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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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¡Chaf! Café por la furgoneta

Hoy toca anécdota, otra vez 🙂

Hoy he quedado con mi amigo Antón para tomar un cervezuelo y ponernos al día de nuestras vidas. Hacía bastante que no nos veíamos, así que hemos acudido al Valdai a charrar un ratico y demás.

A nuestro lado había dos señoras entraditas en años conversando amigablemente mientras echaban un café. Una se estaba echando un café con leche y con hielo. La otra llevaba un perro metido en una mochila. Cosas curiosas, oye.

Mientras yo hablaba con mi amigo, he oído un “¡Ala! Ya me canso”. Intuitivamente he vuelto la mirada hacia las dos curiosas mujercillas. Y lo he hecho justo a tiempo para presenciar el gesto que va a continuación de la exclamación. La señora ha tirado su café hacia atrás, a la calle.

Se ha oído un ruido del hielo estampándose con una furgoneta que había detrás, y es entonces cuando nuestra protagonista ha entendido la jugada. Había una furgoneta aparcada justo detrás suyo, y sus desechos han golpeado la carrocería.

Ahí es cuando yo no he podido contenerme y me he empezado a partir el c*l*. Teníais que ver el café todo esparcido por la puerta de la furgoneta. Jojojoj 😛

Ella podría haberse avergonzado, haberse puesto colorada, pero NO. Nada más lejos de la realidad, ha seguido la estrategia de cuando nos tropezamos con un bordillo en un sitio concurrido. Consiste en dos pasos muy conocidos:

1. Comprobamos que nadie se ha dado cuenta. (Su desilusión ha sido obvia cuando ha visto que yo me había percatado).

2. Hacemos como si no hubiese pasado nada.

Pero esta señora tiene experiencia, y ha añadido el tercer paso, de su propia cosecha. A los dos anteriores ha añadido el comentario siguiente:

3. ¡Bueno… me ha pillado confesada!

Sí, señores. Además de cochinota, la señora se lo ha tomado con humor y naturalidad.

Por su desparpajo se ha ganado una entrada en éste mi blog.

Pues nada, con la anécdota del día me despido por hoy, que toca dormir.

Y au! 🙂

PS: ¡San Pepe!

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Buscando amigos en el CIPAJ

Hacía mucho que no me ocurría alguna anécdota Loixiana digna de ser comentada. Así que os voy a contar una que me ha dejado un poco a cuadros.

Volvía yo a casa, cuando en un paso de cebra he notado que un joven me miraba continuamente. A los pocos segundos he vuelto a pillarle mirándome de nuevo, pero esta vez no ha retirado la mirada para disimular. Así que he pensado que tal vez le sonaba mi cara, y le he preguntado. Ahí ha empezado el palique, que os describo a continuación:

Loixiyo: Hola, ¿nos conocemos?

Anónimo: No lo sé, ¿crees que nos conocemos?

Loixiyo, siguiendo la coña: No sé, a mi me suena tu cara, y como me mirabas he pensado que te ocurría lo mismo.

Anónimo: Cierto, a mí también me suena la tuya. ¿Cómo te llamas?

Loixiyo: —- (mi nombre, los que me conocéis os lo sabéis)

Anónimo: Aaaaah, sí, tu eres —- , el del anuncio en el CIPAJ diciendo que buscabas amigos.

Loixiyo le seguía la coña: Sí, pero no me acuerdo si me llegaste a contestar, ¿lo hiciste?

Anónimo: Coño, claro. Soy  —-, si hasta te agregué al MSN y hablamos.

Loixiyo, empezando a flipar: Puede ser, puede ser.

Anónimo: Oye, por cierto, apunté tu móvil en la lista de amigos del CIPAJ, pero lo debí perder, ¿me lo das otra vez?

Loixiyo, haciéndose el indignado: No, no, búscalo y cuando lo encuentres me llamas.

Anónimo: ¡Vale! ¿Y te puedo llamar para quedar y eso?

Loixiyo, feliz de que no tenga mi móvil: Claro, pégame un toque.

Anónimo: Vale, ¿en fin de semena o entre semana?

Loixiyo, mintiendo como un cosaco: Entre semana, que luego curro. 

Anónimo: OK, ¡nos vemos!

Loixiyo: Sí, seguramente. ¡Cuídate!

La conversación ha sido EXACTAMENTE así, ¿qué os parece? Lo primero que he hecho al despedirme de este joven ha sido buscar una cámara oculta que no he podido encontrar. Acto seguido he comprobado mis bolsillos para estar más tranquilo. El móvil y la cartera estaban en su sitio.

Sea como sea no he conseguido averiguar quién era semejante personaje que asegura que hemos hablado antes. Pero ha sido algo tan curioso que tenía que contarlo por aquí. Espero que no lo lea, joj.

Pues nada, queridos frikoides, con esta anécdota me despido por hoy. Ha sido una semana productiva, diría yo. Ahora toca hacer que el finde sea igual de productivo. Os contaré más historias en próximas entregas.

Y au! 🙂

PS: Lo sé, hasta con las piedras.

