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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Todos A -> Ninguno B

Ya llevo dos días en Zaragoza.

Como esperaba, ha habido algunos cambios que han quedado patentes, ahora más que nunca. Tal vez ya lo sabía, y sólo ha sido la confirmación, o tal vez las cosas se hayan precipitado un poco a raíz de celebraciones recientes. En cualquier caso, no estoy dispuesto a aguantar chorradas de gente a la que no me zumbo, así que ahí queda, podemos continuar con el post.

De lo que quería hablar en la lección de hoy, mis jóvenes padaguanes, es de algo que me llamó la atención en mi viaje de vuelta a España. No es nada nuevo, pero la verdad es que manda cojones. Para poneros en situacion:

No sé si habréis oído alguna vez esta frase: «Si todo el mundo es especial, eso significa que nadie lo es en realidad«. Yo la escuché en una película, no recuerdo en cual. ¿Cuánto de verdad tiene esta frase? Pues habría que verlo, porque si todo el mundo es guapo, significa que no hay feos, pero también significa que nadie llama la atención por guapo, por poner un ejemplo. Y por supuesto, depende del adjetivo que usemos (especial, guapo, rico, patatas, melocotones…), a lo mejor el dicho ya no sirve.

La cosa es que estuve pensando sobre esto en el embarque en el aeropuerto. Si coges Ryanair, es porque quieres que salga barato, ¿correcto? Pero esto me lleva inevitablemente a una pregunta: Entonces, ¿por qué pagas 5 euros más para embarcar con prioridad? Se supone que si lo haces, te «cortan el billete» antes que a los que no pagan. Pero si el vuelo te cuesta 20 euros, significa que te vas a gastar un 25% más sólo por entrar pronto.

Así que lo pensaba yo. ¿Qué pasaría si todos pagáramos esos 5 euros? Pues la respuesta es fácil. Tendríamos una fila de 200 personas que han pagado más de la cuenta, que como es lógico no van a poder cumplir su objetivo. Entre otras cosas, porque ser el primero implica que no hay alguien antes que tú. Por tanto, no hay 2 primeros consecutivos, creo.

Por extensión, podemos llevar ese razonamiento al extremo opuesto. Si nadie paga de más, tendremos esas 200 personas en la cola normal. Será la misma situación que en el caso anterior, pero Ryanair se llevaría 1000 euros menos, y, al igual que antes, no podrá haber 200 primeros en subir al avión.

Hay algunas razones más para no pagar:

1. Lo único que consigues es que te rompan el folio que hace de billete antes. Nadie te garantiza que vayas a subir antes.

2. Una vez en el avión, usar una puerta poco concurrida para entrar puede darte acceso a sitios mejores que gente que haya pagado.

3. ¿Realmente es necesario elegir asiento «chachi» para un vuelo de 3 horas? Para cruzar el Atlántico podría plantearme pagar un poquito más para estar más cómodo, pero para ir a Alicante (40 minutos) no merece la pena.

Pero el problema es que a veces las personas (muchas más veces de las que deberíamos, por cierto), actuamos bajo la ley empírica de la naturaleza, «maricón el último«. Pensamos sólo en nosotros, en ir cómodos y peor aún, estamos convencidos de que nadie más será tan listo y tendrá la misma idea.

¿Por qué no pensar al revés? «Yo lo hago así, y los demás que hagan lo que quieran«. A veces pensar que somos «un todo», ayuda a la gente en general, y a uno mismo en concreto. No sé si es egoista pensar así, porque consiste en pensar en los demás para de rebote salir ganando tú. En cualquier caso, es buena estrategia, digo yo.

En fin, no me lío más, creo que ha quedado claro el mensaje. Otro día escribo más, que alguna cosilla tendré para contar, jejej.

Y au! 😀