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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Cómo investigar a alguien en Internet

Llevo un tiempo queriendo escribir sobre el tema. Y es que yo creo que a veces no somos conscientes de que internet es una especie de contenedor enorme, donde muchísima información queda registrada y al alcance de cualquiera. No hablo de piratas informáticos, de «jaquers» ni pijadas como las que salen en las películas. Hablo de algo mucho más simple: La actividad diaria.

Todo el mundo está de acuerdo en que tener a alguien persiguiéndote mientras vas por la calle, veraneas y demás es muy molesto. Pero en cambio no tienen problemas en exponer su vida en internet. No sé si sabéis a lo que me refiero, así que vamos a suponer que queréis conocer la vida de un chico «co» que os molestó en un bar, y del que sabemos su edad, su nombre, y que es zaragozano.

1. Recurrimos a Tuenti/Facebook:

Con sus buscadores chachis podemos sacar, con un poco de paciencia, su nombre y apellidos. La gente normalmente no tiene reparos en registrarse y facilitar estos datos. Si sabemos algo más de la persona, como por ejemplo dónde estudia, la búsqueda es algo más rápida.

Podemos incluso mandarle una petición de amistad, que el especimen en cuestión aceptará casi sin preguntar, porque nadie se preocupa en hacer lo contrario. Si pregunta, le contamos cualquier milonga (lo conocimos en un bar y nos llevamos de puta madre, pero con el pedo no se acuerda de nosotros, por ejemplo).

Si nos acepta, podremos averiguar con quién sale, por dónde, su email (por ejemplo en Facebook se muestra por defecto), dónde estudia y/o ha estudiado, aficiones, libros que le gusta leer, música…

2. Google (Gúguel):

Es crucial para nuestros objetivos acosadores. Sabiendo nombre y apellidos, podemos buscarlo en Google, poniéndolo entre comillas. Si hay suerte (y la persona es mayor de edad, ya que para los menores está algo más controlado, creo),  podemos encontrar incluso alguna de sus notas de la universidad, si ha solicitado un piso de protección oficial, y demás información «útil».

Pero no nos despistemos, nuestro objetivo principal es localizar su dirección de correo electrónico, si no la hemos conseguido ya en el paso anterior.

3. Sus gustos/aficiones:

Con la dirección de email, podemos intentar averiguar cómo se hace llamar esta persona por internet. A veces este dato coincide con la parte izquierda de la @ en el email. Otras veces basta con  introducir la dirección en Google, y ver dónde nos lleva.

Conseguido este dato, lo introducimos en el buscador, y vemos si la persona firma en foros, se registra en páginas web y cosas así. Podemos sacar muchísima información si la persona se mueve por la red para -por ejemplo- preguntar dudas de programación, pedir opiniones sobre algún viaje que quiera hacer, comentar artículos de otros «bloggers» y un largo etcétera de actividades cibernáuticas 😛

4. Expandir conocimientos:

Con un poco más de paciencia, podemos cotillear los Tuentis/Facebooks de sus amigos, e ir obteniendo más información que nos pueda ser de utilidad. Podemos repetir estos pasos con la gente de su entorno. Se les distingue fácilmente por los comentarios en el tablón o por el número de fotos en las que salen juntos.

CONCLUSIÓN:

¿Lo veis? Nadie se para a pensar todo esto, e incluso la mayor parte de las cosas que hacemos nos da igual que se sepan por el mundo. ¿A quién le va a importar donde estudio? ¿O si bebo Cacique o GuaiLabel? Lo que ya no me hace tanta gracia es que no haga falta ser un dios de la informática para conocer la vida de alguien.

No necesitamos contratar un detective, ni siquiera seguir a la persona personalmente. Internet lo tiene todo al alcance de todos, y eso lo tengo cada día más claro. Sólo hay que dejar que nuestra víctima viva su vida, el resto es utilizar las «herramientas» de las que disponemos.

No tengo más que decir, sólo espero que veáis por qué odio tantísimo este tipo de redes sociales. La gente «hace su vida» allí, como si su vida no tuviera sentido fuera. Y gracias a eso puede haber gente con picardía que se dedique a explotar la estupidez ajena.

Y ya está 🙂

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Porque ahorrar es vivir

Hoy toca aleccionaros un poco, mis queridos hobbits.

En esta vida hay que saber aprovechar los recursos que tenemos y no derrocharlos de cualquier manera. Pequeñas cosas como apagar el grifo mientras nos enjabonamos, apagar las luces al salir de las habitaciones, utilizar bombillas de bajo consumo y otras ideas simples pueden ayudarnos a ahorrar bastante dinero.

