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¿Dónde está el agujero de la gasolina?

No sé cómo se llama el agujero del coche que sirve para echar gasolina, «la puertecita» esa que está al lado de una de las puertas traseras del coche. Sabéis a lo que me refiero, ¿no?

Pues os cuento. Mi coche y el de mi padre llevan dicho orificio en lados diferentes. Esta tontería hace que en muchas ocasiones me toque hacer maniobra en las gasolineras, porque me equivoco de sitio al parar a repostar. No consigo establecer una norma que me ayude a acordarme y no liarla cada vez.

Ahora es cuando vais a flipar, como flipé yo. El fin de semana pasado fui al Monasterio de Piedra con la bella doctora, una amiga suya y un amigo americano de las dos  (desde aquí un abrazo, por si le da por visitarme), y este señor me enseñó un truco infalible, que hoy se lleva el premio a «La foto de la semana».

No lo voy a explicar, una imagen vale más que mil palabras así que…

 

 

¿Os habéis fijado? En el dibujito del surtidor hay una flecha que indica a qué lado está el aguero. ¿Cómo os quedáis? Cuando vi esa flechita en el coche de mi padre mi vida cambió, así que tenía que iluminaros a vosotros.

Pues nada, otro día os cuento más cosas. Próximamente abriré lo que será mi nueva web, con su foro de programación y demás. Pero todo a su tiempo, de momento se está preparando y no voy a dar más detalles.

Y au! 🙂

PS: (con voz aguda) True bloooood!!!

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Pancetas con email

Hace algunos días que quiero contaros esta chorrada, pero me fui  una semana de viaje con mis señores padres y a lo que me he dado cuenta han pasado otras dos semanas desde que escribí. Así que os lo pongo ahora :-D.

El caso es que por cosas de la vida el otro día necesité crearme una cuenta de gMail nueva. Empecé a rellenar el formulario de registro: nombre, apellido, contraseña, fecha de nacimiento, sexo…

La casilla de sexo suele ser siempre un combo desplegable para que selecciones una opción (hombre o mujer). Siempre he deseado que en lugar de un desplegable nos pongan una caja de texto para rellenar nosotros lo que queramos. Así pues podríamos encontrar respuestas como:

– Sexo: Hombre

– Sexo: No, nunca

– Sexo: Esporádicamente

– Sexo: Panceta

… Y así sucesivamente …

Pues bien, para mi sorpresa, Google ha optado por una solución intermedia, permitiendo en su combo desplegable una tercera opción, como podéis ver a continuación:

 

Otro sexo

 

¿A que es genial? ¿A qué nuevo sector pretenderá Google llevar sus servicios?

Ale pues, ahora me toca irme a dormir. Simplemente quería iluminar vuestras vidas y enseñaros esta curiosidad. Otro día a ver qué se me ocurre para darle un poco de vidilla al blog, ¿o qué?

Y au! 🙂

PS: Qué majica la fachada de mi hotel, ¿eh? …

 

 

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¿De dónde sale la luz de casa? – Parte II

Hace bastante tiempo os presenté mi teoría para explicar por qué cuando accionamos el interruptor de una habitación se enciende la bombilla en cuestión. Podéis echarle un ojo a esa entrada, aquí.

Hoy os voy a deleitar con una idea novedosa que revolucionará la vida de todas las personas del mundo mundial. Cambiará nuestros hábitos de alimentación, reducirá el consumo de energías no renovables y contaminantes, dará un empujón a los negocios agrícolas y ganaderos, aumentará el bienestar y autoestima de las personas… Una ganga, un milagro.

La idea es dar vacaciones a esos personajillos montados en bicicletas estáticas de los que os hablé y, en su lugar, fabricar unos electrodos que se colocarán pegados en nuestra zona abdominal, piernas o culete. Mientras nosotros estemos sentados en el sofá viendo nuestra serie preferida, los electrodos recogerán energía de nuestro cuerpo y la almacenarán en una batería que luego servirá como suministro de electricidad en nuestro hogar.

