff, qué pereza… Tengo que corregir los exámenes, pero es que no me entran, no hay ganas.

– Venga Pepe! Salimos esta noche, nos echamos unas jarras, y mañana lo verás todo mejor, ya verás en Filología qué bien corriges.

——–

Unos meses después, llega el desánimo:

– ¡¡Oh, noooo!! ¿No ves? Ya me ha vuelto a pillar el toro… A ver cómo me corrijo los 120 exámenes en 1 semana, no voy a llegar, ya he tirado el cuatrimestre a la basura otra vez. Y encima, fijo que los capullos de los alumnos responden con partes del temario que no me he mirado.

– Bueno, que te quiten lo «bailao». Ahora, no queda otra, todo el día en Filología, lleno de profesoras buenorrillas corrigiendo con faldas cortas y pasando calor.

——–

Y entonces llega el compañero salvador, el especialista en salvar situaciones límite, y tranquiliza a sus compañeros:

– Mira, mira. No te agobies. Ahora, a atajar el problema. Haz como yo. Mírate sólo las preguntas 2, 3 y 5 que es lo importante. Y si los alumnos contestan las demás, pues mala suerte. Si siempre responden a lo mismo, muy capullos tienen que ser para cambiarnos ahora los esquemas.

——–

Pero no… después de la corrección, llegan las penas, los alumnos dan la campanada:

– ¡Socorrooooo! Pero ¿cómo pueden ser tan mamones? En tutorías te dicen que nunca responden teoría, y que sólo iban a hacer las preguntas pares. Y van este año… y me responden todas las preguntas, y con 20 líneas por respuesta.

——–

Sólo de imaginarme que esto fuera así, me pongo a temblar, juasjuasjuas. Pero vaya, sería curioso ver que algunas cosas no cambian nunca, ni siquiera cuando cruzas la frontera y te conviertes en «no-alumno». Menudo descontrol sería.

En fín, veremos si 2 semanas es suficiente, y mañana tenemos notas. Hasta entonces, mis queridos padaguans. descansad y pensad sólo en que el viernes a estas horas, estaremos en el casco, cubata en mano, y con la satisfacción de que todo habrá acabado.

Enculin ending!!

Y ya está 🙂

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Parecidos razonables

Llevo tiempo dándole vueltas al asunto, y he llegado a la conclusión: El CPS está lleno de espías, criminalistas y demás gente variopinta. Iré poniendo más, pero para abrir boca, veamos unos cuántos ejemplos.

En primer lugar, tenemos este par de fotos. Los admiradores de Tintín conoceréis la primera, es del capítulo del Vuelo 714 para Sidney, uno que se meten en un volcán, luego vienen los marcianos y demás. Pues observemos con detenimiento…



Pues bien, en alguna ocasión, un fotógrafo sacó esta foto. Curiosamente hay 3 personajes también. ¿Os suena alguno? 😛



Pero esto no acaba aquí. Cierto profesor, cuyo nombre no diré aquí, tiene un segundo empleo que no nos había contado. Resulta que cuando sale del CPS, coge un avión y se va a resolver crímenes con un equipo de psicólogos y criminólogos del FBI. ¿Podría ser que hubiera visto antes a este profesor en la serie de Telecinco «Mentes criminales»?





Pero todavía hay más… Me quedan un par de fichajes. Se cree que Jesús es un agente de la CIA.  Viaja por todo el mundo en busca de los más infames terroristas, y cuando vuelve a casa, aún le quedan fuerzas para quitarse el traje, y salir pitando al CPS para dar clase. Qué valor 🙂

Observemos a nuestro joven profesor con su traje y con sus compañeros de trabajo (¿alguien lo ve?):



Después de hacer su trabajo y salvar al mundo, llega a su casa, deja la placa, la pistola, se adecenta (12 horas de avión deja a cualquiera para el arrastre), y ahí lo tenemos dando clase.



Ahora, un pequeño apunte. ¿Veis la chica que está en el centro de la foto? En la serie está liada con nuestro espía cepesiano. Pues bien, el padre de la espía, Jack (creo que se llama), es el hombre canoso que está el tercero empezando por la izquierda. Lo interesante es que… ¡¡TAMBIÉN ESTÁ EN EL CPS!! Pero como no sé como se llama, no he podido poner la foto.

Pero vaya, es inconfundible, si alguien lo ve y me dice su nombre, le estaré completamente agradecido.

Y bueno, como parece que el mundo cepesiano está plagado de agentes infiltrados, desvelaremos uno más. Cuentan las malas lenguas que un conocido profesor de LGA (entre otras), estuvo en la CIA también hace unos años, y con unos kilitos de más. Pero estamos investigando todavía.

En fin, seguiremos informando de parecidos razonables cepesianos. Por hoy, es todo cuento puedo ofreceros.

Y ya está 🙂