Google sabe de todo esto, e inventa cosas tan sorprendentes como la que os voy a contar con el fin de ahorrar un buen puñado de dólares. Me explico:

Cuando estamos visitando una página web, pasan muchas cosas desde que hacemos clic hasta que el resultado aparece en nuestras pantallas. Nuestro navegador establece una serie de conexiones para pedir los datos que necesita al servidor que contiene lo que queremos ver.

El texto, las imágenes, las animaciones y demás se piden por separado, y para cada elemento se intercambian una serie de mensajes con el servidor. Simplificando (SEGURO que no estoy siendo riguroso al 100%), si nuestra web tiene 10 imágenes, se pedirá primero el texto, y después las imágenes de una en una.

¿Solución de Google? En lugar hacer una imagen para su logotipo, otra para una flecha a la derecha, otra para una estrella, otra para… hace una imagen donde mete TODAS ellas juntas. Después, lo único que tiene que hacer es, en cada caso, mostrar la porción de la imagen adecuada.

No sé si me estoy explicando. Vamos al ejemplo:

1. Entráis en Google.

2. Hacéis una búsqueda. Por ejemplo yo he hecho ésta.

3. Arriba a la izquierda, veréis el logotipo de Google.

4. Clic derecho en el logo -> Guardar imagen como…

5. Ahora abrís la imagen y…

¿Qué veis? Seguramente algo como esto:



6. Intentad buscar cada dibujito por las páginas de Google, y cuando lo encontréis, repetís los pasos anteriores. Veréis que SIEMPRE os bajáis la misma imagen 🙂

EXPLICACIÓN:

En lugar de bajar cada imagen por separado, vuestro navegador pide la primera, y como para las demás peticiones la imagen ya está en nuestro ordenador, no necesita pedirla otra vez.

Con esta simple medida, los servidores de Google reciben MUCHÍSIMAS menos peticiones al día, con el correspondiente ahorro en envíos, que se traduce en transferencia de datos, que se traduce en DINERO. Si se ahorran 5 imágenes por persona y día, y tienen millones de visitas diarias, echad cuentas 🙂

Lo dicho, mis queridos hobbits. ¡Ahorrar es vivir!

Y ya está.

Gracias al Ilustre por la información.

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«Anda a cascala!» cumple 2 añitos

Un día como hoy, hace justamente 2 años, se me ocurrió empezar a escribir aquí.

Eran las fiestas del Pilar, y llegué a casa a las 9 de la mañana para irme a dormir. El problema es que se me fue el sueño, así que me metí a internet un ratillo a hacer tiempo.

En un momento poco lúcido, pensé que estaría bien tener un sitio donde desahogarme, ya que por aquel entonces andaba un poco pachuchillo. Como si te pones a gritar a los 4 vientos quedas de pardillo, pensé que escribir mis cosas aquí a modo de «anécdotas sin sentido» podía ser una buena idea. Y así fue como empezó todo.

Hay que ver cómo ha ido cambiando el blog en este tiempo. Lo que al principio era más que nada mi paño de lágrimas se ha convertido en un lugar para contar mis tonterías al mundo, para colgar mis utilidades por si a alguien le pueden servir, y cosas por el estilo. A mi me gusta más como es ahora, vaya.

Dos años después de aquella mañana resacosa, 3000 visitas al mes me demuestran que hay muchísima gente que se aburre, porque si no, ¿cómo se te ocurre visitar esto habitualmente? jejejej. Pero bueno, las visitas y los comentarios también animan a seguir escribiendo, todo hay que decirlo.

Así que nada, esta noche de Pilares, mi primer litro irá por mi rinconcillo internáutico.

Ale, me voy de fiesta, ya os contaré historias tontas de estos días, que ya tengo alguna que otra.

Y ya está 🙂

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El uso «no-estándar» de las cosas

Últimamente estoy bastante disgustado al ver cómo la gente utiliza cualquier excusa para «violar» a los grandes inventos.

La experiencia demuestra que si inviertes tooooodo tu tiempo e ilusión en crear algo que merezca la pena, a los cuatro días descubrirás que la gente que lo emplea lo hace con objetivos completamente distintos  a los que tú habías previsto. Eso si consigues triunfar, que no siempre pasa. Es más, en la mayoría de las ocasiones no es así.

Entre los millones de ejemplos que tenemos estaría el célebre Tuenti.

En principio, estaba pensado para que la gente compartiera sus vivencias con el resto del mundo. Para que cuelgue fotos y la gente pueda verlas, para mandarse mensajitos, informar a la población de eventos INTERESANTES como una manifestación antitaurina, y cosas así.

Al poco tiempo, pudimos ver que la gente utilizaba los eventos para ver si prefieres al Barça o al Madrid, para informarte de que un hombre se ha comido una  hamburguesa, o para cualquier encuesta de «sí o no». Hay quien incluso cuelga las notas de su asignatura en Tuenti, quien no habla con sus amigos fuera de su chat de Tuenti, y similares. Y yo lo tengo claro, si yo fuera el inventor, lo cerraba ahora mismo.

