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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Noche friki de “Jálogüin”

Ayer, y después de no sé cuanto tiempo sin hacer algo así (o igual es que yo no había aparecido :-P) conseguimos hacer quedada grandota de informáticos. Ahí estuvimos en el Cavas bebiendo como cerdos, y echando las risas.

Por supuesto el frikismo salió a relucir, y hubo un par de individuos (no mencionaré sus nombres) que hicieron un concurso para ver quién se sabía más cifras del número Π (PI). También apareció el número “e” por ahí. Por supuesto el veterano “Tony V de Berzas” -he pensado que sí, los voy a nombrar, jojoj- ganó el concurso.

También hubo momento para malpensar, como ilustra la fotografía.

Lo que todo el mundo pensaba que era un instrumento de placer de gran (grandísimo, no sale entero) tamaño, era en realidad un hacha de plástico, parte del disfraz de Raúl. Anda que no hubo caras de impacto entre la población. SON TODOS UNOS MENTES SUCIAS Y VAN A IR AL INFIERNO.

Desgraciadamente casi todo el mundo despareció justo cuando Juan y yo pedimos nuestra última ponchera con unos cuantos personajes más. Así que… muy a nuestro pesar, claro está, tuvimos que quedarnos ahí tristes, aburridos y sin saber qué hacer con la ponchera. Decidimos que bebérnosla sería buena opción, y así se hizo.

Ahora había que emprender nuestra partida hacia el Casco, para recuperar la inmejorable compañía de los Cepesianos, pero no sin antes pasar por Zuma para repostar (el camino es largo y aburrido sin calimochete). Allí nos juntamos con María, que ya era horita de que la conociera, y después de un rato de decir tonterías y burradas de toda índole salimos hacia el Casco.

A lo que llegábamos allí ya cerraban, y los Cepesianos empezaban a dispersarse, así que justo llegó para despedirnos, y acabar unos poquitos hablando un rato y diciendo cochinadas cerca del Pilar.

Pero como ya estábamos muertos (al menos yo), pues ya cada uno a su casita a descansar.

Así fue la noche, y así os la he contado. Habrá que esperar a la próxima entrega de “La noche Cepesiana”

HE DICHO.

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Blackle

He visto la noticia en El arbolito verde, y me ha gustado tanto que he decidido ponerla aquí también. Además lo he añadido a la lista de “Links” amigos. Echadle un vistazo, es un Google en negro para ahorrar energía.

(Click en la imagen para visitarlo)

Podéis ver la noticia entera aquí.

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El aprecio por las cosas buenas

Hoy he estado pensando en todas esas cosas que, siendo imprescindibles en nuestra vida, no valoramos lo suficiente. Cosas que sólamente el día que nos faltan vemos lo que realmente son para nosotros, lo cómoda que nos hacen la vida, y lo triste que es perderlas. Pondré un ejemplo bastante simple, aunque aplicable a objetos, y como no, a personas: EL PAPEL HIGIENICO.

Realmente… quien piensa en el papel higiénico? Todos sabemos que hay un rollo al lado del retrete, y que si se acaba hay 2 rollos más en el armario encima del lavabo, o algún otro sitio cercano y accesible. Yo creo que a lo largo del día nadie se plantea que en un WC no haya papel higiénico, excepto si entras a algún bar y no hay (que entonces lo pides en la barra), o sales por ahí de juerga, y en ese caso te llevas un poco de casa, o “clines” (si eres mujer), o te aseguras de que sólo orinarás (si eres hombre). Pero… qué pasa si estás en tu casa y acabas el último cuadradito de papel? No queda más en ninguna parte, excepto en el super de la acera de enfrente. Resulta que algo tan aparentemente inútil y que pasa tan desapercibido se convierte en una fuente de amargura.

Si preguntas por los grandes inventos de la humanidad te contestarán “la bombilla”, “la electricidad”, “la moneda y los bancos”, o incluso, por qué no, “INTERNET”. Pero… acaso alguien te nombrará el papel higiénico? NONONONONO… No lo hará nadie. Y esto es sólo un ejemplo de algo que no valoramos.

Y como el papel higiénido muchas otras cosas que no vemos que están ahí, pero que cuando no están nos damos cuenta de lo importantes que nos son.

He dicho …

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El saber es bueno

Resulta que estos días me acuerdo de lo que alguna vez dijo mi profesora de filosofía en 1º de bachillerato: “El saber nos hace libres y felices”. En su día cuestioné esa afirmación, ya que si no sabes que tienes un problema, en realidad es como si no lo tuvieras, puesto que lo desconoces, y no puedes ni solucionarlo ni preocuparte por él. Hasta hace bien poquito seguía defendiendo que la “bendita ignorancia” nos ahorra preocupaciones.