 

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Guerras biológicas de antaño

Imagino que habéis visto películas de guerra en la que los ejércitos lanzan bombas atómicas o biológicas para causar el mayor daño posible a sus enemigos. Muchas de esas cosas, por no decir todas, están inventadas y si no se usan en la vida real es porque da miedo utilizarlas. Lo que yo pensaba es que son inventos relativamente modernos, hasta hace no muchos años cosas de ciencia ficción.

Pero con lo que he visto a mediodía en la tele, me río yo de los americanos, los rusos y todos los otros países que salen en las películas con sus super armas de destrucción masiva. Los mañicos de hace unos cuántos siglos ya lo utilizaban, aunque a menor escala, claro 😀

Conocéis las catapultas, ¿no? Son esos chismes que se usaban para lanzar “jarros” ardiendo a largas distancias. En El Señor de los Anillos lanzaban cabezas para acojonar a los defensores de Minas Tirith. Pues bien, no se qué guerrilleros maños (me he ido al baño a despedir a Paula y me lo he perdido), en lugar de jarros lanzaban caballos, para que contagiaran la peste a los enemigos.

 

Catapulta

 

Básicamente, coges un bicho que esté enfermo de algo contagioso, y lo catapultas. Ya puestos, yo hubiera lanzado un juglar para que fuera cantando mientras volaba, le hubiera dado un toque más divertido. Pero caballos tampoco está mal, son grandes y, además de contagiar, aplastan a quien le caigan encima.

Me ha parecido una idea tan cuajanuda que tenía que comentarla, a modo de curiosidad que en esta ocasión se lleva el premio a la Foto de la Semana.

¡Ah! Por si alguien ha visto el documental entero y no eran guerrilleros maños sino “pon_aquí_la_palabra_correcta”:  En este blog soy el amo y señor y lo he adaptado para que quede más autóctono. Mis disculpas por adueñarme de un invento forano (tal vez algún día atribuya a algún anciano pirenaico el invento del teléfono o la teoría de la Relatividad).

Ale, por hoy ya vale, otro día mas

Y au!  🙂

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¡Mierda! Dulce venganza

Hoy voy a contaros una historia que el otro día una bella doctora me hizo llegar. Me recordó a algo que me ocurrió hace algunos años en un campamento de verano en el que había vascos, mallorquines, valencianos, mañicos y madrileños.

Con tanta lengua distinta al castellano, me apetecía aprender a decir cosas para hacer el canelo un rato. Un buen día, a un vasco le picó un mosquito al lado del ojo y se le inflamó. Yo le pedí que me dijera cómo decir “Ion tiene el ojo precioso esta mañana”, o algo así. Él, “amablemente” me lo tradujo, y yo fui toooodo el día repitiendo la frase una y otra vez.

A las horas (muchas) de aquello, alguien me dijo que lo que estaba diciendo en realidad era algo como “Soy un tonto del culo”. Así que allí tenéis a vuestro ídolo de masas, diciendo orgullosamente aquella barbaridad 😀

Pues bien, lo mismo le ocurrió a la joven de nuestra historia de hoy. Aunque en realidad lo suyo va más allá de que cuatro vascos (o cuatro mil) se rían de ti una tarde. Lo suyo es peor, pobrecilla.

Esta señorita fue infiel a su novio con un viejo amigo suyo (no sé si de él o de ella, pero es lo mismo), con la mala suerte de que se enteró. El novio, muy hábil, no dijo nada y espero un buen momento para llevar a cabo su venganza. Por lo visto, nuestro verdugo cornudo era un tatuador profesional, y la ocasión se presentó sola. Imaginad la conversación:

– Cariño, ¿puedes hacerme un tatuaje en la espalda?

– Claro, princesa, amor(cilla hueles), tesoro del cielo. Yo re lo hago, y después el tatuaje.

A los días, la novia queda con una amiga y le enseña, toda orgullosa, su nuevo tatuaje. La amiga queda asombrada… ¿Qué pasa aquí? Sencillo… mirad el tatuaje:

 

 

Tened cuidado de quien* os fiáis. Yo quedé de pardillo con un vasco, esta chica con su novio… ¿Os fiais de los chinos/arabes/”gente-con-letras-raras” que dice poner vuestro nombre en algún papel/sitio del cuerpo?

La historia la he sacado de aquí, aunque la he adornado para contarla más loixianamente.

En fin… otro día más.

Y au! 🙂

* ¿Ese “quien” se acentúa? A mi me suena como una pregunta indirecta, pero realmente no sé si lo es.

PS: 1, 1, y auuuuu!

 

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El casco del autotrío

No sé si os acordáis de la película Demolition Man, en la que salía Silvestre Escalón. Si no la habéis visto echad un vistazo en internet, que hay información a patadas. Por no meteros la charla con eso, os diré que un invento que se supone que existirá en el futuro es un casco de “realidad virtual” con el que se simularán las relaciones sexuales. Tú te pones un casco, tu pareja el otro, y a pseudo-disfrutar. Sin contacto físico, completamente higiénico y demás.

