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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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¿Cuánto vale la ignorancia?

Por fin he tenido un rato para pensar mientras camino, como esos que tenía al volver del «cepese» a casa.

A decir verdad las vistas eran algo mejores. Eran las 3 de la tarde y empezaba a atardecer, con un sol rojo de esos de las películas. Iba andando con nieve a todo mi alrededor, y entre los árboles se veía la luz roja que pasaba entre ellos.

De alguna manera me ha dado por ponerme música que tenía en el iPod y que hacía como 4 años que no escuchaba. Y al oírla, se me ha ido la cabeza a esos dos primeros años agridulces de carrera. Me he acordado de la felicidad de empezar en la universidad, de la cara de críos que teníamos todos (un poco más que ahora, vaya), del primer febrero en el que penqué todo lo que se podía pencar, de mi primer San Pepe, con todas sus consecuencias futuras… Vaya, esas cosas.

Y de ahí, se me ha venido a la mente lo siguiente:

Cuando empezó la carrera, había cosas que veía magia. Cosas que después de llevarte las ostias cepesianas ves entendibles, pero que cuando no las conoces te parecen ideas felices de su creador. Ahora que alguien ya me ha explicado cómo abordar ese tipo de problemas, las cosas cambian.

Siempre dicen eso de «cuanto más sabes, más puedes» pero… hay algo que nadie te podrá devolver jamás una vez que hayas aprendido. Y es esa maravillosa sensación de admiración hacia lo que no conoces. Te parece sencillamente genial que, por ejemplo, de un bloc de notas y un extraño programa llamado «compilador», pueda salir algo tan maravilloso como un programa de los que usas a diario.

Esa sensación se ve en la vida misma. Cuando sumas con los dedos, te parece increíble que haya alguien capaz de decirte cuanto va a dar «3+2» antes de mover la mano. ¿Será adivino? Luego te enseñan a sumar, y te j*d*n la vida, ves que no era tan complicado.

Ejemplos se me ocurren mil, pero la moraleja es lo que creo que cuenta. ¿No os gustaba esa sensación de admiración y curiosidad que teníais de niños? ¿Cómo se recupera eso ahora que hay  algunas cosas que entonces no sabíais y ahora sí? Claro que siempre quedan cosas por aprender, pero conforme aprendas seguirás perdiendo ignorancia, y el sentimiento de «culpabilidad» aumentará junto a tu sabiduría.

En fin, dejo este tema a reflexión del lector. Ahora voy a ver si mi sentimiento de culpabilidad con la asignatura de la que me examino mañana aumenta un poco, por fin 😀

Y au! 😀

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La RAE ataca de nuevo

Probablemente esto no sea noticia para muchos de vosotros. Pero es que aquí en Suecia no suelo estar muy enterado de lo que pasa por España. Eso sí, cuando me entero de cosas son siempre malas noticias. El Real Zaragoza falla más que una escopeta de feria, Labordeta falleció, y ahora la RAE está violando a la lengua del Imperio 😛 , otra vez.

Veamos, algunos de los nuevos cambios:

1. Sólo y solo se escribirán igual. Hasta ahora sólo se acentuaba si equivalía a solamente. Ejemplo:

– Sólo me gusta ir a pescar en invierno

– Estoy solo en casa, nena, vente y lo gozamos.

Ahora han decidido que se escriban igual, porque dicen que es más coherente y se entiende por el contexto. Pero claro, para mí no es lo mismo una cosa que otra. Porque a ver:

– Voy a ir solo este verano: Según las nuevas normas, ¿qué estamos diciendo? ¿Voy a ir este verano, y nada más? ¿Voy a ir este verano, pero con nadie que me acompañe?

Ésta no es importante, pero obviamente importa a qué nos refiramos. Veamos otro ejemplo, que nos puede interesar más:

No suelo zumbarme solo a mi mujer: ¿Y ahora qué? ¿Eres un picha-brava que se ventila a medio vecindario? ¿Es tu mujer la pichabrava? ¿Prefieres zumbártela con más gente mirando y/o participando?

