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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Tus apuntes en 20 pasos

Hoy voy a contaros un juego la mar de divertido, con el que ayer disfruté durante cerca de 20 minutos. Estaba aburrido intentando estudiar, y me topé por casualidad con el gran reto de la semana.

El problema es fácil de plantear: «Necesito apuntes de cierta asignatura».

Por esta vez voy a ser bueno, y os voy  a poner la solución a modo de pequeña guía, como las que hay para algunos juegos de la PlayStation, pasito a pasito. Con 20 cómodos pasos tendréis un powerpoint en vuestro escritorio, listo para imprimir. ¡Vamos allá!

1. En Google, encontramos la web de la asignatura.

2. Navegamos por ella, pero no hay apuntes.

3. Visitamos una por una todas las webs de los profesores. No hay apuntes, y algunas te redirigen a la web de la asignatura. De momento, no obtenemos nada.

4. Volvemos a Google, y buscamos el nombre del profesor seguido de la ciudad donde imparte clase.

5. Clic en el primer resultado, que suele ser buen punto de partida.

6. En esa web encontramos un enlace a su página personal.

7. En su página, vamos recorriendo el menú, teniendo cada sección en una nueva ventana (desactivamos el bloqueador de popups para poder trabajar).

8. Encontramos la sección «Blog personal».

9. Allí hay sólo un enlace al blog, que se abre en otra nueva ventana.

10. Estamos en su blog personal, con una dirección del estilo de: soydezaragoza.blogspot.com. Tenemos claro que hemos encontrado una web relacionada con la universidad, ¿no?

11. En el menú de categorías, buscamos el nombre de la asignatura o similar. Hay uno que puede querer ser parecido.

12. Encontramos muchos powerpoints, cada uno con un reproductor similar al de los videos de Youtube. Podemos ojearlos desde la web, sin descargarlos.

13. Para poder descargar, tenemos que ir al sitio externo que aloja el archivo (igual que si estás viendo un video de Youtube en un blog y le haces clic, vas a la web de Youtube).

14. En esta web sí que hay botón de descargar. Al pulsarlo, nos aparece un formulario de registro.

15.  Rellenamos los datos solicitados, desmarcando la casilla de «Mandadme Spam».

16. Ya registrados, volvemos a la página del powerpoint.

17. Pulsamos descargar nuevamente. Nos informan de que nos han mandado un email con un enlace de descarga.

18. Visitamos la web de nuestro correo electrónico habitual (Gmail, Hotmail, Yahoo o similares).

19. Abrimos el correo en cuestión.

20. Hacemos clic en el enlace, y la descarga comienza inmediatamente.

Eso es todo 🙂

¿Veis qué fácil es? Si tenéis un rato intentadlo, los resultados están asegurados. Podéis jugar a este juego solos o acompañados, en vuestra casa o en el «Cepese». Todo es alegría y diversión. Entretenimiento garantizado.

Y au 🙂

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Monotema

Brrrfff …

No me gusta escribir sin tener nada interesante que contar. Pero realmente este es mi diario, y como tal, de todo tiene que haber. Habrá anécdotas buenas, anéctotas menos buenas, chorradas varias, y todas esas cosas que la gente que leéis esto venís a buscar.

Pero todo se andará, últimamente estoy monotemático, así que es mejor darme tiempo a que me pase algo. Con esta cabecica de coco que Dios me puso encima de los hombros, no tardaré en «liarla parda».  Lo mismo alguien me lía una noche cualquiera, me olvido las llaves de casa, y me toca despertar a media familia para entrar a las 7 de la mañana 😀

Hasta entonces, os voy a dejar un video, por cortesía de mi señor hermano. No es muy nuevo, así que tal vez ya lo hayáis visto, pero me hizo gracia y tenía que compartirlo, juasjuasjuas.



En fin, ahora toca dormir, que mañana madrugo (antes de comer, espero).

