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¿Octogenario o bicuarentón?

Estando con la bella doctora me han surgido algunas dudas que no hemos sabido responder por completo. Hay un conjunto de palabras que se utilizan para designar grupos de edad de las personas.  Vamos a verlas una por una:

Bebés: Somos pequeñitos, con los brazos cortos y mofletes grandes.

Niños: Ya tenemos dientes y pelo en la cabeza.

Adolescentes: Ahí nos dicen que estamos en la edad del pavo y nos empieza a salir pelo por otros sitios.

Veinteañeros: Podemos votar, beber, conducir y entrar legalmente a bares.

Treintañeros: Lo mismo que los veinteañeros, pero el alcohol nos sienta mucho peor (dicen, aún no he llegado aquí).

Cuarentones: Aquí el sufijo cambia de «eros» a «ones». ¿Por qué?

Cincuentones: Ya nos hemos acostumbrado al «ones».

Octogenarios: Ochenta años. No sabemos las palabras intermedias.

A continuación, las dudas que me han surgido:

– Si cuarentones es  (o al menos suena) despectivo, ¿cómo es la palabra no despectiva? ¿Bi-veinteañeros?

– ¿Qué hay de los «sesentañeros»? Podrían ser tri-veinteañeros o «cuarentones y medio» si queremos decirlo despectivamente?

– De los «setentañeros» no se me ocurre otra fórmula.

– Los de ochenta y pico se llaman «octogenarios». ¿Podría ser «bicuarentón» la palabra despectiva?

Como siempre, aceptaré cualquier respuesta que se os ocurra. Por supuesto también aceptaré que me iluminéis y me digáis las palabras reales.

Y hasta aquí mi chorrada de hoy. A ver que se me ocurre para la próxima entrega.

Y au! 😀

PS: Red Bull y paracetamol… fiesta asegurada 😛

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¿Dónde está el agujero de la gasolina?

No sé cómo se llama el agujero del coche que sirve para echar gasolina, «la puertecita» esa que está al lado de una de las puertas traseras del coche. Sabéis a lo que me refiero, ¿no?

Pues os cuento. Mi coche y el de mi padre llevan dicho orificio en lados diferentes. Esta tontería hace que en muchas ocasiones me toque hacer maniobra en las gasolineras, porque me equivoco de sitio al parar a repostar. No consigo establecer una norma que me ayude a acordarme y no liarla cada vez.

Ahora es cuando vais a flipar, como flipé yo. El fin de semana pasado fui al Monasterio de Piedra con la bella doctora, una amiga suya y un amigo americano de las dos  (desde aquí un abrazo, por si le da por visitarme), y este señor me enseñó un truco infalible, que hoy se lleva el premio a «La foto de la semana».

No lo voy a explicar, una imagen vale más que mil palabras así que…

 

 

¿Os habéis fijado? En el dibujito del surtidor hay una flecha que indica a qué lado está el aguero. ¿Cómo os quedáis? Cuando vi esa flechita en el coche de mi padre mi vida cambió, así que tenía que iluminaros a vosotros.

Pues nada, otro día os cuento más cosas. Próximamente abriré lo que será mi nueva web, con su foro de programación y demás. Pero todo a su tiempo, de momento se está preparando y no voy a dar más detalles.

Y au! 🙂

PS: (con voz aguda) True bloooood!!!