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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Matemos toros, no jirafas

Hoy tengo que escribir esto aquí. Realmente alucino con la hipocresía de la gente que va de moderna, de “pobres animales”, de “todos somos iguales”, de ¿”progres”?… Es todo mentira.

¿Que por qué digo esto? Pues muy fácil:

Antes de nada, una aclaración. No quisiera que me malinterpretéis, estoy completamente en contra del maltrato a los animales. Una cosa es obtener comida y otra muy diferente hacer de su sufrimiento una fiesta o un motivo de orgullo nacional. Dicho esto…

Veo en el Caralibro muchísima gente que se ha indignado enormemente porque en Dinamarca parece ser que han matado a una jirafa joven (18 meses no sé si será mucho en el mundo jirafo). Veo comentarios de personas que dicen que han estado llorando por la crueldad de la raza humana, por cómo se maltrata a los pobres animales, por cómo se vulneran sus derechos, por…

De todos los comentarios en los que la gente se lamentaba por la noticia, no he visto ni uno solo en el que se criticaran las corridas de toros. Resulta que esos bichos no tienen derechos, se les puede clavar pinchos hasta que mueren, ponerles bolas de fuego al lado de los ojos, atravesarles el costado con una espada que destroza sus órganos, atarlos por el cuello y exhibirlos públicamente. Ese deporte salvaje es considerado por muchos subnormales patrimonio nacional. Y a nadie le parece mal eso, pero pobre jirafa, hay comentarios que incluso piden ¡¡¡que cierren el Zoo!!! ¿Nadie cerraría plazas de toros excepto yo?

Esto me recuerda, aunque muy llevado al extremo, a cuando desaparece una niñita rubia preciosa y todos se indignan pero si mutilan a negritas africanas parece que muchos ni se enteran. Por la rubita hay concentraciones, masas conmovidas, temor por si a nuestras hijas les ocurre lo mismo. Pero de las negritas nadie se acuerda, ¿acaso ellas no son niñas? ¡Hipócritas!

También me recuerda  a cuando hay quien dice que hombres y mujeres deberían ser iguales pero luego están a favor de que haya pruebas diferentes para unas oposiciones dependiendo de lo que lleves entre las piernas. O cuando una pelea entre dos hombres gays, entre dos mujeres lesbianas o una pareja de heterosexuales tiene diferentes consecuencias legales. Igualdad es igualdad, “yunou” (del inglés, you know). No debería llamarse violencia de género (eufemismo de “cuando un hombre pega a una mujer“) sino violencia. PUNTO.

Obviamente son temas diferetes y de diferente gravedad, pero me hierve la sangre cuando la gente alardea de principios y luego resulta que estos principios son tan aleatorios como la lotería.

Ante la duda, yo lo dejo claro:

  1. No quiero rubitas secuestradas, ni negritas mutiladas.
  2. No quiero animales maltratados. Si necesitamos su carne se les mata rápido.
  3. No me gusta la violencia, pero NINGUNA violencia. Si debe haber leyes contra ella no deberían contener referencias a sexo, color de piel ni clase social.
  4. Si mi casa se quema, el bombero (o bombera, para quien me tache de sexista) que me atienda tiene que poder cargar con 100 Kg.Si una mujer sólo puede cargar con 50 kg, quiero que me asistan 2 bomberas que cobren la mitad.
  5. No creo que nadie en el mundo sepa pronunciar alumn@s si no es “alumnarrobas”.

Pues con mi indignación me despido por hoy, hasta la próxima jóvenes frikoides que me leéis.

Y au! 🙂

PS: Zeeeeeennnn!!! (dedo hacia el horizonte)

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¿Tú también quieres un cuerpo escupido?

Hoy voy a otorgar el archiconocido “gallardón” a la Foto de la semana. ¡Vamos allá!

Leo en el Feibuc que hay un medicamento que te pone unos músculos como los míos (o más), por muy fofo que estés. Totalmente natural, científicamente probado, sin efectos secudarios, rápido… Perfecto, vaya. Es tan perfecto que en un mes puedes tener cuadraditos, volver a tu novia loca y conseguir que no quiera salir del dormitorio (guiño, guiño :-D).

Ante tantas ventajas… me río yo de los pobres pringadillos que quieren hacer dieta, van a correr, suben y bajan las escaleras andando, van al gimnasio a matarse… ¿Para qué hacer eso si puedes comer como un tocino, tomarte una pirulilla y estar cachas?

No voy a poner un enlace a  la web para no hacer publicidad a algo aberrante para mí, pero era un artículo “cometarros” en el que sólo se cuentan las bondades de ese invento. Por supuesto, miles de comentarios dado las gracias por lo “científico y veraz” que es dicho artículo. Además, enlace a la web oficial del producto, que llamaré “Musculator Max”.

La curiosidad me ha podido y he entrado a la web de Musculator Max a ver qué información había. Cuando he visto la imagen he decidido dejar de leer. ¿Qué tipo de público espera que tome sus productos, si no saben la diferencia entre esculpir escupir?

 

Escupido

 

Mucho músculo, poco cerebro. Esa es la definición para todo ese tipo de gente.

Lo dicho, congratulaisions tu tonting pipol!

Y au!

 

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¡Vaya mente más turbada!

Por cosas como éstas suelen decirme que estoy fatal, pero creo que hoy es un buen día (como cualquier otro en realidad) para escribir esta entrada.

