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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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¿Dónde está el agujero de la gasolina?

No sé cómo se llama el agujero del coche que sirve para echar gasolina, “la puertecita” esa que está al lado de una de las puertas traseras del coche. Sabéis a lo que me refiero, ¿no?

Pues os cuento. Mi coche y el de mi padre llevan dicho orificio en lados diferentes. Esta tontería hace que en muchas ocasiones me toque hacer maniobra en las gasolineras, porque me equivoco de sitio al parar a repostar. No consigo establecer una norma que me ayude a acordarme y no liarla cada vez.

Ahora es cuando vais a flipar, como flipé yo. El fin de semana pasado fui al Monasterio de Piedra con la bella doctora, una amiga suya y un amigo americano de las dos  (desde aquí un abrazo, por si le da por visitarme), y este señor me enseñó un truco infalible, que hoy se lleva el premio a “La foto de la semana”.

No lo voy a explicar, una imagen vale más que mil palabras así que…

 

 

¿Os habéis fijado? En el dibujito del surtidor hay una flecha que indica a qué lado está el aguero. ¿Cómo os quedáis? Cuando vi esa flechita en el coche de mi padre mi vida cambió, así que tenía que iluminaros a vosotros.

Pues nada, otro día os cuento más cosas. Próximamente abriré lo que será mi nueva web, con su foro de programación y demás. Pero todo a su tiempo, de momento se está preparando y no voy a dar más detalles.

Y au! 🙂

PS: (con voz aguda) True bloooood!!!

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¡Toma! Tuenti cae …

Como los que me conocéis sabéis, ODIO las redes sociales.

En estos odiosos lugares la gente hace gilipolleces variadas que en la vida real no hace, de entre las cuales os voy a comentar las que más significativas me parecen:

Para empezar, la gente llama “amigos ” a gente que si se cruza por la calle ni saludaría. No importa si les hablas o no, sólo importa si tienes 95723094857 amigos en lugar de 3. Seguiré diciendo que cuando alguien te cansa, lo único que has de hacer es bloquearle para que no te pueda hablar ni ver tus fotos.

Como anécdota (y si él lo lee, en paz) os contaré que el que fue de mis mejores amigos en el Cepese, me ha borrado de Facebook, así porque sí. Yo, por entretenerme, le invité a ser mi amigo de nuevo y, cuando me aceptó, le borré. Jajajajaj. Como la vida misma, ¿no?

La cosa no acaba aquí. Se envían correos basura en forma de “eventos”, y por lo tanto los eventos en sí pierden su utilidad. Tanto es así que lo siguiente es subir una foto y etiquetar a la gente cuando quieres quedar con ellos para echar unas birras. Así que de esta forma las fotos quedan invalidadas, porque puedes tener 100 fotos de un vaso de cerveza, y en ninguna de ellas aparece tu cara.  Cada invento que sale se utiliza de forma incorrecta, pasando de esta forma a convertirse en algo completamente inútil.

Lo único que me gusta es que las tías (las “jennys”) salen medio en pelotas, enseñándote las tetas, el tanga, o cualquier cosa. Lo realmente curioso es que no les importa que sus 957203 amigos les vean así, pero si a cualquiera de ellos se les ocurre mirarlas en persona, entonces las señoras dicen que son unos cerdos :-D.

 

 

Las fotos ya no se envían por correo o se suben al Dropbox en alta calidad. No. Se suben a tuenti/caralibro. Allí se almacenan ocupando 100Kb, lo que significa que si las descargas se ven como el c*l*. ¿Por qué enviar un ZIP con todas la fotos? Cuesta menos eso que seleccionar, subir y etiquetar a los participantes.

En mi caso, odio Tuenti, odio Facebook, odio “Tuiter” y cualquier otra red social que acumula a millones de personas cada cual más canela que la anterior.

Pues bien, desde hace ya algo más de un año, las estadísticas dicen que Tuenti está perdiendo un gran número de usuarios. La gente ha empezado a borrar sus cuentas y/o dejar de visitarlo. El siguiente en caer espero que sea Facebook. Y esto, mis queridos fricoides, es algo que hay que celebrar.

Y que nadie se atreva a llamarme cavernícola, me gustan las nuevas tecnologías, siempre y cuando se utilicen como dios manda y la gente no se vuelva mongoloide. No me gustan las reuniones de amigos donde uno no deja de mirar el móvil para ver si alguien le ha escrito un “Guasap”. No me gusta que la gente haga “chequins” para demostrar que ha estado en un sitio. No me gusta que me etiqueten en un cartel para invitarme a una fiesta. No me gusta…

Ale, otro día más.