No sé yo si han hecho bien, yo diría que hay cosas que es mejor que no sean ambiguas, al menos, al escribir.

2. La «i griega» se llama ahora «ye».

Algunas repercusiones, entre otras muchas que se me podrían ocurrir, son el cambio a la hora de deletrear, y el daño colateral que sufre mi amiga, la otra letra i.

– Sí, señorita, mi apellido es Yuste, con «YEEEE!!!»

– Si no hay i griega, la i «normal» deja de llamarse latina, porque ya no es necesario. Hemos jod*do a dos letras, sin comerlo ni beberlo.

3. Otras muchas palabras pierden la tilde:

No sólo los demostrativos cuando actúan como pronombres (éste, ése), sino también algunas palabras que se consideran, y no sé por qué, monosílabas ortográficamente.

Por decir una, ¿cómo pronunciáis guión? Hasta donde yo sabía, poner esa rayita oblicua en la o, hace que lo pronunciemos en 2 golpes, y dos golpes significa BISÍLABA. Parece ser que ya no.

Las razones que alegan, hacer del castellano una lengua más coherente. Pero yo creo que no es por eso, basta que deis una vuelta por internet y veáis las joyas que gente como hoygan y «conpanya» dejan por la «rrez». ¿Quién son? Entrad aquí y me contáis.

Duele hel hojo solo de berlo, hamijos mios. Grasias de nara de hantevraso de lerme. Hoygan, halluda!!!

A veces, patateando de forma controlada, patatas menos en total. Cambie patatas por cualquier verbo malsonante y entenderá. Lo que creo que intentan es simplemente hacer el castellano un poco más sencillo para esta gente, en lugar de darles dos guantazos y enseñarles a hablar.

Pero, ¿no es más fácil hacer otras cosas?… Si yo fuera ellos, vería más coherente suprimir la letra H, porque no suena y se mantiene meramente por motivos históricos. La V hoy en día apenas la pronuncia nadie como tal, la LL (no, que son «dos eles», lo dice la RAE)  y la «ahora ye», por detrás de la generación de mis padres, no conozco a nadie que sepa siquiera cómo distinguirlas.

Jóvenes padaguanes, mi primer calimocho Conde de Esplanaden, cosecha propia de Sundbyberg (2010), irá por este bendito colectivo (la RAE o los HOYGAN? :-D) .

Y au 😀

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Con hermano casado y un pie en Rivendel

Día 15 ya… esto significa muchas cosas …

Para empezar, por fin tengo cuñada oficial, porque mi señor hermano está ahora mismo felizmente casado y de camino a Egipto de Luna de Miel.

Se supone que todas las bodas deberían ser un éxito, excepto si alguno de los novios se da cuenta de la burrada que está a punto de hacer y decide salir corriendo. Todo el mundo contento, alegría, besos, todos guapos, comida en abundancia, y bebida para parar un tren.

Pero en este caso no fue así. Quiero decir, no sólo. No sólo ninguno de los dos huyó, sino que la ceremonia fue preciosa. Tuvo momentos más cómicos, más pastelones, lloritos por aquí, lloritos por allá … Luego vinieron los «Sí, quiero», el beso y los aplausos. Fotos, cervezas, gaiteros (entre ellos mi padre, ¿quién lo iba a decir cuando empezó con un repertorio de 2 canciones?), una comida de las que recordaré por mucho tiempo y baile con barra libre. Supongo que el hecho de que uno de los dos valientes con anillo sea mi hermano, tendrá mucho que ver en que esté tan contento de cómo salió todo, sí. Así que, por si en Egipto les da por entrar a mi humilde blog, un abrazo muy grande para los dos, y mi más sincera enhorabuena 🙂

Y bueno, dejando a un lado el tema de la boda, que sea día 15 también significa que mañana vuelvo a Rivendel, tierra de rubias.

