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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Pizzapendencia y libertad

Libertad… esa gran palabra.

Se nos llena la boca cuando hablamos de libertad. Libertad por aquí, libertad por allá. Pero todavía tenemos mucho que aprender sobre ese concepto tan de moda.

Antes de nada, una aclaración: Me encanta la pizza.

Y dicho esto, vamos a poner un ejemplo absurdo, como a mí me gustan, para ilustrar la situación.

Partiremos de la idea de que tengo libertad de expresión ilimitada y que, en la misma proporción, soy un amante de las pizzas, en todas sus formas y colores.

Entonces, ¿qué hay de malo en que una mañana me levante y decida poner fotos de pizzas carbonara en todas las farolas de mi barrio? Si las farolas no son suficientes, puedo empapelar barandillas, balcones, y poner banderas de calzones en los ayuntamientos. No, no hablo de ropa interior, hablo de eso que es como una pizza doblada por la mitad. Vale, los ayuntamientos representan también a los que prefieren comer ensalada, pero, esos son unos fachas, no son aragoneses de bien.

Claro que, ahora que lo pienso, me gustan mucho los grafitti así que, valiéndome de mi libertad de expresión, estoy en mi derecho de dibujar pizzas hawaianas en cada paso de cebra y muro que vea medio vacío. También puedo usar esa libertad para que los niños me ayuden a empapelar el colegio, y para que se disfracen de pizzas cuatro quesos para carnaval.

Desde luego, soy libre para eso y mucho más y, cualquiera que no me permita hacer lo que me dé la gana sin ninguna consecuencia, es un fascista opresor que me roba mientras me trata como un colono esclavo, un señor feudal esperando a que me case para disfrutar del derecho de pernada.

Suena absurdo, ¿verdad? Pues es lo que está ocurriendo cada día y realmente asusta que se esté aceptando como normal en determinados sectores de la población.

Creo que queda claro que uno no puede hacer lo que le dé la gana. No puedo ensuciar las calles que son de todos, no puedo colocar símbolos sobre una ideología excluyente en lugares que representan a todos. No puedo inculcar, intencionadamente, ideologías políticas concretas en menores. No puedo… Y no puedo hacerlo por una sencilla razón:

Mi libertad termina donde empieza la de los demás

Me gusta ver las calles limpias. No me gusta que haya bolsas de basura atadas al moviliaro de cada calle. No me gusta ver banderas contrarias a mis ideas en cada farola, ayuntamiento o carretera. No me gusta que mis hijos hipotéticos lleguen del colegio diciendo barbaridades con claros fines políticos que les han dicho los listos de sus profesores cuyo salario, por cierto, sale de mis impuestos.

Y, de la misma forma que yo tengo derecho a vivir en paz, sin que nadie se meta conmigo, tú tienes derecho a no sufrir mis excentricidades y, por supuesto, a no tener que pagarlas de tu bolsillo. Ni tú quieres ver pizzas todo el día, ni yo quiero ver lazos amarillos.

Y comento esto porque este fin de semana pasado estuve en Andorra y de camino tuvimos que atravesar muchos pueblos llenos de lazos y banderas independentistas, y la verdad es que me dio muchísima pena.

Al margen de lo que pueda pensar sobre el independentismo, creo que no es de recibo que una persona que no abrace esa ideología tenga que aguantar que todo el pueblo, cuyo cuidado también paga con sus impuestos, esté lleno de bolsas de basura amarillas partidas a trocitos y esparcidas por cada rincón. Vergüenza, rabia, pena… es quedarme corto.

No sé en qué acabará todo esto, yo sólo espero que quienes tienen la obligación de dialogar se sienten en una silla y hagan su trabajo. Y si no se sienten capaces, que presenten su dimisión y deje que otro lo intente.

Me canso, me cansáis, me cansan.

Y au 🙂

PS: A falta de San Paco, Amsterdam no es mala opción

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¿Machismo de unos o estupidez de otros?

No voy a enredarme mucho. Primero me gustaría que leyerais el siguiente párrafo:

En la licencia de 16 horas al año para la asistencia sanitaria de cabecera del propio trabajador o la propia trabajadora se incluirá, asimismo, el acompañamiento de hijos o hijas menores, hijos o hijas con discapacidad, y padres o madres que no puedan valerse por sí mismos/as, a facultativo o facultativa de cabecera o especialista, debidamente justificado.”