Y au! 🙂

PS: Hoy toca poesía …

Mariquita y suavidad,

y todos irán a comprar 😀

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Guerras biológicas de antaño

Imagino que habéis visto películas de guerra en la que los ejércitos lanzan bombas atómicas o biológicas para causar el mayor daño posible a sus enemigos. Muchas de esas cosas, por no decir todas, están inventadas y si no se usan en la vida real es porque da miedo utilizarlas. Lo que yo pensaba es que son inventos relativamente modernos, hasta hace no muchos años cosas de ciencia ficción.

Pero con lo que he visto a mediodía en la tele, me río yo de los americanos, los rusos y todos los otros países que salen en las películas con sus super armas de destrucción masiva. Los mañicos de hace unos cuántos siglos ya lo utilizaban, aunque a menor escala, claro 😀

Conocéis las catapultas, ¿no? Son esos chismes que se usaban para lanzar “jarros” ardiendo a largas distancias. En El Señor de los Anillos lanzaban cabezas para acojonar a los defensores de Minas Tirith. Pues bien, no se qué guerrilleros maños (me he ido al baño a despedir a Paula y me lo he perdido), en lugar de jarros lanzaban caballos, para que contagiaran la peste a los enemigos.

 

Catapulta

 

Básicamente, coges un bicho que esté enfermo de algo contagioso, y lo catapultas. Ya puestos, yo hubiera lanzado un juglar para que fuera cantando mientras volaba, le hubiera dado un toque más divertido. Pero caballos tampoco está mal, son grandes y, además de contagiar, aplastan a quien le caigan encima.

Me ha parecido una idea tan cuajanuda que tenía que comentarla, a modo de curiosidad que en esta ocasión se lleva el premio a la Foto de la Semana.

¡Ah! Por si alguien ha visto el documental entero y no eran guerrilleros maños sino “pon_aquí_la_palabra_correcta”:  En este blog soy el amo y señor y lo he adaptado para que quede más autóctono. Mis disculpas por adueñarme de un invento forano (tal vez algún día atribuya a algún anciano pirenaico el invento del teléfono o la teoría de la Relatividad).

Ale, por hoy ya vale, otro día mas

Y au!  🙂

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¡Mierda! Dulce venganza

Hoy voy a contaros una historia que el otro día una bella doctora me hizo llegar. Me recordó a algo que me ocurrió hace algunos años en un campamento de verano en el que había vascos, mallorquines, valencianos, mañicos y madrileños.

Con tanta lengua distinta al castellano, me apetecía aprender a decir cosas para hacer el canelo un rato. Un buen día, a un vasco le picó un mosquito al lado del ojo y se le inflamó. Yo le pedí que me dijera cómo decir “Ion tiene el ojo precioso esta mañana”, o algo así. Él, “amablemente” me lo tradujo, y yo fui toooodo el día repitiendo la frase una y otra vez.

A las horas (muchas) de aquello, alguien me dijo que lo que estaba diciendo en realidad era algo como “Soy un tonto del culo”. Así que allí tenéis a vuestro ídolo de masas, diciendo orgullosamente aquella barbaridad 😀

Pues bien, lo mismo le ocurrió a la joven de nuestra historia de hoy. Aunque en realidad lo suyo va más allá de que cuatro vascos (o cuatro mil) se rían de ti una tarde. Lo suyo es peor, pobrecilla.

Esta señorita fue infiel a su novio con un viejo amigo suyo (no sé si de él o de ella, pero es lo mismo), con la mala suerte de que se enteró. El novio, muy hábil, no dijo nada y espero un buen momento para llevar a cabo su venganza. Por lo visto, nuestro verdugo cornudo era un tatuador profesional, y la ocasión se presentó sola. Imaginad la conversación:

– Cariño, ¿puedes hacerme un tatuaje en la espalda?

– Claro, princesa, amor(cilla hueles), tesoro del cielo. Yo re lo hago, y después el tatuaje.

A los días, la novia queda con una amiga y le enseña, toda orgullosa, su nuevo tatuaje. La amiga queda asombrada… ¿Qué pasa aquí? Sencillo… mirad el tatuaje:

 

 

Tened cuidado de quien* os fiáis. Yo quedé de pardillo con un vasco, esta chica con su novio… ¿Os fiais de los chinos/arabes/”gente-con-letras-raras” que dice poner vuestro nombre en algún papel/sitio del cuerpo?

La historia la he sacado de aquí, aunque la he adornado para contarla más loixianamente.

En fin… otro día más.

Y au! 🙂

* ¿Ese “quien” se acentúa? A mi me suena como una pregunta indirecta, pero realmente no sé si lo es.

PS: 1, 1, y auuuuu!