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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Trocotró, trocotró

Llevaba algún tiempo sin entregar este magnífico galardón a una imagen. Por eso, y después de mucho ojear distintas webs internetianas, he decidido otorgarle el Premio a La Foto de la Semana a ésta:



¡Enhorabuena al ganador!

Y au! 🙂

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¿Por qué algo elevado a cero vale uno?

El otro día estaba en clase con el señor Campos, y en un momento dado dijo algo que siempre he asumido como cierto, aunque nunca he sabido por qué:

«Como algo elevado a cero vale uno, entonces …»

En ese momento mi cabeza dejó un poco de lado la explicación que siguió, para dedicarse a intentar entender cómo a alguien se le ocurrió decir semejante barbaridad (o verdad indiscutible). Lo genial es que todo el mundo la aceptó, y desde entonces, todo el mundo lo repite.

Bien, en el descanso mi amigo «Sadoumeiquer» y yo hablamos sobre el tema, y después le preguntamos a Campos a ver qué opinaba. No conseguí una explicación trivial (me encanta esa palabra, cuando la dices parece que sepas un montón). Así que os voy a poner mis posibles teorías:

1. Hacer que valga uno es la forma de «estropear menos» una formulilla. Por ejemplo, supongamos que tenemos algo como esto:

«Dos elevado a cero por tres por cinco».

Esto es lo mismo que decir: «Dos multiplicado cero veces, por tres y por cinco». Así que, como multiplicar cero veces es como no multiplicar nada, no merece la pena despreciar al tres y al cinco, pobrecillos. ¿Solución? Hacemos como si en una puerta AND ponemos una puerta a uno, esto es: HACEMOS QUE NO AFECTE.

Como lo de la puerta AND igual es poco entendible para no-frikis, este ejemplo es como en una pareja. El hombre siempre quiere cama (es un UNO a la entrada de la puerta). Por tanto, sólo la decisión de la mujer cuenta. Si los dos son UNOS, hay cama, y si no, pues abstinencia. La única palabra importante pues, es la que diga la mujer. ¿Se ve?

2. «Un número elevado a una resta de exponentes, equivale al cociente de ese número elevado a los exponentes sin más».

Qué compilado es poner formulas con palabras… Pero es que no sé dónde está el botón para poner fórmulas aquí en el blog. Esto es:

«2 elevado a (tres menos tres) = (2 elevado a 3) / (2 elevado a 3) ===> FÓRMULA A

Simplificando, tachamos arriba y abajo, y nos queda 1.

Esta teoría ha sido más fácil de explicar. La cosa es… para poder aceptar esto, ¿haría falta demostrar que la fórmula A es correcta? Supongo que podría hacerse por inducción, pero los exponentes pueden ser negativos, así que habría que echar alguna cuenteta más.

En cualquier caso, queridos padaguanes, si alguien tiene una explicación mejor, que la ponga y la discutimos.

Y au! 🙂

PD: Un abrazo para mi fan, que por segunda vez (ya me la encontré en Teruel el verano pasado), volvió a pararme en San Pepe.

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Suma de casualidades

A veces, los astros se alinean, y cosas que en principio parecían imposibles ocurren. Hay quien les llama milagros, ayuditas del cielo, o similares. Yo prefiero llamarlo «suma de casualidades», o sencillamente «potra».

Sea como sea, así fue. El martes, después de una noche de cálculos, de barajar todas las posibilidades, de nervios, y de dormir mal, salí hacia el CPS. Con las prisas y los nervios me dejé el móvil en casa, y poco faltó para olvidar también la cartera con la documentación.

Para colmo de males, me equivoqué de edificio, y estuve a punto de no llegar a la subasta. Y ya, para rematar, un zumbidito en la tripa a las 10 menos cinco me avisó de que, a cinco minutos de empezar la gran cita, tendría que ir al baño a «despedir a un amigo».

Después de todo, llegué puntual.

Ahora empezaba la fiesta. Mi plaza (o una de mis candidatas al menos) tenía que resistir 14 puestos para que yo pudiera elegirla.

El primero pidió Alemania, tal y como estaba previsto. El segundo, Reino Unido (una candidata menos). La tercera, Francia …

Así, llegó el momento, y la señorita dijo mi nombre. Yo estaba «zombi», sin poder pensar me acerqué a la mesa a decirles qué destino elegía. Empecé a recorrer la lista de candidatas, y la principal opción, Manchester, estaba libre.

¡BIEN!, pensé. Pero no, esa sólo ofrece proyectos de fin de carrera, así que había que seguir bajando. Bajé, bajé, bajé, hasta que encontré un destino con plazas libres. Le dije el nombre de la universidad a la señora, y me volví. Sabía que había elegido una de las que quería, pero no sabía cuál había pedido, hasta que algún amigo, que estaba en las butacas dijo:

– «Loixiyo se va a Estocolmo».

Ahí fue donde me di cuenta de la Santísima potra que había tenido. Con mi humilde nota de participación, había obtenido una de mis principales candidatas. No me lo creía, pero parece que era cierto, así que inmediatamente (10:30 de la mañana), fuimos a la cafetería a celebrarlo con una jarra de calimocho fresquico.

Ahora ya me lo empiezo a creer más. Ya tengo claro qué haré más o menos el año que viene, y me hace mucha ilusión aprender algo de sueco. De hecho, voy a cogerme 3 asignaturas de sueco, a ver cuánto aprendo 🙂

Ahora soy feliz, esto se acaba.

El señor Clorofilo me pasó este video, que es para mí algo parecido a lo que ocurrió en mi subasta de Erasmus.