Se me ocurren bastantes más, y muy idiotas, pero el caso Tuentiano es el que más enfado me produce. Desde el punto de vista del creador, me parece que la actitud de la gente es insultante. Yo no invierto mi vida creando un ordenador estupendo para que luego la gente utilice la pantalla como espejo para pintarse los ojos. NO. Tampoco diseñaría un cohete para que luego le pongan unos altavoces estupendos, luces, tubos de neón y tal, y lo llamen «Space Loixian Disco». NO, señores, NO.

Os voy a poner un ejemplo, que he sacado de Graphjam, en el que veréis posibles usos de Google.  Si incluimos las búsquedas verdes como información útil (seguro que hay quien se ha escandalizado al verlo en apartados diferentes), descubrimos que esas búsquedas no llegan a la mitad.



Con esto me despido por hoy. Empiezan las fiestas del Pilar en Zaragoza, así que si me encuentro con ganas y poca resaca, os iré contando vivencias y aventuras loixianas a lo largo de estos días.

Y ya está 🙂

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Virus Casino: ¡Sublime!

Sencillamente genial:

Leo en Emezeta sobre algunos virus curiosos que había cuando los ordenadores todavía iban con MS-DOS. Entre ellos, ha habido uno que me ha parecido sencillamente genial. El virus casino.

Cito lo que se dice en Emezeta (yo mismo no lo habría dicho mejor):

«El virus Casino era de los más temibles y macabros de la época. Se trataba de un virus que se cargaba la FAT del disco duro, pero haciendo antes una copia en RAM.

El juego te daba la posibilidad de echar una partida de JackPot, si perdías o reiniciabas, nunca más sabrías nada de tus datos, si ganabas, te restauraba la FAT y no hacía ningún daño, eso sí, te aconsejaba no volver a encender el ordenador ese día.»



La verdad es que no sabía de la existencia de todos los virus que se mencionan en ese blog, y me ha hecho muchísima gracia. En concreto éste. «O me ganas a unas partiditas o despídete de tus prácticas de ficheros! JOJOJOJO». No tengo palabras, me parece de lo más original e ingenioso.

¡Así que enhorabuena al autor!

Como curiosidad, diré que hace algún tiempo encontré alguna web donde podías descargarte los códigos de los virus más famosos. Por echarles un ojo y aprender cómo esta gente se lo curra. El tío «Guguel» sabe, si os pica la curiosidad, buscad a ver.

Os dejo también el enlace de donde he sacado la información de los virus estos. Un blog que seguramente seguiré leyendo de vez en cuando, porque no lo conocía, pero promete ser entretenido:

http://www.emezeta.com/articulos/23-virus-de-la-epoca-del-dos

Y ya está 🙂

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Spotify: Música a cascoporro

Tengo otra «novedad».

Y lo pongo entre comillas porque con un poco de suerte, habré sido el último tonto en enterarse de la existencia de este programa. Sí que es verdad que hace algunos meses lo oí comentar, pero apenas presté atención, porque estaba de exámenes. Hace unos días mi hermano volvió a hablarme de él, y decidí probarlo. NO ME DECEPCIONÓ.

Se trata de Spotify, un programa con el que podremos escuchar TODA la música que queramos, gratis, y sin necesidad de descargárnosla en nuestro ordenador. Simplemente entramos en su página web, nos registramos, descargamos el programa, y a funcionar.

La interfaz recuerda bastante al iTunes, es fácil de usar, cuca (bonita, vaya), y como siempre digo, para toda la familia. Tiene su buscador, con el que se puede encontrar música del autor, título o album que queramos.



Para los amantes de lo gratis, este programa es una ganga. Hay algo de publicidad a veces entre las canciones, pero no es nada descabellado. Y si hay alguien que quiere pagar, puede quitarla contratando una cuenta premium, o un «pase de día». En mi caso, la publicidad me da bastante igual, así que vamos a lo gratis 😛

La única pega, aunque para eso tengo arreglo, es que para poder utilizarlo hay que tener una invitación. Es lo que tienen las cosas nuevas, que mientras se están probando sólo lo disfrutan unos pocos. En cualquier caso, podéis utilizar este enlace directo, con el que os podréis registrar y olvidaros de la invitación:

https://www.spotify.com/en/get-started/

Y por último, como sabéis que odio instalar cosas en el ordenador, y me encanta poder llevar mis programas a cualquier parte, os dejo un enlace para descargar la versión portable. Está en inglés,  pero imagino que irán sacando las versiones en castellano.

Versión normal (en español): http://www.spotify.com/download/Spotify%20Installer.exe

Versión portable (en inglés): http://rs718.rapidshare.com/files/207058948/Spotify_0.3.11.43065_Ingles.rar