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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Y es que se nota …

Se nota que los exámenes matan a cualquiera.

Se nota que escribo poco en el blog.

Se nota que llego a casa no antes de las 2 y media de la madrugada todos los días.

Se nota que no descanso todo lo que debería.

Se nota que ha llegado el calor a filología.

Se nota que hoy he venido directo a casa al salir de allí.

Se nota que muchas carreras han acabado sus exámenes y yo no 😀

Se nota …

No sabéis las ganas que tengo de acabar, de pegarme 3 noches sin parar, de recordar lo que es agarrar un huevo en cada mano, y frotarlos en el sillón. De irme a Turquía con mi familia, y de pegarme una semana sabática en la playa con la joven doctora. De ir al pueblo a ver a mis amigos de allí, y de decir mi primera cochinada en sueco.

Con ganas de acabar, me despido por hoy.

Y au! 😀

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Hace el tonto -> es teleco

Hoy hablaremos de otro fenómeno que abunda en las salas de estudio: MÁS ESTUPIDEZ HUMANA. Aun cuando creía que lo había visto todo, día a día hay quien consigue sorprenderme.

Para ilustrar el problema al que me refiero, vamos a poner algunos ejemplos de lo que para mí es hacer el canelo, molestar, y quedar como un tonto delante de todo el alumnado:

1. Alguien bosteza a todo volumen en la sala de estudio -> Es teleco.

2. Alguien entra a una sala de estudio gritando: “Pásame la droga!!” -> Es teleco.

3. Alguien ríe a carcajada limpia en medio de un silencio sepulcral -> Es teleco.

4. Alguien recoge todos sus apuntes y se pone a comer mientras charla de sus cosas -> Es teleco.

5. Alguien le cuenta a su amiga que su novio la ha dejado, mientras tu intentas estudiar a su lado -> Es teleca (o teleco).

6. Alguien tiene a un ejército de tíos riéndole las gracias a todo volumen -> Juraría que es teleca, y ellos también.

7. Alguien sale de la sala de estudio, y se pone a gritar mientras la puerta se está cerrando -> Es teleco.

Lo más sorprendente es que esto no sólo pasa en el “Cepese”, donde en mi edificio estamos informáticos y telecos, y por tanto las probabilidades son altas. Si vas a Filología, Derecho, o cualquier otra sigue pasando lo mismo.  Cuánto cunde esta gente, por ¡DIOS!

Por último, aclararé algunas cosas que me parecen importantes:

1. No tengo nada en contra de los telecos en general. Nadie es perfecto, hay quien es del Barça, hay telecos… De todo tiene que haber en esta vida.

2. Las zagalas telecas, salvo alguna que otra petarda, son majas.

3. A->B no es lo mismo que  B->A

Por lo tanto, decir “Alguien es tonto -> Ese alguien es teleco” NO es lo mismo que “Alguien es teleco -> Ese alguien es tonto”.

Esto se da en Matemática discreta, en primero de carrera, aunque sale más veces en otras asignaturas.

Con mala leche, me despido por hoy.

Por cierto (y esto lo diré en bajito): Dos mesas “para allá” tengo a una rubia cachonda (ojo con la rubia, que está “pa meterle de todo menos miedo”) calentando a dos tíos. Les pone ojitos, les baila, les abraza… Creo que hay dos personas que van a llegar a casa con un dolor de huevos enorme. Pasarán un segundito por el baño,  SEGURO antes de dormir.

Y au! 🙂

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El arte de enseñar es complicado

De exámenes la cabeza no da para pensar demasiado, y no tengo tiempo para escribir grandes parrafadas. Así que voy a darme el gusto y voy a poneros un par de vídeos que me han hecho reír estos días.

El primero habla por sí mismo. Es un gato la mar de majete, al que le hacen cosquillas y luego le dan un “mini-susto”. Me encantaría tener un bicho así, todo hay que decirlo:



Pobrecico gato, juasjuasjuas.

Pues bueno, como parece que el juego es divertido, hay quien intenta enseñarle a su gato a hacer lo mismo. La idea es buena, primero hay que enseñarle lo que quieres que haga, y luego intentar que lo repita. Lo que pasa es que nuestro amigo no está muy por la labor de hacer el canelo de esa forma, como podréis observar. Veámoslo:



La verdad es que el bicho atiende con atención, pero luego pasa de hacer los ejercicios que su maestro le propone.

Aprovecho para mandar un saludo a un colectivo al que adoro 😀

Gracias por enseñarnos a leer y a escribir. Por eso hoy hay ingenieros, médicos, abogados … Sin vosotros, nada de esto sería posible.