En principio me parece un invento cuajanudo y que debería poder ser fabricado tarde o temprano, por supuesto sin sustituir los métodos tradicionales. La estimulación del cerebro para conseguir que el sujeto perciba sensaciones como si de verdad las estuviera experimentando me parece que tendría muchísimas aplicaciones. Las que se me ocurren están relacionadas con la violencia y con el sexo, pero podéis comentar las vuestras, como siempre. Aquí tenéis las mías:

– Podríamos matar virtualmente a quien quisiéramos, incluso varias veces y llevando nuestra imaginación a límites insospechados. Todo ello sin repercusiones en el mundo real, y sin necesidad de poner nuestras fantasías en práctica pero con el mismo disfrute.

– También cepillarnos a cualquier famosa o bella joven de la calle. No importa si tenemos novia, estos cepillamientos no cuentan por muy reales que nos parezcan.

– Otra opción sería cepillarnos a nuestra novia y a su clon. O a 10 como ella a la vez. Si una novia te vuelve loco imagínate el poder de varias iguales 😀

– Y otro paso más allá, podríamos hacer lo que yo llamo el “autotrío”. Esto es, tener relaciones con nosotros mismos más allá de los trabajos manuales. Es decir: yo y yo mismo, los dos.

– Como siempre, se puede ir un poco más lejos, y se puede uno preparar cuartetos de uno mismo, consigo mismo, su novia y su novia otra vez. O él con su novia dos veces, o… variantes infinitas que se os puedan ocurrir.

– Sin estar relacionado con el sexo, creo que una experiencia curiosa sería sentir por ejemplo una caída desde un rascacielos, un impacto de bala, un accidente de avión, o la aceleración que sufre un astronauta cuando un cohete despega.

Todo esto sin moverte del sillón, con y sin dolor posterior. Y si no te gusta lo que sientes, te quitas el casco y solucionado. Sería estupendo, ¿no?

En fin, queridos frikoides que me leéis, otro día más. Ahora toca dormir y mañana a ver a mi amigo Laifrai de nuevo.

Y au! 😀

PS: Con este post no se me ocurre nada casto y puro que decir, así que mejor no decir nada esta vez 😛

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Bisimetría humanística

Hoy estoy inspirado para escribir otra de mis chorradísimas mundiales, así que voy a aprovechar para contaros una de mis últimas ocurrencias, que no sé si a más gente se le habrá ocurrido.

Siempre se habla de la simetría del cuerpo humano. Dos manos, dos orejas, dos piernas, dos brazos, dos testículos, dos pulmones, dos hígados 😀 … Y todo uno a cada lado del cuerpo porque de no ser así nos caeríamos al suelo. El cuerpo está bien pensado, y no sólo para que sea capaz de contrarrestar los efectos de la gravedad. Por poner otro ejemplo, Las mujeres tienen dos senos (melones, pechos, tetas), precisamente porque los receptores de tal vicio tienen generalmente dos manos.

De lo que nunca se habla es de la simetría vertical, que un servidor cree que también existe. Veamosla:

– Del mismo modo que tenemos dos manos, tenemos dos pies. Cada uno con sus cinco dedos.

– Los tobillos equivalen a las muñecas, así como las rodillas a los codos.

– Algo forzada la equivalencia, porque en este caso las funciones son opuestas. Dos pulmones para recoger cosas, dos riñones para preparar la salida de otras.

– Tenemos una boca para que entren alimentos o cualquier otro objeto que vuestras pervertidas mentes imaginen. Tenemos otro orificio, cerca de “los hombros inferiores” por donde también pueden entrar y/o salir cosas.

– Una mañana de domingo podemos tener resaca y pegarnos el día vomitando. De la misma forma podemos pegarnos el día sentados en el baño con periódico para amenizar la estancia.

– También tenemos el cerebro de la cabeza, y otro cerebro en otra parte. El límite de las funciones mentales que realiza cada uno a veces no queda claro, mucho menos cuando el alcohol está repartido por nuestro cuerpo en cantidades poco saludables. La existencia de éste segundo creo que tiene cierta aceptación social, y de ahí la celebre sentencia de “Ala, maño.. deja de pensar con la …”

– No tengo claro si los omoplatos (la RAE dice que es sin H y con o sin tilde, indistintamente)  podrían ser el equivalente al hueso que hay en los jamones del pompis. Pero claro, los omóplatos no tienen grasa, porque no los utilizamos para sentarnos.

Toda esta teoría científicamente demostrable tiene un punto débil:  ¿Qué es el equivalente al ombligo?

No hay mucho detalle sobre esta teoría loixiana, esto es todo lo que en mi estudio riguroso he sacado en claro. Así que lo dejo aquí, como punto de partida para vuestras investigaciones futuras y pasadas.

Por último, os dejo un video que la bella doctora me pasó el otro día y creo que respalda mi hipótesis. A mí me hizo bastante gracia y por eso quería compartirlo con vosotros. Espero que os guste.

 

 

Y au! 🙂

PS: Ánimo, pronto a La Piedra (fijo que malpiensa la gente :-D)