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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Cuando en lugar de la solución eres el problema

Cansado… cansado de las feminazis, de la extrema derecha, de los corruptos, de los indepes, de las líneas rojas, cordones sanitarios, «activas y pasivas», «no es no, Señor Rajoy» y demás inventos variados cuyo único propósito es dinamitar cualquier posibilidad de mejorar las cosas.

Me canso de ver como la gente finge intentar cambiar las cosas bloqueando cualquier alternativa y criticando a quien busca otras vías para conseguir ir a algún lado.

Di mi voto (tres veces) a alguien que pensaba que podía hacer algo bueno. Sí, Naranjito, me refiero a ti. Podrías facilitar un gobierno y luego hacer de Pepito Grillo, aportar cordura y suavizar las posturas. Pero no… eliges decir «no» a cualquier diálogo y después criticar a Pedrito por intentar hacer su trabajo y gobernar.

Sí, eres incapaz de presentar una alternativa con más votos que aquella que rechazas y te limitas a bloquearla sin proponer nada mejor. Además de negarte a ayudar, criticas a quien intenta buscar una solución sin ti. Más que Naranjito deberían llamarte El perro del Hortelano.

Por no querer ser parte de la solución te has convertido en parte del problema y no volverás a contar con mi voto.

Tú, Pelos, también tienes parte de culpa. Afán de protagonismo a toda costa, si no tuyo al menos el de tu esposa. No asumes que has perdido la mitad de tus votos y, en lugar de ayudar, te limitas a exigir. Parte del problema tú también.

También vosotros, los de siempre, los buitres. Los que revolotean en círculos a la espera de una nueva ocasión para exigir privilegios y dinero. Los que durante 40 años han estado chupando y chupando del bote mientras sembraban discordia, o la permitían, en su tierra.

Desde luego Pedrito no es santo de mi devoción como tampoco lo es la Calva, carga pública donde las haya. No… vosotros habéis perdido el norte así que tampoco creo que seáis la solución.

Últimamente pienso mucho sobre esto: 300 y pico personas metidas en un hemiciclo y cobrando un dineral son incapaces de hacer su trabajo y ponerse de acuerdo. Es posible que ese puñado de personas movilicen a un país de 50 millones para votar, con todo lo que eso supone tanto económica como humanamente. No hacen su trabajo y harán que los ciudadanos lo hagamos por ellos. Así no.

Si de mi dependiera les encerraría en el Congreso hasta que hubiera fumata blanca, sin salir hasta que haya un nuevo Papa de Gobierno. Si en 15 días no lo consiguen, los 400 a la calle, sin cobrar, inhabilitados de por vida en política y fin de la historia. No hay que obligar a nadie a trabajar en lo que no quiere, pero tampoco conviene dejar que cobre gratis si no hace su trabajo. Otros vendrán.

Sin más… Hoy sólo quería acordarme de ese pequeño grupo de iluminados que sin hacer nada acaparan la atención de todos los telediarios.

Y au! 🙂

PS: Comer, comer, comer, comer… Roma? Pizzas?

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Visita a un cementerio de San Francisco

La pasada Semana Santa estuve con la Bella Doctora en San Francisco. Habíamos estado hace dos años durante nuestro viaje por la costa Oeste de Estados Unidos con nuestros amigos, los portugueses, y nosotros dos volvimos con la sensación de que nos había faltado tiempo para visitar la ciudad más tranquilamente. Es por eso por lo que decidimos volver.

Tuvimos 6 días enteros para ver todo lo que nos habíamos propuesto y añadimos algunas cosas más que nos parecieron interesantes. Una de ellas fue el Cementerio Nacional, en el parque Presidio.

Fue un sitio que me hizo reflexionar, por muchos motivos. En primer lugar, llama la atención lo admirados y respetados que son los militares en Estados Unidos. Se les entierra con honores, se les recuerda y mucha gente visita las tumbas para rendirles homenaje. Había tumbas de militares del SXIX, de diferentes rangos, y también de sus esposas, pues las enterraban junto a los maridos una vez éstas fallecían.