Por si alguien no ve las ventajas, enumero algunas a continuación:

1. No más centrales nucleares, no más combustibles para producir la energía. Cuidaremos nuestro pequeño y enfermo planeta.

2. Aumento de ingresos para los negocios agrícolas y ganaderos. Empujón también a los núcleos rurales que centran su economía en esos negocios.

3. Creación de empleo, que en estos tiempos no está de más.

4. Adiós a las dietas, adiós al sobrepeso. Mientras descansamos, adelgazamos.

5. Tendríamos que comer obligatoriamente para poder abastecer nuestro hogar. Nada de sentirse culpable por comer a lo bestia, ahora será una necesidad.

6. Indirectamente, fomentamos las familias numerosas. Cuantas más personas se enchufen a los «Loixi-electrodos», más electrodomésticos podemos utilizar a la vez.

Hay un largo etcétera de ventajas, y la única pega que veo es el colesterol y todas esas cosas que anuncian. Pero la idea me parece sencillamente estupenda. Genial, megatrónica y multidisciplinarmente genial.

Para que os hagáis a la idea, esta podría ser una escena muy común en la nueva vida con mi invento funcionando:

 

Manolito, hijo, voy a preparar una pizza al horno ...

 

Lo dicho, este invento sería la bomba. Pero hasta que se invente, tocará ir al gimnasio, andar, comer poco y/o cualquier estrategia saludable para mantener una buena salud.

Y au 🙂

PS: Tapa de cochinillo y madejas la semana que viene, ¿o qué?

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Sorpresa en Regreso al Futuro III

Hace bastante tiempo os deleité con una escena curiosa en la película de Disney «Hércules». Podéis echarle un ojo a aquella entrada desde aquí.

El otro día en el trabajo mi amigo F*st* (no lo pongo entero, tal vez algún compañero lo lea :-D) me comentó que en Regreso al Futuro 3 habían hecho algo parecido. En principio no me lo creí, pero como buen informador tenía que asegurarme para, llegado el caso, contároslo en el blog.

Efectivamente mi amigo tenía razón. No voy a chafaros la sorpresa, mejor que lo veáis por vosotros mismos. Ale, al tajo:

 

http://www.youtube.com/watch?v=1aHofWEKx6A

 

¿Qué? ¿Cómo se os queda la cara?

Aunque me cueste creerlo, hay mucha más gente de la que esperaba que no ha visto esta trilogía. Nadie es perfecto, como hay quien es del Barça o cree que un sobresaliente es un 7,5. Los que como yo seáis fan de esta saga, vais a flipar. Y los que no, al menos veréis algo curioso.

Y yo me pregunto: ¿Quién le dijo al niño que hiciera eso? ¿Guionistas? Mi hipótesis es que tenía un hermano mayor bastante loixiano que le dijo:

«Jaimito, cuando ruedes la escena haz esto. Aunque ahora no lo entiendas, en 20 años nos echaremos unas risas.»

También me gustaría saber cómo es posible que los guionistas, productores o quien sea no se dieran cuenta. Tal vez lo hicieron y lo dejaron pasar a modo de curiosidad, quien sabe.

Pues nada, mis queridos padaguanes que me leéis. Hoy ha sido un día de trabajo LARGO, así que me voy a la cama, que me lo he ganado.

Y au 😛

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Guerras biológicas de antaño

Imagino que habéis visto películas de guerra en la que los ejércitos lanzan bombas atómicas o biológicas para causar el mayor daño posible a sus enemigos. Muchas de esas cosas, por no decir todas, están inventadas y si no se usan en la vida real es porque da miedo utilizarlas. Lo que yo pensaba es que son inventos relativamente modernos, hasta hace no muchos años cosas de ciencia ficción.