Y au! 🙂

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Teorema Loixiano: n+1 intentos

Hoy voy a exponer y demostrar mi nuevo Teorema Loixiano. Mi vida dio un vuelco cuando comprendí esta gran verdad que os voy a exponer a continuación. Veámosla:

«Cuando te limpias el culete en el cuarto de baño, el número de intentos es, como mínimo, uno más que el número de intentos necesarios.»

Dicho esto, vamos a proceder a demostrarlo, y para ello utilizaremos el método de inducción. Sea L el número intentos hasta que sabemos que tenemos el culete limpio, y n el número de intentos necesarios en realidad. Lo que queremos demostrar es que:

L(n) >= n+1

¡Vamos allá!

Para n = 1:

Llevamos a cabo una primera pasada, y vemos que el papel higiénico queda coloreado. El culete está limpio, pero no lo sabemos, así que procedemos a la segunda pasada, tras la cual el papel queda impoluto.

Luego, L(1) = 1+1 >= 2.  OK

Suponemos que para n = k se cumple

Por tanto, L(k) = k+1

Para n = k+1:

L(k+1) = L(k)+1.

Obviamente, si son necesarias k+1 pasadas, haremos una más que si sólo necesitamos k. De modo que como sabemos que L(k) = k+1, llegamos a que:

L(k+1) = L(k)+1 >= (k+1)+1. OK

El teorema, como quería demostrar, es correcto y funcionará SIEMPRE, tengamos diarrea, vayamos «duros», estemos en Zaragoza, en China o incluso Marte, posiblemente.

Como apreciación: ¿Qué significa ese «>=»? Pues que hay quien es incrédulo y no puede creerse que el papel esté blanco, de modo que realiza alguna pasadica más, por si las moscas.

Curioso, ¿verdad? Lo que me parece curioso es que no todo en la vida funciona así. ¿A alguien se le ocurre, teniendo papel de sobras, dejarse el culete a medio limpiar? No, ¿verdad? Y tampoco nos vamos sin limpiarnos por miedo a que quede sucio. Eso ha de escocer bastante, además de oler a truenos.

Dicho esto, mis jóvenes (y no tan jóvenes) padaguanes, mi pequeña moraleja de hoy es que probéis, que arriesguéis, que os equivoquéis y aprendáis de los errores, que no dejéis pasar una oportunidad por miedo a que no salga como esperéis.

Y au! 🙂

…para volar hay que empezar asumiendo riesgos…

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Flaming Zombooka

Pues ale, hoy toca poner un jueguecillo que el Sr. Clorofila me enseñó el otro día. Es bastante chorras, pero para hacer el canelo un rato sirve.

El juego consiste en matar a los zombies como buenamente puedas. Tienes un número limitado de proyectiles y puedes utilizar las paredes para conseguir rebotes y sortear los obstáculos. Son muchos niveles, aunque muchos son fáciles. Pero vaya, entretenido es, sí.

Espero que os guste. Pulsad a «Leer más» (o similar).

Y au! 🙂

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«Y ya está»

Hoy toca hacer entrega del premio a La Foto de la Semana. En esta ocasión, me llena de orgullo y satisfacción presentaros a la ganadora de este prestigioso «Gallardón»:


Seno


La función seno me parece algo genial, tan redondica y tan maja. Tan melodiosa y tan fácil de derivar. Tan observable a pares cuando voy a Filología en primavera, tan… tan, tan, tan y tan.

Y au! 🙂

Equivócate, viejo amigo …

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¿Tirarse pedos en un bus?

Hoy hablaremos de un tema que me preocupa realmente, y del que ya comenté algo hace unos meses: Los límites de la estupidez humana rozan lo inimaginable.

