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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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¡Feliz año 2014!

En estas fechas tan señaladas no quisiera olvidarme de mi tradicional saludo navideño. Este año sólo quiero deciros lo que una vez hace algunos años dije en un brindis:

«Que lo peor de este año sea lo mejor del que viene!»

Aquel día intenté decir en voz alta lo que un sabio del momento me recomendó decir, una frase corta y sencilla, pero con un significado bonito. Por desgracia, los nervios hicieron que deseara lo peor para el nuevo año.

No, no, no… Este año quiero desearos lo mejor, así que no voy a hacer florituras y voy al grano. Simplemente que espero que tengáis el mejor año posible, rodeados de vuestra familia, dinero, salud, comida, pilinguis y «pon_aqui_lo_que_te_apetezca».

Os dejo un video de Juancar deseando a todos unas buenas fiestas.

Ahora tengo que irme a Monreal, así que no me entretengo, pero para otro día os cuento un poco mis propósitos para año nuevo. Os adelanto uno, que es volver a escribir con frecuencia para que vuestras vidas sean mejores.

Pues hasta aquí mi felicitación de hoy.

Y au!

 

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Y al rico embutido!

Se acerca la Navidad, y con ella las cenas familiares, los turrones, los chocolates, las gambas, gulas, y por supuesto los embutidos.

Este año y como es mi primer año viviendo con la bella doctora, mi actual compañera de piso, llevábamos idea de comprar un jamón de los buenos.  Yo sólo he probado los de Teruel, que me encantan, pero este año pensamos en comprar algún ibérico. Finalmente, los padres de la doctora nos regalan un cacho bastante majo, mañana nos lo dan.

Lo siguiente será que en la empresa (y no la que me paga las nóminas, que esa igual con suerte me regala un cuaderno y un boli y me baja el sueldo) nos obsequie de nuevo con una cesta de Navidad al menos tan buena como la del año pasado, que incluía varias botellas de vino, una de «güisqui», Martini, turrones e ibéricos. Ésa sí fue una buena cesta que, la verdad, puede alegrarte una cena pero bastante bien.

Realmente conseguir cestas relativamente baratas puede no ser tan complicado como a primera vista pudiera parecer, basta con saber a qué empresa compramos cada cosa. En concreto, creo que El Pozo es una buena opción a la hora de seleccionar los embutidos que compramos, porque además de ofrecer precios más o menos razonables (yo pagaría millones por un jamón) tienen una oferta bastante amplia para que podamos comprar lo que más nos guste. Además han sacado una línea baja en calorías, con menos sal y demás.

Si tenéis un rato pasaos por su web, echad un vistazo y veréis que la oferta es bastante variada. Además la página es bastante acogedora (ya sabéis, me dedico a hacer webs así que tenía que mencionarla) y está en varios idiomas.

Pues con esto termino mi entrada de hoy, pero otro día con más tiempo es posible que analice sus catálogos con más calma en mi blog de análisis.

Pues nada, pasad buenos días y estad atentos al blog, pronto volveré a contaros mis aventuras.

Y au! 🙂

 

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Dexter, otra serie mutilada

Pues ya estoy de vuelta, quería escribir un poco sobre mi reciente viaje a Tailandia, poner unas fotillos y daros envidia, pero me he indignado tanto con el final de Dexter que tenía que escribir sobre esto.

 

Por si alguien tiene interés en verlo no voy a destripar detalles que os fastidien la intriga, pero sí os diré que he visto pocos finales tan sosos y feos en mi vida. Así pues, los productores se llevan hoy el archiconocido premio a La foto de la semana.

Hace unos años, el final de El comisario me pareció bastante flojillo, pero pensé «Bueno, podría haber sido peor». Un tiempo después vi Los hombres de Paco, serie de la que fui fiel seguidor hasta el final. Cómo acabó no tuvo nombre, seguí viéndola para quedarme con la satisfacción de haber estado hasta el final, pero manda cojones cómo me mataron la serie. De El barco mejor ni hablar, y discutible el final de temporada de The Following, aunque ese no estuvo mal del todo.

Pero Dexter… eso ha sido increíble. Después de 8 años de emisión la serie merecía (y los aficionados también) un final glorioso, que dejara a la gente satisfecha. Y no hablo de un final feliz, tampoco hace falta que todo sea bonito, pero al menos que el espectador diga «pues bien, hasta aquí hemos llegado y me ha sido la p*lla».

Definitivamente no entiendo que manía tienen los productores de alargar una serie hasta el infinito (sencillo, dinero) para luego j*der a la población con un final de pena. Si alargas por lo menos dejanos contentos, ¿o qué?

Ale, pues ya he cebolletao un poco y me he quedado como dios. A ver si otro día tengo ganas y os pongo unas fotos viajeras.

Y au!  🙂

PS: Pues parezco majo, sí