Y au!   😀

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Aragonés 1 – Movistar 0

Esta grabación me la descubrió una bella doctora, y pensé en ponerla aquí. Hoy me la han mandado en video de Youtube, y he decidido ponerlo para que lo disfrutéis 😀

Como bien sabéis, las compañías operadoras de telefonía móvil se dedicacan a captar nuevos clientes llamándolos por teléfono para ofrecerles una tarifa que les convenza.

No sólo lo hacen estas empresas, también muchas otras para ofrecerte una tarifa de internet, decirte que te ha tocado una jarra hervidora “gratis”, y demás estupideces que se les ocurren.

Pues aquí tenemos un buen ejemplo de cómo se les puede hacer perder los nervios. Estoy seguro de que Movistar no volverá a llamar a nuestro entrañable amigo. Así que os propongo que hagáis lo mismo que este señor. No dejarán de ser unos buitres pesados, pero al menos os reportarán un rato de risas.



Ale, otro día más, y mejor 😀

Y au! 🙂

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“Casi ley” antitaurina

Esta tarde, y como hacía mucho tiempo que no hacía, he bajado a echar un café a “mi bar”. Cuando digo “echar” me refiero a un día entre semana, terminar de comer con la calma, coger mi periódico, y sentarme allí tranquilamente con mi cigarro y mi café.

Mientras leía he escuchado algo en la tele, y me ha puesto de mal humor.

Parece ser que en un pueblo habían multado a unos gamberros, porque en las fiestas de un pueblo habían maltratado a la vaquilla. Se habían puesto a golpearla, y había quien decía que hasta prácticamente matarla. Otros decían que no, que había sido que había recibido una cornada de otra vaca, o que se había torcido una pata en la arena, o no sé qué “milongadas” más. Vaya, que había sido fortuito y que sus golpes “no habían sido para tanto”.

La reportera, muy orgullosa, ha puesto más ejemplos en los que la ley había actuado con lógica. Éstos son algunos que ha comentado:

– En un pueblo, lo “típico y completamente normal” era dispararle dardos al animal. Como es una crueldad, se prohibió.

– En otro, creo que han dicho que los golpes también los quitaron.

– En otro sitio se lanzaba una cabra desde un balcón, y se le amortiguaba la caída con una colchoneta (en realidad, una sábana). Pues parece ser que tirar cabras por la ventana está mal, así que también se quitó.

¡Qué bien, que la ley actúa! Y lo mejor de todo, la gente entiende que hay cosas que están mal, como lanzarle dardos a un pobre animalito indefenso. ¿Qué clase de desalmado le haría eso a su gato? NINGUNO, obviamente.

En principio la noticia es buena, la crueldad contra los animales parece que “se persigue”.  Peeeeeero… no hay que ser tan simples, no. ¿Acaso la ley actúa siempre? Que cuatro tontos borrachos hasta la médula agredan a un animal está mal. Pero si en lugar de haber bebido alcohol les ponemos unos moños ridículos, un sombrero negro, un traje de payaso que les oprime los cojoncillos y les damos una espada y un mantel rosa, entonces es maravilloso.

Qué arte tienen los toreros, qué bien evitan las embestidas del furo animal, cómo desafían a la muerte, qué valor, ¡qué COJONES!

Lo que más me jode (hablando claro) de todo esto es que no es una lucha justa.

Si el torero fuera desnudo y desarmado todo sería distinto. Aceptaría que le pusieran una diadema con cuernos. Si no hubiera banderilleros, caballos con lanzas y tortura en el corral antes de sacarlo a la arena, todo sería distinto también. O mejor aún… ¿por qué no hacen lo mismo al torero antes de salir a la plaza?

Así sería una lucha a muerte, entre un animal y una bestia musculosa, cruel y con instinto asesino (esto último habría que comprobarlo, no lo sé yo). Una lucha en el que sólo uno de los dos saldría con vida, y sólo el que jugara sus cartas con picardía podría contar su hazaña a su familia a la hora de la cena.

Pero parece que los toreros no son tan valientes, y cobran sólo por marear a un bicho que ni siquiera puede verlos a dos metros, medio muerto cuando empiezan a marearlo. El bicho no tiene más que intentar huir y, con suerte, darle una cornada a su asesino, para que sea el siguiente asesino quien lo remate.  Si un torero no sale muerto no sacan a otro toro para que acabe la faena, creo yo. Y a un toro tampoco le operan de urgencia para que otro día mate a uno de estos hijos de P*T*.

Por desgracia no puedo alegrarme de que un torero salga muerto o herido, no soy así. Pero tampoco puede darme pena, esa gente se merece 1000 veces las cornadas que reciben.

Nada más puedo decir, estos temas están más que trillados. Es la fiesta nacional, dicen algunos, y está bien que España sea conocida por esta preciosa tradición.

Ale, ahora que me he desahogado toca irse a dormir, que mañana hay que rendir.

Y au   🙂