Cuando somos niños nuestra mente es inocente, sólo vemos bondad y nada nos resulta “raro”. Conforme pasan los años nuestro cuerpo empieza a cambiar así como el de la gente que nos rodea. Empezamos a tener curiosidad por ver cómo ha cambiado el cuerpo de nuestras vecinas, nuestras hormonas se alteran y todas esas cosas que ya conocéis. Es entonces cuando empezamos a verle el sentido a cosas que hasta entonces no se lo veíamos. Vamos a ver algunos casos:

1. ¿Colega, dónde está la cola?

Hace unos años yo era monitor en un grupo de tiempo libre y tenía a mi cuidado chavalillos de entre 8 y 11 años. Un buen día en un campamento de verano estábamos haciedo una actividad en la que utílizábamos pegamento para pegar papel y se me ocurrió decirle a uno de mis niños:

– Esteban, por favor, ve a Luismi (otro monitor) y pregúntale dónde tiene la cola.

Esperé pacientemente a ver la cara de Luismi cuando el niño fue a preguntarle y…. ¡CLARO! Ocurrió lo que yo pensaba, Luismi empezó a partirse de risa ante la cara atónica del muchacho. ¿Qué diferencia hay entre la mente de Luismi y la del niño? Obvio, unos 25 años de diferencia :-).

2. La canción del velero

Realmente no entiendo como la gente no entiende lo mismo que yo. Cuando la canción salió al mundo mi cabeza interpretó lo que interpretó, pero no sé muy bien por qué todo el mundo con quien lo comento cree que estoy fatal. Ellos creen de verdad que es una pareja que se va en barco bajo el sol, y la muchacha le pone el sombrero al muchacho para que no se le queme la cara. Y…. ¿por qué juegan a pillar? ¿Por qué el gemidito inicial?

Veamos:

http://www.youtube.com/watch?v=fP5SVfbIgP0

Tú me pillas, yo te pillo, te voy a atrapar… Quiero montarme en tu velero, ponerte el sombrero y hacernos eso… ¡Ay, ay, ay! Me sube la marea, tu cuerpo lo pide, juguemos a no pensar… 

3. El primer hombre que pise tu luna…

¡Y todavía hay más! Hace unas semanas me fui a Jaca con la bella doctora. De vuelta a casa, en la radio sonó una canción de Melendi que de repente arrancó una sonrisa a los dos. No os lo voy a poner tan fácil esta vez, os dejo que lo busquéis vosotros.

http://www.youtube.com/watch?v=ps0N6fWJ-Ec

Podéis escuchar la canción entera, la verdad es que me parece muy bonita. Pero si os interesa más comprobar si vuestra mente es normal o es como la mía, saltad al minuto 3:25 y escuchad con atención 🙂

4. Como anillo al dedo

Podría pegarme la vida con estas cosas pero para ir acabando os pondré una en la que no había caído hasta que mi compañero Almóvil la comentó.

Ayer en la oficina estábamos riéndonos porque hay una muchacha (o señora, no sé qué edad tendrá) que se llama Anette. Imagino que ella no le ve gracia porque es extranjera pero nosotros no podemos evitar sonreír cuando leemos su nombre a “la española”.

En medio de nuestras risas, este compañero dijo:

– Mucho os reís, sí… pero a nadie se le ha ocurrido malpensar cuando hablamos de anillos, ¿verdad? Mirad, mirad: “¡¡Me viene como anillo al dedo!!”.

P*to Almovil… nunca volveré a escuchar esa expresión sin sonreír 😀

Pues hasta aquí mi lección de hoy, mis queridos hobbits. Como véis, todo esto no resultaría para nada llamativo, ni mucho menos gracioso, si nuestra mente no experimentara cambios durante la pubertad.

Y au! 🙂

PS: Otro día de posguardia, estoy deseando que me preguntes cosas como “¿Tú cuántos días necesitas comer?”

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Madrid, Madrid, Madriiiiid

Pues esta entrada va a ir sobre Madrid, hogar de Anny Bottle, ciudad que será probablemente uno de mis próximos destinos cuando tenga unos días libres.

Hace unos años ya estuve con mis padres y mi hermano viendo la final de la copa del rey que enfrentó a mi Real Zaragoza contra el Español. Desgraciadamente perdimos ese partido pero, viéndolo por el lado bueno, la copa se quedó en territorios de la corona, concretamente en el condado de Barcelona. Ese año cogimos un hotel en el centro de Madrid y aprovechamos el partido de fútbol para pasar unos días visitando la ciudad. Fue un viaje estupendo, la verdad, es una ciudad preciosa, con monumentos y actividades para no parar de hacer cosas en toda la vida. 

En esta ocasión será completamente distinto, el viaje lo haré acompañado de mi bella doctora en lugar de con mi familia y el Real Zaragoza está en segunda división pasando hambre en lugar de en primera, que es donde debería. Pero sé que será un buen viaje en el que podremos visitar a amigos que tengo por allí desperdigados y, posiblemente, ver el musical de El Rey León que es algo que tengo pendiente de hacer.

Todavía no tengo fecha para este viaje, pero todo se andará. Cuando se confirme que voy por allí lo anunciaré para que vosotras, bellas damas que leéis mi blog y estáis enamoradas de mi inmejorable físico, podáis prepararos para la ocasión y venir a recibirme con cánticos y pancartas.

Pues hasta aquí mi pequeña entrada sobre Madrí.

Y au! 🙂