Y au! 🙂

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Evasión

Llevo bastante tiempo sin poner ningún jueguecillo. El otro día en el «Cepese» me enseñaron éste, muy simple pero tremendamente adictivo.

Básicamente, el juego consiste en evitar que las bolas rojas te toquen. Tú llevas la bola azul, y te irán saliendo «atacantes». Hay que intentar aguantar el mayor tiempo posible sin perder.

Espero que os guste. Pulsad a «Leer más» (o similar), que como lleva sonido es un coñazo si no.

Y au! 🙂

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Mamoneo continuo

Estaba claro, ya me lo imaginaba, pero es que esto roza lo increíble.

Todo empezó este septiembre, cuando decidí matricularme de una asignatura relativamente fácil de aprobar, y que además, me gustaba. Siempre me han gustado todo ese tipo de asuntos, así que me la matriculé con la intención de conseguir mi primer (y probablemente único) sobresaliente de la carrera.

Llegó la presentación y el hombre, amigable como siempre, nos dijo que las prácticas iban a cambiar un poco. Que iba a respetar las 3 primeras y que pondría un trabajo algo tochete este año. Dicho esto, empezó mi plan.

Antes de las fiestas del Pilar, tuve las 3 primeras prácticas hechas, para adelantar trabajo. Estuve achuchando un poco a ver cuándo iban a poner el resto de las prácticas. Les dije que la gente quería ir avanzando porque luego llegan las prisas cuando se acercan los exámenes. Tal fue mi insistencia que el profesor de prácticas, muy educadamente, me mandó a «escaparrar». No tengo quejas con él, yo lo hubiera hecho antes.

Pero lo mejor estaba por llegar, a «Megallón» se le ocurrió innovar un poco. Quitaron tercera práctica (que iban a dejar igual), en su lugar pusieron la que hasta entonces había sido la práctica 4, y decidieron que dos prácticas que eran optativas todos los años este año fueran obligatorias. Me mosqueó, pero pensé «Bueno, podría haber sido peor».

Me puse manos a la obra y me quité de encima la práctica «3» en pocas horas. Ahora sólo quedaban  las 2 obligatorias, además del trabajo sobre un Supercomputador que todos los años tocaba.

En la sesión de la práctica 5, el joven de prácticas me juró y rejuró que este año no iba a haber trabajo del SuperComputador, que lo había hablado con «Megallón» y tal. En su lugar, presentaríamos la práctica 5 en público. Esta decisión me gustó, ya que siempre es más fácil hablar de tu código que de un bicho que nunca verás en persona. A todo esto, estábamos ya a mitad de diciembre, y los criterios de evaluación seguían evolucionando.

El cachondeo padre llegó cuando volví de vacaciones, más o menos el día 11 de enero. Me encontré con mucha gente haciendo un trabajo sobre un Supercomputador… ¿No lo habían quitado este año? Pues parece ser que no, porque en la página web sigue poniendo que hay que hacerlo. Así que, inmediatamente, fuimos a hablar con el joven de prácticas, quien, muy amablemente nos dijo que hablaría con «Él».

Al día siguiente, día 12 de enero, se nos confirmó por email que la cosa quedaba de la siguiente manera:

Trabajo final de la parte teórica: 30% de la nota  (Lo comento más abajo)
Prácticas de Laboratorio: 40% de la nota  (Prácticas 1 a 4)
Trabajo Práctico: 30% de la nota (Práctica 5)

El trabajo final consiste en presentar la práctica 5 O BIEN el SuperComputador. Si presentas las 2 se te evalúan las dos y te sube la nota. En principio era lo mejor que podían hacer para no joder más a la población, pero enterarse de todo esto el día 12 de enero da algo de pena. Y digo yo:

¿Es lógico que la Práctica 5 (que se hace en diciembre) pueda llegar a suponer hasta un 70% de la asignatura?

Una vez más, fui optimista y pensé: «Bueno, si me lo curro puedo tener mi ansiado sobresaliente». Ahí quedó la cosa. Pero ahora viene lo mejor.

Estamos a 1 de marzo, llevo 2 semanas dando clases, y algo más matriculado, y sigo sin saber mi nota. Día a día nos va diciendo que se reunirá con el Joven de prácticas, que ya casi, que pronto, que hoy, que hoy a las 12, que el lunes, y hoy que «hoy sin falta». ¿Cuándo se cierran las actas? ¿Esto es normal?

Yo no sé si esto será normal, lo que tengo claro es que es un mamoneo contínuo. No podemos saber los criterios de evaluación definitivos el día 12 de enero (os comento que el 18 tuve el examen de FAPS), estar esperando las notas prácticamente un mes, tener que matricularnos del segundo cuatrimestre sin saber varias notas del primero (a la fiesta se suma ISII), y estar tranquilos y felices.

¿En qué quedará esto? Nadie sabe.

Y au! 🙂

PD: Lo que más me jode de todo es que yo realmente cogí la asignatura porque me gustaba. Me interesaba el temario, y he trabajado más que para muchas troncales. He hecho TODAS las prácticas, incluso he entregado la «antigua práctica 3», este año desparecida. Obviamente he presentado la práctica 5 Y el trabajo sobre el supercomputador. ¿Tendré mi sobresaliente? Por mi interés merecería la MATRÍCULA. A ver qué nota obtengo.

PD2: No, no me importa trabajar como un «pringao» si los criterios están claros a principio de curso. Lo que no puede ser es que nos enteremos de cómo se nos va a evaluar a sólo 5 días del principio del periodo de exámenes.