No me imagino, y es una pena, que en España tuviéramos algo así. En primer lugar porque a los militares no se les tiene en tan alta estima como allí, y en segundo lugar porque no sé yo si mucha gente estaría por la labor, teniendo en cuenta que ni siquiera somos (son) capaces de ponerse de acuerdo en qué hacer con el Valle de los Caídos.

Otra cosa que me hizo reflexionar es la cantidad de símbolos que pueden encontrarse en las lápidas. Vimos cruces cristianas, estrellas judías, la escuadra y el compás de la masonería, lápidas que parecían rocas sin pulir, anillos, apretones de manos esculpidos, libros, palabras sin aparente sentido, águilas y otros muchos. Hay quien no prestará atención a esos detalles, pero a mí personalmente me parece muy significativo lo que una persona se empeña en dejar tallado en su tumba, que es lo que quedará de él con el paso de los años. Si alguien pone «Bártulo», seguro que quería decir algo, ¿no?

Me pareció un lugar muy interesante. Se respiraba un ambiente de absoluto respeto por la gente que allí descansa, y también de tolerancia ante la diversidad.

Me gustaría que llegara el día en que aquí, en España, viéramos judíos ortodoxos con sus tirabuzones sin que nadie los mirara con extrañeza. O que la gente no pensara en oscuras conspiraciones al decirles que eres masón. O cosas mucho más mundanas como poder vestir como te dé la gana sin que nadie se cruce de acera o esté a punto de sacarte una foto para mostrarla a sus amigos.

No hay muchas cosas que envidie de Estados Unidos pero, sin duda, su respeto hacia los símbolos nacionales y la normalización de la diversidad cultural, racial, sexual etc. sí son algunas de ellas.

Ale, otro día más :-).

Y au!

PS: No, hoy tampoco te digo que he escrito, si quieres entras y lo miras 😀

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Cuatro meses y banderón de Aragón

Este domingo hará 4 meses que dejé de fumar…

Realmente no es que me apeteciera dejarlo, me gustaba y no me suponía un gasto excesivo de dinero. Sentarme a programar con mi música «de programar», mi café y mis cigarros era uno de mis mayores placeres de la vida. También estaba bien el cigarrazo de después de las comidas, y era lo suficientemente «poco adicto» como para fumar sólo los cigarros que me sabían buenos, nunca antes de desayunar.

Pero todos sabemos que fumar no es buena idea, y diría que casi todo el mundo tiene alguien cercano muy j*didillo por haber fumado durante muchos años, o incluso fallecido. Así que, como con cada cigarro compraba una papeleta para el sorteo del cáncer y otras enfermedades, hubo que dejarlo.

Dejarlo no es fácil, he probado cigarros electrónicos, pastillas, «fuerza bruta» y otros métodos y hasta ahora siempre he acabado recayendo. Una vez aguanté 6 meses, otra un año, otra año y medio, pero al final siempre volvía. En este nuevo intento decidí no utilizar ningún refuerzo que no sea mi fuerza de voluntad, y a ver qué pasa. Y os cuento cosas que me están ayudando:

  1. Pensar que nunca más harás algo hace que dejar de hacerlo sea más duro. Por eso yo me he hecho a la idea de que a los 75-80 años volveré a fumar. Entonces podré fumar tabaco o porros, para entonces no creo que tenga tiempo suficiente para destrozar excesivamente mi cuerpo.
  2. Fumando tabaco de liar, gastaba unos 11 euros a la semana, que es entorno a 1,60 euros diarios. Decidí guardar ese dinero echando 2 euros cada día que no fumara para comprar cosas en las que de otra forma no me gastaría ese dinero. Esos 40 centimos extra diarios son la recompensa por hacer un esfuerzo.

Con estos pequeños «minitruquillos» consigo llevarlo bien. En general no suelo acordarme salvo momentos muy, muy puntuales. Me pillé un par de kg o así pero ya los he perdido, así que todo va sobre ruedas.

Después de estos 4 meses guardando dinero, me he dado un capricho con el que muchas veces había soñado, mirad:

Sí… es una bandera de Aragón, mi tierra querida, con su escudo bordado. No es una bandera para poner en el balcón sino en un despacho con su mástil dorado, al estilo de la de los ayuntamientos :-D. Sí… ha costado una pasta, pero oye, hay quien hubiera comprado 200 gatos de esos que mueven el brazo, yo decicí esto.

