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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Buscando amigos en el CIPAJ

Hacía mucho que no me ocurría alguna anécdota Loixiana digna de ser comentada. Así que os voy a contar una que me ha dejado un poco a cuadros.

Volvía yo a casa, cuando en un paso de cebra he notado que un joven me miraba continuamente. A los pocos segundos he vuelto a pillarle mirándome de nuevo, pero esta vez no ha retirado la mirada para disimular. Así que he pensado que tal vez le sonaba mi cara, y le he preguntado. Ahí ha empezado el palique, que os describo a continuación:

Loixiyo: Hola, ¿nos conocemos?

Anónimo: No lo sé, ¿crees que nos conocemos?

Loixiyo, siguiendo la coña: No sé, a mi me suena tu cara, y como me mirabas he pensado que te ocurría lo mismo.

Anónimo: Cierto, a mí también me suena la tuya. ¿Cómo te llamas?

Loixiyo: —- (mi nombre, los que me conocéis os lo sabéis)

Anónimo: Aaaaah, sí, tu eres —- , el del anuncio en el CIPAJ diciendo que buscabas amigos.

Loixiyo le seguía la coña: Sí, pero no me acuerdo si me llegaste a contestar, ¿lo hiciste?

Anónimo: Coño, claro. Soy  —-, si hasta te agregué al MSN y hablamos.

Loixiyo, empezando a flipar: Puede ser, puede ser.

Anónimo: Oye, por cierto, apunté tu móvil en la lista de amigos del CIPAJ, pero lo debí perder, ¿me lo das otra vez?

Loixiyo, haciéndose el indignado: No, no, búscalo y cuando lo encuentres me llamas.

Anónimo: ¡Vale! ¿Y te puedo llamar para quedar y eso?

Loixiyo, feliz de que no tenga mi móvil: Claro, pégame un toque.

Anónimo: Vale, ¿en fin de semena o entre semana?

Loixiyo, mintiendo como un cosaco: Entre semana, que luego curro. 

Anónimo: OK, ¡nos vemos!

Loixiyo: Sí, seguramente. ¡Cuídate!

La conversación ha sido EXACTAMENTE así, ¿qué os parece? Lo primero que he hecho al despedirme de este joven ha sido buscar una cámara oculta que no he podido encontrar. Acto seguido he comprobado mis bolsillos para estar más tranquilo. El móvil y la cartera estaban en su sitio.

Sea como sea no he conseguido averiguar quién era semejante personaje que asegura que hemos hablado antes. Pero ha sido algo tan curioso que tenía que contarlo por aquí. Espero que no lo lea, joj.

Pues nada, queridos frikoides, con esta anécdota me despido por hoy. Ha sido una semana productiva, diría yo. Ahora toca hacer que el finde sea igual de productivo. Os contaré más historias en próximas entregas.

Y au! 🙂

PS: Lo sé, hasta con las piedras.

 

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Los cerdos, co, a la hoguera, co

No llevaba idea de escribir hasta el miércoles, momento en el que si todo va bien conseguiré la condicional. Pero lo que hoy me ha tocado presenciar en directo no tiene precio, y necesitaba contarlo al mundo.

He confirmado lo que siempre he temido. Y es que, definitivamente, la estupidez mundialmente mundial no tiene límites.

Estaba yo resolviendo un sudoku con mi cigarro y mi café con hielo cuando 3 niñatos de aspecto indeseable acompados de una niñata con aspecto algo más deseable (pero no por ello menos estúpida) se han sentado en una mesa próxima a la mía.

En un principio no les había prestado atención, hasta que una serie de eructos a cual más gordo que el anterior, pero incapaces de hacer sombra a mis rugidos de león, han empezado a sucederse. He dedicado una mirada de pocos amigos a tan insoportable gentuza con la esperanza de que tal vez se dieran por aludidos. Me han devuelto la “sonrisa” y han seguido eructando, cual puerco cuando los matan para hacer jamones.

Pensaba que sería suficiente, pero para mi sorpresa no ha sido así. Lo siguiente ha sido ponerse a escupir. Con mi café en la mano podía escuchar los sonidos de sus “ñapos” saliendo de su boca, y el ruidito al chocar contra el suelo. Mis ansias por exterminarlos a todos han ido creciendo de forma exponencial.

Cuando la situación no podía ir a peor, el volumen de sus diálogos se ha disparado, hasta que he sido capaz de entender sus palabras, que han sido algo como lo que sigue:

– Co, esta tarde vamos a ver a la Yeni, que quería ir a echar unos “flais” en su kelly.

– Vale, co. Pero paso de pedos, ¿eh, co?

– Vale, co. Sin problema, co.

En realidad había más “co” en cada frase, pero me resulta imposible escribirlos todos sin que la conversación pierda todavía más el sentido.

Mi cabeza estaba a punto de explotar, si hubiera tenido un cactus se lo habría metido a cada uno de ellos por orificios corporales que no se imaginarían. Pero no tenía esa suerte.

¿Creéis que es suficiente? Pues todavía hay más… Además han puesto música “bacaluti tronch” a todo volumen en sus móviles de última generación. No me preguntéis lo que he tenido ganas de hacer, porque si lo escribo me meterán en la cárcel por la crudeza de mis descripciones.

Nunca entenderé cómo estos especímenes pueden existir, ni de dónde han sacado su educación. Puedo entender que la gente se tire pedos mientras ande, que se saquen mocos y hagan pelotitas con ellos, para luego pegarlas debajo de la mesa. Puedo entender que haya gente que llame “despedir a Paula” al acto de hacer “caca”, que digan barbaridades sexuales en cada conversación o que beban agua del Ebro.