Aunque lo he comentado en alguna que otra ocasión, hay ciertas cosas que voy a echar de menos, y que en este post me apetece nombrar, de pasada. NO, «cepese», a ti te odiaré mientras viva. Y NO, Estanis, tú irás a Marte sin escafrandra cuando de mí dependa.

Sí echaré de menos comer a las 2 y pensar que tengo 6 horas de luz mínimo. Echaré de menos el desorden español, la comida de mis padres, la educación abundante pero no ilimitada, los cafés en el Anika’s, que me llamen Putilla o Inito, los pinchos de tortilla del Valdai, que Mónica me venga a decir que no fume cuando salgo a la puerta del Cerbuna, los «caraculo! retardo!» … Y sobre todo, o casi casi, poder cagarme en todo en la lengua del Imperio, sin tener que hacer traducciones al inglés descafeinadas.

Llunóu guaramín? Voy a tener que enseñar yo unas cuantas cosas a los elfos, pero todo se andará.

Pues nada, jóvenes padaguanes, ahora es cuando me voy a dormir, que mañana hay que comprar provisiones (ron y tabaco, que el embutido ya lo tengo comprado 😀 ), hacer las últimas visitas y disfrutar de padres el poquico tiempo que me queda por aquí. Así que por hoy, me despido.

Y au! 🙂

… Sí, hoy también hay postdata. Mucha suerte mañana 🙂

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Todos A -> Ninguno B

Ya llevo dos días en Zaragoza.

Como esperaba, ha habido algunos cambios que han quedado patentes, ahora más que nunca. Tal vez ya lo sabía, y sólo ha sido la confirmación, o tal vez las cosas se hayan precipitado un poco a raíz de celebraciones recientes. En cualquier caso, no estoy dispuesto a aguantar chorradas de gente a la que no me zumbo, así que ahí queda, podemos continuar con el post.

De lo que quería hablar en la lección de hoy, mis jóvenes padaguanes, es de algo que me llamó la atención en mi viaje de vuelta a España. No es nada nuevo, pero la verdad es que manda cojones. Para poneros en situacion:

No sé si habréis oído alguna vez esta frase: «Si todo el mundo es especial, eso significa que nadie lo es en realidad«. Yo la escuché en una película, no recuerdo en cual. ¿Cuánto de verdad tiene esta frase? Pues habría que verlo, porque si todo el mundo es guapo, significa que no hay feos, pero también significa que nadie llama la atención por guapo, por poner un ejemplo. Y por supuesto, depende del adjetivo que usemos (especial, guapo, rico, patatas, melocotones…), a lo mejor el dicho ya no sirve.

La cosa es que estuve pensando sobre esto en el embarque en el aeropuerto. Si coges Ryanair, es porque quieres que salga barato, ¿correcto? Pero esto me lleva inevitablemente a una pregunta: Entonces, ¿por qué pagas 5 euros más para embarcar con prioridad? Se supone que si lo haces, te «cortan el billete» antes que a los que no pagan. Pero si el vuelo te cuesta 20 euros, significa que te vas a gastar un 25% más sólo por entrar pronto.

Así que lo pensaba yo. ¿Qué pasaría si todos pagáramos esos 5 euros? Pues la respuesta es fácil. Tendríamos una fila de 200 personas que han pagado más de la cuenta, que como es lógico no van a poder cumplir su objetivo. Entre otras cosas, porque ser el primero implica que no hay alguien antes que tú. Por tanto, no hay 2 primeros consecutivos, creo.

Por extensión, podemos llevar ese razonamiento al extremo opuesto. Si nadie paga de más, tendremos esas 200 personas en la cola normal. Será la misma situación que en el caso anterior, pero Ryanair se llevaría 1000 euros menos, y, al igual que antes, no podrá haber 200 primeros en subir al avión.