Una persona “feliciana” (así la llamaba Merche) es alguien que vive aparentemente feliz, pero que se siente dichoso viviendo en la ignorancia sin saberlo. Realmente es cómodo no tener ni idea de lo que pasa a tu alrededor, porque la mayor parte de tus problemas no sabrás ni que existen.

La ignorancia puede ser voluntad directa del sujeto, o consecuencia de su poca necesidad o interés por aprender cosas nuevas.

¿El inconveniente? Algún día tu mundo de las hadas se irá a pique, y no sabrás hacer frente a la situación, te vendrán bastantes problemas de golpe, y te desbordarán.

La mejor solución es empeñarse en aprender, observar, escuchar, no dejar que los pequeños detalles se te escapen. El conocimiento pone a tu alcance posibilidades que no conocías, descarta posibles malas interpretaciones, elimina las dudas (pero te crea otras que hacen que quieras seguir aprendiendo)… Nunca hay que dejar de conocer cosas nuevas.

Sobre todo, y esto es algo que he aprendido no hace mucho, todo lo que aprendes puedes utilizarlo para bien tuyo o de los que tienes alrededor. Y en caso de que quieras utilizarlo en tu beneficio, una buena opción es no dejar que los demás sepan que “lo sabes”. Es algo que puede resultar útil, sobre todo para salvar pequeños (o no tan pequeños) contratiempos y situaciones embarazosas que puedes sufrir en tu vida diaria.

Merche… gran lección. Realmente “El saber nos hace libres y felices”.

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No más olivas…

Otro sueño raro, supongo que por algo lo soñé, porque hace muchos años que tengo la teoría de que los sueños son como guías espirituales. Si pudiéramos recordar los sueños que tenemos nuestra vida sería mucho más fácil. Yo creo que es ahí donde nuestro cerebro nos dice cómo actuar de verdad, qué nos falla en la vida, qué tenemos bueno, qué es lo que realmente queremos…. Solo que en lugar de decirlo claro, lo hace con imágenes que normalmente no sabemos interpretar, y que por eso “decidimos” olvidar cuando nos levantamos de la cama.

El sueño es así:

”Yo adoraba las olivas Toooooodos los días me comía cientos y cientos de ellas, a cualquier hora. Justo antes del cigarro de después de desayunar, para almorzar, antes y después de comer, de merienda con pan, y en la ensalada de la cena. Eran mi mayor obsesión, incluso por encima del tabaco.

Pero una tarde, estaba programando y decidí salir a fumarme un cigarro y comerme, como no, unas cuantas olivas verdes, grandes y sabrosas. Cosas de la vida me atraganté, y no podía respirar. Estuve largos, larguísimos segundos sin poder, hasta que la pita salió de mi garganta. Llegué a pensar que me moría ahí mismo.

Después de aquello no podía comer olivas, y mira que me habían gustado, pero… semejante empacho y despues ese susto… me quitaron las ganas. Quería comer un par, o aunque fuera una sola, pero no me atrevía, por miedo a volver a atragantarme.

Lo peor de todo es que todo el mundo en mi entorno empezó a pegarse grandes panzadas de olivas, a todas horas y en cualquier lugar. “No querías taza… toma taza y media”. Esa es una frase materna (supongo que todo el mundo la conoce, porque en su casa estará a la orden del día), y la oía en mi cabeza, mientras veía a la gente comer y comer.”

Realmente el sueño no es nada del otro mundo, pero me he despertado angustiado. Es curioso cómo un sueño puede condicionar el día a una persona, al menos a mí me pasa.

Por suerte hay otros vicios a los que podemos engancharnos, vease el calimocho, pasear por las calles, la comida china o el pump-it-up, cosa “friki” (o como se escriba) y absurda a la que DUDO que me aficione.

Cosas curiosas, los sueños. Sólo recordamos unos pocos, bien porque nos agobian, nos ilusionan, o simplemente nos sorprenden. Yo seguiré pensándolo: Ojala pudiera recordarlos todos, y que todo el mundo pudiera. Cuántos problemas solucionaríamos, y cuántos podríamos evitar…

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Merlin desde casa!

Mis queridos Cepesianos!

Pues nada, que no sé si os habéis dado cuenta pero… Ya se puede entrar en Merlín desde casa. Igualito que si estuvieramos en el Cps, y tambien muy rápido. Han debido arreglarlo, porque antes si no era a través de Jendris no había forma, y encima iba todo muuuuuuuy lento.

Y para el que le pasara como a mí (que el NEdit le hacía cosas raras al escribir), sólo hay que ir a “XSettings”, que es otro programa del pack que hay, y configurar el teclado español. Nada más.

Pues nada, espero que os alegre. (Vamos, sé que hubierais dormido igual esta noche :-P, pero es buena noticia).

Loixiyo