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¿Y ahora? No… ¿Y ahora? No…

Últimamente estoy saturado del tema catalán. Siempre les he tenido cierta simpatía, he tratado de entender su inquietud cuando mucha gente se limita a colgarles el «sambenito» y punto. Pero es que lo que están haciendo me parece que no tiene nombre.

En primer lugar he de decir que me parece perfectamente lícito y comprensible (lo comparta o no) que quieran ser un país independiente. De la misma forma que puedo entender que haya gente de izquierdas y de derechas puedo entender que haya independentismo. No quiero que se interprete este post como algo político, lo que yo critico es la forma de actuar y no las ideas.

Dicho esto, me parece sencillamente acojonante, que se harten de reclamar el derecho a decidir mientras me lo niegan a mí.

Porque al fin y al cabo, para que ellos sean independientes creo que deberíamos votar varias veces. La primera de ellas para modificar una constitución que no permite consultar al pueblo sobre esos asuntos. En esa decisión participamos todos, les guste o no. Después tendrían que, como bien quieren hacer, consultarse a ellos mismos si realmente la mayoría (y hablo de una mayoría CLARA, nada de la mitad mas uno) quiere irse. Pero es que ahora viene cuando el resto de España, incluyendo a Cataluña, decidimos si queremos perder parte de nuestro territorio.

En lo personal, me gusta pensar que cuando voy a La Pineda no cambio de país. Me gusta pensar que cuando voy a Barcelona a coger un avión estoy más «en casa» que si lo cojo en Burdeos. Y me gusta tener en común con los catalanes algo más que el río donde van mis caquitas. Pero oye, si todo el proceso se hace como se debe estaría dispuesto a aceptar que se vayan y todos tan amigos.

Pero no… ellos no piensan igual. Y me voy a permitir el lujo de generalizar, porque es mi blog y si a alguno no le gusta puede dejar de leerlo. Y porque ellos no tienen problema en manipular la historia, MI historia, en soltar mentiras por todo el planeta que la gente sin conocimiento creerá, en monopolizar los telediarios, en crear crispación y malestar y en apropiarse de símbolos de mi tierra.

Ellos quieren hacer su plan independentista sí o sí, sin preguntarme a mí o sin siquiera mencionar en ningún sitio que el resto del país tengamos que decidir con votos que tienen que tener el mismo valor que los suyos. No se preocupan siquiera de los muchos catalanes que piensan que estar en España no está tan mal y procuran vivir el día a día sin tocar los c*jones a nadie.

Me repatea los higadillos que aprovechen cualquier pretexto para recordar que son catalanes e independientes. Y muchas veces lo hacen soltando la coña por lo «bajinis» y riéndose entre ellos, sabiendo que tocan las pelotas y disfrutando.

Me repatea que todo lo bueno sea catalán. La corona catalano-aragonesa, la bandera catalana, los países catalanes (que son parecidos a los territorios de la antigua Corona de Aragón), por supuesto la franja catalana, y dentro de poco si nos dejamos el gazpacho catalán, la jota catalana, frutas de Cataluña, el rabino Catalán, tortilla catalana, y las sevillanas catalanas. Cualquier excusa es buena para recordar que, cierto o no, lo bueno es Cataluña y Cataluña es lo bueno.

Me repatea la manipulación que desde pequeñitos introducen en las escuelas. Siempre he pensado que una mentira contada durante mucho tiempo y a mucha gente se acaba convirtiendo en verdad. En verdad, al menos para muchos. Y el problema es que si el resto de la gente pasamos de discutir simplemente porque no merece la pena, la nueva verdad acaba esparcida por el mundo y aceptada por los extranjeros, que cuentan leyendas falsas que un día un listo de estos les contó. Hoy por hoy Cataluña es España, nunca ha existido la corona catalano-aragonesa, nunca ha habido un rey en Cataluña… Lo siento vecinos, pero vuestra historia es el cuento más maravilloso jamás contado.

Lo que más me repatea de todo es que utilicen una lengua como arma y se nieguen a usar otra que todos conocemos para sentirse diferentes. Para mí es un privilegio nacer en un sitio donde se hablan, indistintamente, dos lenguas. Creo que es algo que enriquece mucho a las personas y que ellos deberían llevar con orgullo.

Me repatean muchas cosas pero no me quiero poner racista, regionalista o como quiera que se llame este sentimiento que está creciendo en mí gracias a algunos.

No me enredo más, simplemente un último comentario.

Hoy puedo decir que soy independentista. Independentista catalán. Que se vayan, que se vayan a tomar viento si así se callan, dejan de amargar la vida a la gente y dejo de verlos en todos, todos los medios de comunicación y todos los días.

Pero… por lo pesados que no, si tengo la oportunidad de votar diré que no a todo lo que intentéis.

He dicho 🙂

PS: Hoy, y sin que sirva de precedente, van a monopolizar mi entrada.

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Luis, el homosexual de la Wikipedia

Me veo en la obligación de compartir esto, no tiene precio.

Estas semanas en el trabajo han sido durillas. He sufrido en mis carnes la táctica del «brown forwarding», que es una variante del archiconocido «brown dispatching». Si bien son tareas parecidas en las que, básicamente, emplumas tus marrones a la «pilingui» de turno, hay pequeños matices que las diferencian. El objetivo de hoy no es formaros en estos vocablos técnicos complejos, sino en otorgar el célebre «Gallardón a la foto de la semana» que desde hace años acostumbro a repartir en éste mi blog.

Para entender la imagen de hoy, lo mejor es poneros en situación. Estaba yo hablando con un compañero y el diálogo fue el siguiente:

G: Hoy tengo que irme pronto, me llega el pedido de hidromiel que encargué.

L: … ¿Hidro qué? ¿Qué es eso?

G: ¿Cómo? ¿Qué tú tampoco sabes lo que es? Anda, observa…

…. Búsqueda de «Hidromiel» en Google …

… Primer resultado, la Wikipedia …

Una vez la página de la Wikipedia se cargó y empezamos a leer, la carcajada de mi compañero fue mayúscula. Yo me quedé de cuadros, veréis por qué:

luis_guei

 

¿¿Concentración de qué?? ¿Había podido ser mi compañero? Rápidamente consultamos el historial de cambios de esa página y vimos que esa misma mañana, 8 horas antes de que nosotros lo consultáramos, alguien había introducido ese curioso texto en la página.

Lo primero que pensé es que había sido mi compañero, pero mi teoría se caía por su propio peso. Para que esto fuera posible hubiera sido necesario que:

1. Mi compañero entrara a editarlo desde el móvil a las 9 de la mañana mientras yo estaba en Calatayud haciendo un examen (de esto os hablaré otro día si me acuerdo)

2. Yo volviera de Calatayud y acabara hablando con él a solas

3. Él me contara que esperaba su pedido de hidromiel

4. Yo no supera lo que es el hidromiel

5. Nadie hubiera borrado la broma durante ese tiempo

Suena enrevesado, ¿no? Podría ser, sí, pero me gusta más pensar que fue una graciosa casualidad (podéis imaginar como me llamo), porque así además tengo una anécdota divertida que contaros hoy.

Lo dicho, el «Premio a la foto de la semana» se lo lleva este curioso texto, de autoría desconocida. Ruego al autor se presente para enviarle el trofeo y el millón de euros a la mayor brevedad.

Nada más, espero escribir pronto para contaros mis andanzas por las lejanas tierras del otro lado del Atlántico. Hasta entonces os tocará esperar.

Y au 🙂

PS: Prepara Valium y Celestone, nunca se sabe!