Hay algunas razones más para no pagar:

1. Lo único que consigues es que te rompan el folio que hace de billete antes. Nadie te garantiza que vayas a subir antes.

2. Una vez en el avión, usar una puerta poco concurrida para entrar puede darte acceso a sitios mejores que gente que haya pagado.

3. ¿Realmente es necesario elegir asiento «chachi» para un vuelo de 3 horas? Para cruzar el Atlántico podría plantearme pagar un poquito más para estar más cómodo, pero para ir a Alicante (40 minutos) no merece la pena.

Pero el problema es que a veces las personas (muchas más veces de las que deberíamos, por cierto), actuamos bajo la ley empírica de la naturaleza, «maricón el último«. Pensamos sólo en nosotros, en ir cómodos y peor aún, estamos convencidos de que nadie más será tan listo y tendrá la misma idea.

¿Por qué no pensar al revés? «Yo lo hago así, y los demás que hagan lo que quieran«. A veces pensar que somos «un todo», ayuda a la gente en general, y a uno mismo en concreto. No sé si es egoista pensar así, porque consiste en pensar en los demás para de rebote salir ganando tú. En cualquier caso, es buena estrategia, digo yo.

En fin, no me lío más, creo que ha quedado claro el mensaje. Otro día escribo más, que alguna cosilla tendré para contar, jejej.

Y au! 😀

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«Casi ley» antitaurina

Esta tarde, y como hacía mucho tiempo que no hacía, he bajado a echar un café a «mi bar». Cuando digo «echar» me refiero a un día entre semana, terminar de comer con la calma, coger mi periódico, y sentarme allí tranquilamente con mi cigarro y mi café.

Mientras leía he escuchado algo en la tele, y me ha puesto de mal humor.

Parece ser que en un pueblo habían multado a unos gamberros, porque en las fiestas de un pueblo habían maltratado a la vaquilla. Se habían puesto a golpearla, y había quien decía que hasta prácticamente matarla. Otros decían que no, que había sido que había recibido una cornada de otra vaca, o que se había torcido una pata en la arena, o no sé qué «milongadas» más. Vaya, que había sido fortuito y que sus golpes «no habían sido para tanto».

La reportera, muy orgullosa, ha puesto más ejemplos en los que la ley había actuado con lógica. Éstos son algunos que ha comentado:

– En un pueblo, lo «típico y completamente normal» era dispararle dardos al animal. Como es una crueldad, se prohibió.

– En otro, creo que han dicho que los golpes también los quitaron.

– En otro sitio se lanzaba una cabra desde un balcón, y se le amortiguaba la caída con una colchoneta (en realidad, una sábana). Pues parece ser que tirar cabras por la ventana está mal, así que también se quitó.

¡Qué bien, que la ley actúa! Y lo mejor de todo, la gente entiende que hay cosas que están mal, como lanzarle dardos a un pobre animalito indefenso. ¿Qué clase de desalmado le haría eso a su gato? NINGUNO, obviamente.

En principio la noticia es buena, la crueldad contra los animales parece que «se persigue».  Peeeeeero… no hay que ser tan simples, no. ¿Acaso la ley actúa siempre? Que cuatro tontos borrachos hasta la médula agredan a un animal está mal. Pero si en lugar de haber bebido alcohol les ponemos unos moños ridículos, un sombrero negro, un traje de payaso que les oprime los cojoncillos y les damos una espada y un mantel rosa, entonces es maravilloso.

Qué arte tienen los toreros, qué bien evitan las embestidas del furo animal, cómo desafían a la muerte, qué valor, ¡qué COJONES!

Lo que más me jode (hablando claro) de todo esto es que no es una lucha justa.