Problema… Ni de coña hubiera pensado que un mástil de esos con su punta de lanza arriba pudiera costar más de 150 euros. Así que… ya que he empezado con mi capricho, no me queda otra más que ahorrar 75 días más y darme el gustazo. Cuando acabe… empezaré a «construir» mi móvil nuevo.

En fin… toca seguir y a ver si esta vez es la definitiva.

Y au!

PS: San Paco estuvo bien, ahora hay que preparar Vietnam!

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Harte de las giligenitaleces de l@s tontxs de siempre

Empiezo a estar hasta la coronilla de las tonterías modernas sobre la igualdad de género. Cada día tengo más claro que si yo fuera mujer me sentiría indignada por la actitud de todos los que buscan machismo en el lenguaje como si no hubiera cosas más graves por las que preocuparse.

Si yo fuera mujer, no querría que me contrataran porque tengo una vagina entre las piernas y la empresa tiene que elegirme para cumplir con «el cupo impuesto». Me gustaría que me contrataran porque soy mejor que todos los demás aspirantes.

Si yo fuera mujer, querría cobrar lo mismo que el hombre que se sienta a mi lado, porque los dos estamos desempeñando la misma tarea.

Y si yo fuera mujer, estaría indinadísima por ver como a cuatro GILIPOLLAS se les llena la boca mientras alardean porque dicen que están haciendo los deberes. Y sí, el insulto es tal cual lo escribo, sin desprecio ninguno a las vaginas que tanto adoro. No, señores, dejen de llamar machista a quien dice «todos» cuando hay una mujer presente, y dedíquense a que, de verdad, la igualdad de oportunidades, salarial, de derechos y obligaciones exista.

Preocúpense también de no dar excusas a los empresarios para contratar hombres escudándose en que no pueden asumir 4 meses de baja maternal frente al mes y pico (y gracias a dios, eso está cambiando ya) que tienen los hombres. Equiparen eso también y ayudarán a que no se discrimine a las mujeres por hacer algo tan maravilloso como es gestar a una nueva personita (hijo, hijarroba, hijes, hijx, hijo/a, criatura o persona en proceso de fabricación).

Por eso me duele el alma cuando escucho a iluminadas como esta señora, inventarse palabras como «portavozas» y quedarse tan ancha.

 

 

Como no podría ser de otra manera, las redes sociales han respondido con mofas y todo tipo hacia esta desafortunada intervención. Después es cuando la joven, lejos de reconocer que se ha equivocado, o que «se le ha ido la pelota» de tanto hablar «a lo progre», trata de justificarse de esta manera:

 

 

Pues nada, oye, desdobla, desdobla. Lo que me parece curioso es que, en su perfil de Twitter, tenga esto puesto:

 

 

Y digo yo, ¿esto no es un poco inconsistente con tu afirmación anterior? ¿No hubiera sido más fácil decir que, simplemente, te has equivocado?

La verdad es que me da rabia, me da rabia que los partidos que más tonterías al respecto hacen con el tema de la igualdad sean los de izquierdas. Me encantan muchas de las cosas que proponen pero no puedo dar mi voto a quienes venden humo, a quienes dicen involucrarse mientras centran toda su atención en bobadas como estas. Lo siento, Podemos PSOE, IU y demás perroflautas (o perraflautos, no sea que me tachen de machisto), pero no obtendrán mi voto en muchos años.

En fin… no creo que la cosa vaya a cambiar en este aspecto. Mi único consuelo es que empiezo a ver a mujeres que también están hartas de estas tonterías. Más de una me ha dicho «que hablen como quieran pero que nos paguen igual». Confío en que en algún momento el feminismo recuperará la cordura y se convertirá, de nuevo, en aquello necesario y en búsqueda de justicia que un día fue. Hasta entonces, a aguantar toca. Espero que todo/a ese esper@ merezca la/el pena/e.

Y au :-@

PS: Nos vamos a Nueva York otra vez, o qué?

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La locura napolitana. Parte 1

Después de unos meses ausente he decidido escribir un par de entradas sobre mis experiencias vividas recientemente durante mi viaje a Nápoles, hace un par de semanas.