Siempre he pensado que el problema era España, que la gente somos así y que cuando sales al extranjero se respira un aire de educación, templanza y saber estar envidiable. Pero no, no es así. Idiotas los hay en cada rincón, desde aquí hasta China, pasando por Marte, y sin olvidar la Conchinchina. No sé si esto me alivia o me da miedo, pero el caso es que así es. A esta conclusión he llegado después de mi reciente viaje a Suiza, donde vi más subnormales de estos que en España.

Por ponernos en situación, imaginemos nuestra vuelta del «Cepese» a casa en, por decir algo, el 20. El autobús está hasta arriba a partir de la 3ª o 4ª parada, hace un calor sofocante, y sólo pensamos en llegar al centro, donde se supone que la gente bajará y podremos respirar un poco de aire fresco.

Cuando creemos que nada puede ir peor, porque es invierno y vamos abrigados hasta arriba (cosa que acentúa la angustia), llegan «ellos». Ellos tienen distintos nombres, véase «los ko», chungos, megratronx, APS, chonis, bacalutis, panchitos, hoygan, y otros nombres que no voy a escribir, porque todavía me queda un poco de humanidad para no seguir escribiendo descalificativos.

No hay estereotipo ni nacionalidad única. Hay desde zaragozanos hasta gente proveniente de las bellas tierras del Sur de América. Tienen afición por músicas horribles, como el «reguetón», el «pachumbachumba», o el «jipjop». Hablan con tintes tronx, aires prepotentes y temas de conversación sumamente primitivos, cuando no inexistentes.

Entran al autobús y deciden compartir su excelente y melodiosa música con el resto de los viajeros. Sacan su teléfono móvil perfectamente tuneado para que suene a todo volumen, y ponen su estrambótica música para el «disfrute» de todo el mundo. Todo el autobús está en completo silencio, mentando a la madre que trajo al mundo a estos personajes, pero nadie les dice nada, por educación o por no tener un follón por menos de nada.

Y yo me pregunto: ¿No se dan cuenta que si todos hiciéramos como ellos y pusiéramos nuestra música a todo volumen nadie podríamos atender a la nuestra? ¿No conocen la existencia de los auriculares? Menuda GENTUZA, por Dios.

Lo peor de todo no es la música que escuchan, habitualmente HORRIBLE, sino la poca educación que demuestran. A mí nunca se me ocurriría hacer eso, me da vergüenza sólo pensarlo. No molestaría a la gente de esa manera, no.

Y tampoco entiendo cómo la gente no nos quejamos. Yo lo más que he hecho es sacar mi móvil e intentar hacer sombra al suyo, poniendo la música más fea que encuentre. Pero no suena tantísimo como el tuyo, porque yo no me preocupo de tener un altavoz potente para incordiar a la gente.

¿Sabéis qué es lo peor? Que visto la tolerancia y respeto de la gente, no entiendo por qué no puedo tirarme pedos cuando me dé la gana en un autobús. Seguro que si se me escapa uno, aunque sea por accidente, un KO de estos viene a tocarme los cojones y a decirme que soy un cerdo. Que cómo puedo atreverme a hacer semejante aberración, que menudo maleducado.

¿Por qué no voy a poder expulsar gases de mi cuerpo? Algo tan natural y necesario como eso, y que todo el mundo hacemos, en público o en privado. Algo que no necesariamente tiene por qué molestar, al menos si no huele mal. Si me encuentro hinchado después de una comida fuerte, ¿por qué no voy a poder? No creo que a nadie le moleste más que vuestra música, ¡mamones!

Por eso, mi propuesta de hoy, es que todos comamos judías blancas al menos 3 días a la semana, y que cuando un subnormal de estos asome la cabeza, todos los que hayamos ingerido estos grandísimos alimentos nos pongamos alrededor de ellos y les preparemos una cámara de gas natural.

Un poquito de educación no hace daño a nadie. Creo que deberían aprenderlo desde jovencitos, pero no estaría de más que alguien se lo enseñara de mayores. Qué vergüenza ajena siento cada vez que los veo.

Y au! 🙂