Esto me lo encontré el otro día cuando tuve que consultar un convenio colectivo para resolver una duda laboral. Tuve que leerlo varias veces porque con tanta expresión progre, moderna, feminista enfermizo o como queráis llamarlo no pude entender el párrafo la primera vez. Entonces decidí eliminar parafernalia inútil y me quedé con esto:

En la licencia de 16 horas al año para la asistencia sanitaria de cabecera del propio trabajador se incluirá, asimismo, el acompañamiento de hijos menores o con discapacidad, y padres no puedan valerse por sí mismos, a facultativo de cabecera o especialista, debidamente justificado.”

Esto sí se entiende algo mejor, así que os voy a poner lo que yo entiendo de este segundo párrafo modificado:

Hay 16 horas al año que se pueden usar para ir al médico y también para acompañar a tus hijos (descendientes con colita, chorrete o ambos), menores (por debajo de 18 años) o con discapacidad (física o psíquica) y padres (tus fabricantes o bien las personas que adoptaron, sean hombres, mujeres o hermafroditas) que no puedan ir por sí mismos al médico (que puede llamarse Pepe o María). Este acompañamiento tiene que estar debidamente justificado.

No me cansaré nunca de repetirlo, en español los plurales se hacen con en prefijo “os” y pueden emplearse para incluir individuos de ambos géneros sin tratarse por ello de una ofensa machista. También es frecuente, y para que el mensaje sea más claro utilizar el género masculino a modo de “género neutro”, en el que no quieres especificar claramente el género concreto. Si a las feminazis os preocupa, podemos utilizar el prefijo “as” u otro que me gusta más “tetaculopis” para indicar que ambos géneros están presentes. Por ejemplo:

– Profesortetaculopis

– Trabajadortetaculopis

– Follamigtetaculopis

¡¡Todteteculopis junttetaculopis!!

No me parece normal emborronar innecesariamente un documento para contentar a gente obsesionada. No me parece normal que una frase acabe con “trabajadores y trabajadoras” y empiece por “Además, cuando un trabajador o una trabajadora” (que también lo he visto), porque se pierde el hilo del mensaje y se dificulta su comprensión.

En ese documento he buscado la palabra trabajadoras y la he encontrado 91 veces, siempre detrás de “trabajadores y”. No he querido buscar otras palabras como hija, empleada, facultativa, ingeniera, médica, y demás en femenino porque seguro que me iba a poner de mala leche al ver como se podría haber escrito lo mismo con la mitad de palabras.

Bueno amigos, amigas, amig@s, amigarrobas, amigues o y amigtetaculopis. Pensad sobre esto 🙂

Y au!

PS: Te voy a despertar y ya verás que ternera más cojonuda 🙂

 

 

 

 

 

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Anda a cascala! cumple siete añitos

Pues una vez más, llegó el 13 de octubre y Anda a Cascala! celebra su séptimo cumpleaños. Y… su hermanito pequeño, Duranda, que abrí el mismo día para hacer coincidir estos grandes eventos, cumple ya dos :-).

Este año celebramos esta histórica fecha estando de puente, porque las fiestas del Pilar han caído estupendamente de fechas, así que tengo hasta el lunes de fiesta. Nunca viene mal para poder relajarme, llegar descansado al trabajo y que además la semana siguiente sea más corta. Todo ventajas, pon unos Pilares en tu vida, hoyga.

Tengo una anécdota de las fiestas muy divertida que os contaré en breve, os enseñaré cómo se puede hacer que un saludo cueste dos euros y la risa del de enfrente. Maravillosa historieta que varios días después aún me saca una carcajada :-D.

Pero como todo lo bueno se hace esperar, os tocará hacer lo propio. No os preocupéis, mis queridos padaguanes, que os dejo un vídeo entretenido para que la espera no se os haga tan cuesta arriba.

Sin más, me despido, con el propósito de que en el próximo cumpleaños haya escrito muchísimo más y de que leer mi blog vuelva a ser una de vuestras costumbres.

Y au 🙂