La ciudad me pareció muy curiosa, algo descuidada pero bonita, con contrastes alucinantes. Yo la llamé la ciudad del «y esto a qué viene aquí?», porque tan pronto veías el mar y al lado montañas altas, como un edificio precioso y al lado una iglesia abandonada. La comida es… simplemente italiana, y aprovechamos para comer lo típico, pizzas, pastas, café, helado y cosas por el estilo. Los postres bien también :-D.

Pero esta entrada la quería dedicar a la conducción napolitana. Si bien es sabido que los italianos conducen «de aquellas maneras», he de decir que en Nápoles la cosa es sencillamente surrealista, os voy a contar algunas (seguro que olvido más de la mitad) barbaridades de las que me encontré.

Resumiendo, pero no por ello exagerando ni diciendo cosas que no son ciertas, las normas no existen. La conducción allí avergonzaría a cualquier autoescuela y no es digna de un país civilizado, es surrealista.

Para empezar, las líneas continuas no tienen el significado de «esto no se cruza» que tienen en el resto del mundo. Allí son orientativas e indican por donde va el carril, pero nada te impide cruzarlas si lo consideras oportuno, adelantar en curvas con este tipo de líneas y demás.

Los pasos de cebras son meros elementos decorativos ya que nadie va a parar para que pases. Sabiendo esto, la gente cruza por donde le viene en gana, por cualquier sitio. Si estás en una acera y necesitas pasar, sólo tienes que cerrar los ojos, rezar, llamar a tus seres queridos por si acaso y cruzar. Los conductores no pararán pero si no haces movimientos bruscos te esquivarán para no atropellarte. Es algo realmente práctico ya que no tienes que andar buscando pasos de cebra ni esperando a que tu semáforo más cercano se ponga rojo. En España hay gente que incluso se disculpa si en un paso de cebra no le ha dado tiempo a frenar para que tú pases.

Los semáforos se utilizan de forma diferente. Un semáforo en ámbar significa lo mismo que uno verde, y uno rojo significa «si ves que viene alguien, espera a que pase antes de seguir». La gente rara vez los respeta si no es un cruce realmente grande (sí lo hacen en cruces de avenidas, por ejemplo).

Las rotondas también son un elemento curioso ya que, a diferencia del resto de países desarrollados, no aportan prioridad a quien anda dentro. Son simplemente una forma de organizar el tráfico en cruces complicados para que la gente no cruce por donde quiera. Pero al llegar a ellas la gente no frena, pasa igualmente. Parará únicamente el que más aprecio tenga a su coche esté dentro o fuera de la rotonda.

Las motos se usan como medio de transporte comodín donde todo es posible. Es frecuente ver motos con dos personas, tres, una portando un televisor, madres con niños sin casco, gente hablando con el móvil (puesto al cuello para tener las dos manos libres), niños de 11 años y demás. Adelantan en cualquier momento y situación, haciendo que conducir sea extremadamente agotador debido al grado de atención que tienes que mantener si no quieres dejar a alguien huérfano.

Más cosas… ¿conocéis las «isletas»? Son esas zonas rayadas con líneas que se supone que no se pueden pisar ni utilizar para aparcar. En Nápoles son parkings municipales gratuitos donde puedes dejar el coche sin problemas. No importa si hay policía (que la había) mirando, la gente las utiliza para lo que les da la gana. Aparcar la gente aparca en cualquier sitio: dobles filas, triples filas, bloqueando a coches de forma que no puedan salir… Sólo vimos un sitio donde la gente respetaba las señales de prohibido aparcar, el lugar reservado para los Carabinieri.

También llegamos a ver a gente que, en medio de una carretera de montaña, decidió parar en medio del carril para sacar fotos al paisaje. Claro, ¿por qué no? Si vas conduciendo no puedes sacar fotos, así que lo mejor es parar para no causar un accidente. Lo curioso es que la gente, lejos de pitar al infractor, me pitaba a mí por no querer adelantar en una curva sin visibilidad.

