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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Comidas azules… ¿manjares?

Hoy estaba haciendo la cena con la bella doctora y de repente se me ha venido a la mente una pregunta estupenda:

¿Existen comidas azules?

Pero cuando digo azul, es azul azul, en alguna de sus variantes. Azul claro, oscuro, turquesa, cielo, blue tropic, o similar. La verdad es que se me ocurren tropecientasmil comidas verdes, rojas, amarillas, naranjas (bueno, de esto sólo las naranjas y poco más), marrones… Pero azul, lo que se dice azul, no.

¿Por qué será esto? Ahora mientras escribo tengo aquí a mi compañera de piso buscando información y sí, hay más locos como yo que se preguntan lo mismo, no hay más que buscar en Google.

Lo cierto es que, si olvidamos las gominolas, los Lacasitos (M&Ms los llaman fuera) y cosas por el estilo, cuando pienso en comida azul sólo puedo imaginarme cosas como ésta:

 

rana_azul

 

 

La verdad es que no da muy buen rollo. No apetece comerse un cacharro de como éste, aunque sea bonito y seguro que esté fresco y blandito. Posiblemente por la idea de venenoso que transmite no hay comidas que sean azules “de serie”. Aunque buscando por ahí he encontrado estas comidas azules que, por cierto, tampoco me comería:

Habría que ver si hay jamón, tortilla de patata, panceta y cosas así de color azul, probablemente otro gallo cantaría. Pero de esto os hablaré en una próxima entrega, porque me consta que hay un sitio en Zaragoza donde hacen hamburguesas con pan de colores. ¡Ya os contaré!

Hasta pronto queridos padaguanes.

Y au! 🙂

PS: Nueva York nos espera…

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¡Vaya mente más turbada!

Por cosas como éstas suelen decirme que estoy fatal, pero creo que hoy es un buen día (como cualquier otro en realidad) para escribir esta entrada.

Cuando somos niños nuestra mente es inocente, sólo vemos bondad y nada nos resulta “raro”. Conforme pasan los años nuestro cuerpo empieza a cambiar así como el de la gente que nos rodea. Empezamos a tener curiosidad por ver cómo ha cambiado el cuerpo de nuestras vecinas, nuestras hormonas se alteran y todas esas cosas que ya conocéis. Es entonces cuando empezamos a verle el sentido a cosas que hasta entonces no se lo veíamos. Vamos a ver algunos casos:

1. ¿Colega, dónde está la cola?

Hace unos años yo era monitor en un grupo de tiempo libre y tenía a mi cuidado chavalillos de entre 8 y 11 años. Un buen día en un campamento de verano estábamos haciedo una actividad en la que utílizábamos pegamento para pegar papel y se me ocurrió decirle a uno de mis niños:

– Esteban, por favor, ve a Luismi (otro monitor) y pregúntale dónde tiene la cola.

Esperé pacientemente a ver la cara de Luismi cuando el niño fue a preguntarle y…. ¡CLARO! Ocurrió lo que yo pensaba, Luismi empezó a partirse de risa ante la cara atónica del muchacho. ¿Qué diferencia hay entre la mente de Luismi y la del niño? Obvio, unos 25 años de diferencia :-).

2. La canción del velero

Realmente no entiendo como la gente no entiende lo mismo que yo. Cuando la canción salió al mundo mi cabeza interpretó lo que interpretó, pero no sé muy bien por qué todo el mundo con quien lo comento cree que estoy fatal. Ellos creen de verdad que es una pareja que se va en barco bajo el sol, y la muchacha le pone el sombrero al muchacho para que no se le queme la cara. Y…. ¿por qué juegan a pillar? ¿Por qué el gemidito inicial?