Si el torero fuera desnudo y desarmado todo sería distinto. Aceptaría que le pusieran una diadema con cuernos. Si no hubiera banderilleros, caballos con lanzas y tortura en el corral antes de sacarlo a la arena, todo sería distinto también. O mejor aún… ¿por qué no hacen lo mismo al torero antes de salir a la plaza?

Así sería una lucha a muerte, entre un animal y una bestia musculosa, cruel y con instinto asesino (esto último habría que comprobarlo, no lo sé yo). Una lucha en el que sólo uno de los dos saldría con vida, y sólo el que jugara sus cartas con picardía podría contar su hazaña a su familia a la hora de la cena.

Pero parece que los toreros no son tan valientes, y cobran sólo por marear a un bicho que ni siquiera puede verlos a dos metros, medio muerto cuando empiezan a marearlo. El bicho no tiene más que intentar huir y, con suerte, darle una cornada a su asesino, para que sea el siguiente asesino quien lo remate.  Si un torero no sale muerto no sacan a otro toro para que acabe la faena, creo yo. Y a un toro tampoco le operan de urgencia para que otro día mate a uno de estos hijos de P*T*.

Por desgracia no puedo alegrarme de que un torero salga muerto o herido, no soy así. Pero tampoco puede darme pena, esa gente se merece 1000 veces las cornadas que reciben.

Nada más puedo decir, estos temas están más que trillados. Es la fiesta nacional, dicen algunos, y está bien que España sea conocida por esta preciosa tradición.

Ale, ahora que me he desahogado toca irse a dormir, que mañana hay que rendir.

Y au   🙂

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Teorema Loixiano: n+1 intentos

Hoy voy a exponer y demostrar mi nuevo Teorema Loixiano. Mi vida dio un vuelco cuando comprendí esta gran verdad que os voy a exponer a continuación. Veámosla:

«Cuando te limpias el culete en el cuarto de baño, el número de intentos es, como mínimo, uno más que el número de intentos necesarios.»

Dicho esto, vamos a proceder a demostrarlo, y para ello utilizaremos el método de inducción. Sea L el número intentos hasta que sabemos que tenemos el culete limpio, y n el número de intentos necesarios en realidad. Lo que queremos demostrar es que:

L(n) >= n+1

¡Vamos allá!

Para n = 1:

Llevamos a cabo una primera pasada, y vemos que el papel higiénico queda coloreado. El culete está limpio, pero no lo sabemos, así que procedemos a la segunda pasada, tras la cual el papel queda impoluto.

Luego, L(1) = 1+1 >= 2.  OK

Suponemos que para n = k se cumple

Por tanto, L(k) = k+1

Para n = k+1:

L(k+1) = L(k)+1.

Obviamente, si son necesarias k+1 pasadas, haremos una más que si sólo necesitamos k. De modo que como sabemos que L(k) = k+1, llegamos a que:

L(k+1) = L(k)+1 >= (k+1)+1. OK

El teorema, como quería demostrar, es correcto y funcionará SIEMPRE, tengamos diarrea, vayamos «duros», estemos en Zaragoza, en China o incluso Marte, posiblemente.

Como apreciación: ¿Qué significa ese «>=»? Pues que hay quien es incrédulo y no puede creerse que el papel esté blanco, de modo que realiza alguna pasadica más, por si las moscas.

Curioso, ¿verdad? Lo que me parece curioso es que no todo en la vida funciona así. ¿A alguien se le ocurre, teniendo papel de sobras, dejarse el culete a medio limpiar? No, ¿verdad? Y tampoco nos vamos sin limpiarnos por miedo a que quede sucio. Eso ha de escocer bastante, además de oler a truenos.

Dicho esto, mis jóvenes (y no tan jóvenes) padaguanes, mi pequeña moraleja de hoy es que probéis, que arriesguéis, que os equivoquéis y aprendáis de los errores, que no dejéis pasar una oportunidad por miedo a que no salga como esperéis.

Y au! 🙂

…para volar hay que empezar asumiendo riesgos…