Los adelantamientos también merecen comentario. Y es que se puede adelantar con absoluta libertad. No importa si es una carretera de montaña en las que la velocidad media es de 40 km/h, una ciudad, una calle del centro de un pueblo, por la izquierda, derecha o incluso si hay más gente adelantando en sentido contrario. El día que alquilamos un coche hubo un momento que mientras a mí me adelantaba una moto en una curva, otra moto adelantaba a otro coche que venía de frente. Pero oye, que pasamos los cuatro y no nos matamos ninguno.

Si en algún momento te equivocas de dirección puedes parar, dar marcha atrás y hacer un cambio de sentido, nadie pitará.

Seguro que me olvido de cosas, pero a grandes rasgos todo lo que os he contado lo viví. La característica común al 99.9% de los conductores en Nápoles es el egoísmo, además de la poca vergüenza. Yo no podría ser así, pero bueno. Y lo peor es la pasividad de las autoridades. Con una semana de multas contundentes se acabaría la tontería, sacarían dinero para construir 3 hospitales y remodelar los edificios de toda la ciudad, y quitarían tantos carnets de conducir que el centro quedaría sin tráfico. Todo ventajas.

Tres cosas aprendí de mi experiencia conductora, una es una nueva expresión y las otras dos son verdades como templos:

– Hacer el italiano: Hacer una barbaridad al volante, lo más gorda que se te ocurra y con algún fin que para nada justifique tu infracción.

– Bajo ningún concepto homologaría un carnet de conducir obtenido en Italia para conducir en España. El resto de los países que hagan lo que quieran pero aquí no quiero muertos.

– He confirmado que Dios realmente existe, solo que está ocupadísimo en Nápoles salvando vidas y por eso apenas se le ve deshaciéndose de enfermedades importantes, evitando guerras o echando una mano en asuntos relevantes para el resto de la humanidad.

En cambio, sí que os voy a decir una cosa. Gracias a estas y otras cosas que os contaré en alguna entrada más, volví sintiéndome más orgulloso de ser español (a pesar de la corrupción y otros muchos problemas que tenemos aquí).

Y au! 🙂

PS: No preocuparse, haremos más viajes

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Gracias democracia, Loixilandia será una realidad

Hoy en día está muy de moda lo del derecho a decidir. He estado pensándolo bien y creo que me voy a unir al carro, os cuento.

Estoy cansado de ver en mi barrio gente con la que no tengo nada en común. Hay viejos, críos, feos, ricos, pobres, gente de derechas, extranjeros y otros. Yo no soy nada de eso, tengo una cultura propia, mis abuelos fueron reyes de la Corona Loixiana, bailo la loixi-sardana, inventé las loixi-çotadas, vivo en Zarza (Zaragoza, para los de fuera) y otras muchas cosas que no os voy a contar por no daros envidia.

Y digo yo, ¿por qué tengo que ser español pudiendo ser loixiano?

Lo hablé en mi casa, estamos dos. Mi novia me da la impresión de que no está mal siendo española, la pobre no entiende lo bien que viviría en Loixilandia. De hecho, hice una consulta en la que cada miembro del hogar que quiso votar respondió a las siguientes preguntas:

– ¿Quieres que Loixilandia sea un estado?

– ¿En caso afirmativo, quieres que sea un estado independiente?

El resultado fue abrumador. Hubo 1 voto y una abstención. El 100% de los votos había dado «dos de que sí». La victoria es mía, ¡Arriba Loixilandia!

No, no me vengáis diciendo que lo del 100% de los votos es mentira. Habrá quien dirá que sólo el 50% de la población ha votado que sí. Es una forma de verlo pero, en cualquier caso, el 50% de la población mayor de edad con derecho a voto ha hablado alto y claro. De hecho, recuerdo una región española en la que, ni de lejos, llegaron a mi 100% de los votos, y a ellos se les está escuchando.

Si sois buenos demócratas acataréis la voz del pueblo. Mi piso debería ser independiente y así se lo he hecho saber a Mariano Rajoy para que efectúe las acciones necesarias para mi liberación. De no ser así, en 18 meses proclamaré unilateralmente la independencia de Loixilandia, entraré unilateralmente en la Unión Europea y acuñaré mis propios euros. Así se lo he hecho saber a Angela Merkel.

Me encanta la democracia y el derecho a decidir. Os animo a que lo ejerzáis todos.

Y au 🙂

PS: Con ganas de vacaciones, muchas vacaciones…