Veamos:

http://www.youtube.com/watch?v=fP5SVfbIgP0

Tú me pillas, yo te pillo, te voy a atrapar… Quiero montarme en tu velero, ponerte el sombrero y hacernos eso… ¡Ay, ay, ay! Me sube la marea, tu cuerpo lo pide, juguemos a no pensar… 

3. El primer hombre que pise tu luna…

¡Y todavía hay más! Hace unas semanas me fui a Jaca con la bella doctora. De vuelta a casa, en la radio sonó una canción de Melendi que de repente arrancó una sonrisa a los dos. No os lo voy a poner tan fácil esta vez, os dejo que lo busquéis vosotros.

http://www.youtube.com/watch?v=ps0N6fWJ-Ec

Podéis escuchar la canción entera, la verdad es que me parece muy bonita. Pero si os interesa más comprobar si vuestra mente es normal o es como la mía, saltad al minuto 3:25 y escuchad con atención 🙂

4. Como anillo al dedo

Podría pegarme la vida con estas cosas pero para ir acabando os pondré una en la que no había caído hasta que mi compañero Almóvil la comentó.

Ayer en la oficina estábamos riéndonos porque hay una muchacha (o señora, no sé qué edad tendrá) que se llama Anette. Imagino que ella no le ve gracia porque es extranjera pero nosotros no podemos evitar sonreír cuando leemos su nombre a “la española”.

En medio de nuestras risas, este compañero dijo:

– Mucho os reís, sí… pero a nadie se le ha ocurrido malpensar cuando hablamos de anillos, ¿verdad? Mirad, mirad: “¡¡Me viene como anillo al dedo!!”.

P*to Almovil… nunca volveré a escuchar esa expresión sin sonreír 😀

Pues hasta aquí mi lección de hoy, mis queridos hobbits. Como véis, todo esto no resultaría para nada llamativo, ni mucho menos gracioso, si nuestra mente no experimentara cambios durante la pubertad.

Y au! 🙂

PS: Otro día de posguardia, estoy deseando que me preguntes cosas como “¿Tú cuántos días necesitas comer?”

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¡Mierda! Dulce venganza

Hoy voy a contaros una historia que el otro día una bella doctora me hizo llegar. Me recordó a algo que me ocurrió hace algunos años en un campamento de verano en el que había vascos, mallorquines, valencianos, mañicos y madrileños.

Con tanta lengua distinta al castellano, me apetecía aprender a decir cosas para hacer el canelo un rato. Un buen día, a un vasco le picó un mosquito al lado del ojo y se le inflamó. Yo le pedí que me dijera cómo decir “Ion tiene el ojo precioso esta mañana”, o algo así. Él, “amablemente” me lo tradujo, y yo fui toooodo el día repitiendo la frase una y otra vez.

A las horas (muchas) de aquello, alguien me dijo que lo que estaba diciendo en realidad era algo como “Soy un tonto del culo”. Así que allí tenéis a vuestro ídolo de masas, diciendo orgullosamente aquella barbaridad 😀

Pues bien, lo mismo le ocurrió a la joven de nuestra historia de hoy. Aunque en realidad lo suyo va más allá de que cuatro vascos (o cuatro mil) se rían de ti una tarde. Lo suyo es peor, pobrecilla.

Esta señorita fue infiel a su novio con un viejo amigo suyo (no sé si de él o de ella, pero es lo mismo), con la mala suerte de que se enteró. El novio, muy hábil, no dijo nada y espero un buen momento para llevar a cabo su venganza. Por lo visto, nuestro verdugo cornudo era un tatuador profesional, y la ocasión se presentó sola. Imaginad la conversación:

– Cariño, ¿puedes hacerme un tatuaje en la espalda?

– Claro, princesa, amor(cilla hueles), tesoro del cielo. Yo re lo hago, y después el tatuaje.

A los días, la novia queda con una amiga y le enseña, toda orgullosa, su nuevo tatuaje. La amiga queda asombrada… ¿Qué pasa aquí? Sencillo… mirad el tatuaje:

 

 

Tened cuidado de quien* os fiáis. Yo quedé de pardillo con un vasco, esta chica con su novio… ¿Os fiais de los chinos/arabes/”gente-con-letras-raras” que dice poner vuestro nombre en algún papel/sitio del cuerpo?

La historia la he sacado de aquí, aunque la he adornado para contarla más loixianamente.

En fin… otro día más.

Y au! 🙂

* ¿Ese “quien” se acentúa? A mi me suena como una pregunta indirecta, pero realmente no sé si lo es.

PS: 1, 1, y auuuuu!