Podría admitir que en ocasiones yo hago todo eso. Pero… hay algo que me diferencia de ellos, y es que procuro que la gente no lo vea. En eso consiste la educación, en ser todo lo cerdo que quieras y pasar completamente inadvertido (ojo a mi definición alternativa de educación).

En fin, jóvenes padaguanes, otro día más. Os informaré cuando sea libre.

Y au! 😀

PS: Y este sábado, ingenierilmente 😀

 

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¡10 euros en un bar!

Hoy tengo una anécdota de las que me gusta contaros.

A eso de las 6 de la tarde, me ha apetecido un pincho de tortilla de patata, así que como con el embarazo no puedo dejar insatisfechos mis antojos, he entrado al primer bar que he visto, en plena calle Alfonso. El bar estaba a petar, porque todo el mundo quería ver a sus Majestades los Reyes Magos en su paso por Zaragoza.

Con mi pincho de tortilla calentito, he metido la mano en el bolsillo, y me he topado con un papel de publicidad que me habían dado poco antes, con la pinta de un billete de 10 euros, pero  con algunas letras y tal. Al verlo ahí tan mono, he tenido una idea genial. Llevar a cabo un experimento social, estratosféricamente cataclíptico, con tintes tenues de celebérrima y nigérrima magnificencia. Sublime, misericordioso.

El experimento consiste en resolver el siguiente enigma. ¿Cuánto duraría un billete de 10 euros encima de la barra de un bar, sin nadie que lo custodie?

Como los billetes de 500 euros se me habían acabado en ese momento, he doblado convenientemente el que me habían dado de publicidad, con el fin de ocultar las letras que no estarían en un billete de verdad. A continuación, lo he colocado en un rincón de la barra, lo suficientemente alejado de las camareras como para que no se lo llevaran, y me he encendido un cigarrito.

Los resultados han sido los esperados, ni más, ni menos.

Mientras yo fumaba y terminaba mi café, una mujer mayor (de las que van con el “taperguare” siempre en el bolso, por si las moscas), ha pasado junto a nuestro amiguito el billete, al que voy a llamar Simón. Lo ha mirado, y ha pasado de largo con cara evidente de “Volveré”.

Poco después, un hombre hablando con el móvil también se ha percatado de que Simón estaba solo, en la barra. Lo ha mirado, ha dado un par de vueltas, y ha puesto la mano con disimulo, como apoyándose. Ha cogido a Simón en sus garras, lo ha mirado a los ojos, y tras ver que era un impostor lo ha arrojado al suelo.

Yo he empezado a partirme el C*L* de risa, y el hombre también, al darse cuenta de mis oscuras intenciones.

He vuelto a colocar a Simón en el mostrador, con la esperanza de que la señora Terminator volviera. Efectivamente, así ha ocurrido. Pero esta señora no ha tenido miramientos. Caminaba directa hacia nuestro pequeño y falso amiguito, sin mirar nada más que el gran tesoro que yacía en la barra. Y entonces…

¡PLAF! Manotazo al billete. Yo ahí no he podido contenerme más, y al ver su cara de decepción, ya he empezado a reírme, esta vez a carcajada limpia. Tanto es así que la camarera me ha dedicado una mirada de pocos amigos, y un grupo de amiguetes italianos que había hablando a mi lado se ha callado de repente.

Con este panorama, he decidido abandonar el local y seguir con mis quehaceres.

Sólo tengo una cosa que decir: ¡Qué maravilloso es este país!

Y ya está 🙂

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Loixiyo… ¡¡Apatruyando la ciudad!!

Después de un larrrrrgo día -12 horas- en el CPS (sí, el dantesco y pintoresco lugar donde paso la mayor parte del tiempo en mi vida, hoy por hoy) programando, echando cafeses, escuchando lecciones magistrales de Carmelo, o simplemente haciendo el chorras, he vuelto a casa. Iba a volver andando, pero me han llamado Virginia y Cristian para tomar algo, así que ¿cómo iba a decir que no?

Esperando en la puerta del Valdai, había un coche en doble fila. Ha llegado la “dulce doncella” dueña del coche bloqueado, y lógicamente (o no tan lógicamente) se ha puesto a hacer uso del claxon para llamar la atención del infractor. Pero… ahí ha sido donde ella ha pasado a ser infractora, porque sus bocinazos duraban cerca de 20 SEGUNDOS, increible!!!

Por suerte para todos, y desgracia para ella, ahí estaba yo. Le he pedido amablemente (esto no es irónico, es verdad) que dejara de pitar, que hay personas mayores y enfermas, como mis abuelos, viviendo encima, y que estaba molestando. Que llamara a la grua si tanta prisa tenía. Y la muy señorita me ha dicho que “ella molesta porque a ella le molestan, y que si tenía “valor” (vale, ella no ha utilizado ese término exactamente) que llamara yo. Así que, ¡qué remedio! he llamado yo.

Me ha llamado la atención que cuando ha oido que empezaba yo a hablar por el móvil se ha callado, no sé si habrá decidido tener paciencia, o qué habrá pasado. Así que, con la calle ya tranquila, me he metido al bar a tomar algo, echar un par de cigarros y subir.

En todo ese tiempo, más de media hora, no he visto aparecer a ningún coche de policía, pero desde luego se ha callado que era lo que yo quería.

En fin… gente tonta hayla en todas partes, pero no tenemos por qué sufrirlas el resto.

Esa es mi historia de hoy, algo chorrona, pero me ha puesto tan de mala gaita la señora que tenía que ponerlo aquí y desahogarme, que es la idea de este blog.

Ale, seguiremos informando!