Pero con lo que he visto a mediodía en la tele, me río yo de los americanos, los rusos y todos los otros países que salen en las películas con sus super armas de destrucción masiva. Los mañicos de hace unos cuántos siglos ya lo utilizaban, aunque a menor escala, claro 😀

Conocéis las catapultas, ¿no? Son esos chismes que se usaban para lanzar «jarros» ardiendo a largas distancias. En El Señor de los Anillos lanzaban cabezas para acojonar a los defensores de Minas Tirith. Pues bien, no se qué guerrilleros maños (me he ido al baño a despedir a Paula y me lo he perdido), en lugar de jarros lanzaban caballos, para que contagiaran la peste a los enemigos.

 

Catapulta

 

Básicamente, coges un bicho que esté enfermo de algo contagioso, y lo catapultas. Ya puestos, yo hubiera lanzado un juglar para que fuera cantando mientras volaba, le hubiera dado un toque más divertido. Pero caballos tampoco está mal, son grandes y, además de contagiar, aplastan a quien le caigan encima.

Me ha parecido una idea tan cuajanuda que tenía que comentarla, a modo de curiosidad que en esta ocasión se lleva el premio a la Foto de la Semana.

¡Ah! Por si alguien ha visto el documental entero y no eran guerrilleros maños sino «pon_aquí_la_palabra_correcta»:  En este blog soy el amo y señor y lo he adaptado para que quede más autóctono. Mis disculpas por adueñarme de un invento forano (tal vez algún día atribuya a algún anciano pirenaico el invento del teléfono o la teoría de la Relatividad).

Ale, por hoy ya vale, otro día mas

Y au!  🙂

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¡Mierda! Dulce venganza

Hoy voy a contaros una historia que el otro día una bella doctora me hizo llegar. Me recordó a algo que me ocurrió hace algunos años en un campamento de verano en el que había vascos, mallorquines, valencianos, mañicos y madrileños.

Con tanta lengua distinta al castellano, me apetecía aprender a decir cosas para hacer el canelo un rato. Un buen día, a un vasco le picó un mosquito al lado del ojo y se le inflamó. Yo le pedí que me dijera cómo decir «Ion tiene el ojo precioso esta mañana», o algo así. Él, «amablemente» me lo tradujo, y yo fui toooodo el día repitiendo la frase una y otra vez.

A las horas (muchas) de aquello, alguien me dijo que lo que estaba diciendo en realidad era algo como «Soy un tonto del culo». Así que allí tenéis a vuestro ídolo de masas, diciendo orgullosamente aquella barbaridad 😀

Pues bien, lo mismo le ocurrió a la joven de nuestra historia de hoy. Aunque en realidad lo suyo va más allá de que cuatro vascos (o cuatro mil) se rían de ti una tarde. Lo suyo es peor, pobrecilla.

Esta señorita fue infiel a su novio con un viejo amigo suyo (no sé si de él o de ella, pero es lo mismo), con la mala suerte de que se enteró. El novio, muy hábil, no dijo nada y espero un buen momento para llevar a cabo su venganza. Por lo visto, nuestro verdugo cornudo era un tatuador profesional, y la ocasión se presentó sola. Imaginad la conversación:

– Cariño, ¿puedes hacerme un tatuaje en la espalda?

– Claro, princesa, amor(cilla hueles), tesoro del cielo. Yo re lo hago, y después el tatuaje.

A los días, la novia queda con una amiga y le enseña, toda orgullosa, su nuevo tatuaje. La amiga queda asombrada… ¿Qué pasa aquí? Sencillo… mirad el tatuaje:

 

 

Tened cuidado de quien* os fiáis. Yo quedé de pardillo con un vasco, esta chica con su novio… ¿Os fiais de los chinos/arabes/»gente-con-letras-raras» que dice poner vuestro nombre en algún papel/sitio del cuerpo?

La historia la he sacado de aquí, aunque la he adornado para contarla más loixianamente.

En fin… otro día más.

Y au! 🙂

* ¿Ese «quien» se acentúa? A mi me suena como una pregunta indirecta, pero realmente no sé si lo es.

PS: 1, 1, y auuuuu!