 

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Guarrindongadas: Tortilla del Chef

No llevaba idea de escribir hoy, la verdad es que no tengo mucha gana de ponerme a pensar qué contaros. Bueno, en realidad tengo una reflexión sobre el café que probablemente escriba este fin de semana. Pero hasta entonces, os dejo este vídeo que mi amigo Fusta me acaba de mandar.

Este entrañable cocinero nos deleita con algunas ideas que le mandan para que las cocine. Sólo de oírlas me entran escalofríos, pero él las prueba, con un par de “cajones”. Así que si alguien se anima y me cuenta qué tal, estupendo. Si no, lo haré yo 😀

Sin más, os presento al susodicho:



Espero que os haya gustado, yo me he reído un ratillo. Ahora me voy a dormir o mañana no habrá dios que me saque de la cama.

Y au! 🙂

PS: No está tan bueno como el torto, pero seguro que te animas a probarlo, ¿o qué?

PS2: Una cosa más: Tan, tarán, tan, tan, auuu 😀

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Los cerdos, co, a la hoguera, co

No llevaba idea de escribir hasta el miércoles, momento en el que si todo va bien conseguiré la condicional. Pero lo que hoy me ha tocado presenciar en directo no tiene precio, y necesitaba contarlo al mundo.

He confirmado lo que siempre he temido. Y es que, definitivamente, la estupidez mundialmente mundial no tiene límites.

Estaba yo resolviendo un sudoku con mi cigarro y mi café con hielo cuando 3 niñatos de aspecto indeseable acompados de una niñata con aspecto algo más deseable (pero no por ello menos estúpida) se han sentado en una mesa próxima a la mía.

En un principio no les había prestado atención, hasta que una serie de eructos a cual más gordo que el anterior, pero incapaces de hacer sombra a mis rugidos de león, han empezado a sucederse. He dedicado una mirada de pocos amigos a tan insoportable gentuza con la esperanza de que tal vez se dieran por aludidos. Me han devuelto la “sonrisa” y han seguido eructando, cual puerco cuando los matan para hacer jamones.

Pensaba que sería suficiente, pero para mi sorpresa no ha sido así. Lo siguiente ha sido ponerse a escupir. Con mi café en la mano podía escuchar los sonidos de sus “ñapos” saliendo de su boca, y el ruidito al chocar contra el suelo. Mis ansias por exterminarlos a todos han ido creciendo de forma exponencial.

Cuando la situación no podía ir a peor, el volumen de sus diálogos se ha disparado, hasta que he sido capaz de entender sus palabras, que han sido algo como lo que sigue:

– Co, esta tarde vamos a ver a la Yeni, que quería ir a echar unos “flais” en su kelly.

– Vale, co. Pero paso de pedos, ¿eh, co?

– Vale, co. Sin problema, co.

En realidad había más “co” en cada frase, pero me resulta imposible escribirlos todos sin que la conversación pierda todavía más el sentido.

Mi cabeza estaba a punto de explotar, si hubiera tenido un cactus se lo habría metido a cada uno de ellos por orificios corporales que no se imaginarían. Pero no tenía esa suerte.

¿Creéis que es suficiente? Pues todavía hay más… Además han puesto música “bacaluti tronch” a todo volumen en sus móviles de última generación. No me preguntéis lo que he tenido ganas de hacer, porque si lo escribo me meterán en la cárcel por la crudeza de mis descripciones.

Nunca entenderé cómo estos especímenes pueden existir, ni de dónde han sacado su educación. Puedo entender que la gente se tire pedos mientras ande, que se saquen mocos y hagan pelotitas con ellos, para luego pegarlas debajo de la mesa. Puedo entender que haya gente que llame “despedir a Paula” al acto de hacer “caca”, que digan barbaridades sexuales en cada conversación o que beban agua del Ebro.

Podría admitir que en ocasiones yo hago todo eso. Pero… hay algo que me diferencia de ellos, y es que procuro que la gente no lo vea. En eso consiste la educación, en ser todo lo cerdo que quieras y pasar completamente inadvertido (ojo a mi definición alternativa de educación).

En fin, jóvenes padaguanes, otro día más. Os informaré cuando sea libre.

Y au! 😀

PS: Y este sábado, ingenierilmente 😀