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Anda a Cascala!!!!

Así son las cosas y así te las he contado

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Adivino no, buen «guglero»

Hace bastantes años que vengo viendo como a la gente no le importa publicar absolutamente toda su vida en Facebook, colgar fotos de todos los sitios donde va, comentar en mil sitios sin importarle quién pueda leerlo y demás.

Por poner un ejemplo, una vieja amiga de la carrera (su nombre no lo diré aunque si lo lee posiblemente se de por aludida :D) suele comentar, algo «cifradamente», prácticamente todo lo que le ocurre. Si discute con el novio, si echa un kiki con él para reconciliarse, si va al baño y «va duro», si… Todo está ahí al alcance de los marujos.

A algunas personas eso no les importa porque creen que «sólo sus amigos pueden ver lo que escriben». En la realidad, un poco de imaginación, una foto de perfil de alguien atractivo y poco más es lo único que se necesita para que alguien te permita marujearle la vida.

Todo el mundo entiende que gritar su vida íntima por la calle o pegar fotos casi desnudo en las fachadas de los edificios puede resultar mala idea pero no ven que en la red el problema también existe. Mucha gente no tiene reparo en utilizar contraseñas de broma para el correo electrónico, comentar todas sus intimidades en las redes ni por supuesto colgar fotos sin apenas dos prendas de ropa. Y no me entendáis mal, me encanta ver carne femenina pero hay que tener un poco de conocimiento.

Todos locos peeeero… allá cada cual.

Relacionado con toda esta paranoia que tengo yo acerca de la seguridad, la privacidad y demás, he encontrado este vídeo que me ha dado que pensar. No sabría decir si es cierto o ficticio pero desde luego no me parece nada descabellado. Os lo dejo por si a alguno le abre los ojos.

Nada más por hoy, queridos Hobbits. Bueno… sí… hoy ha sido el cumpleaños de «La pequeña Hobbit», que para quien no la conozca es mi sobrinilla pequeña. Todavía no sabe leer pero cuando algún día marujee este blog sin saber que es mío quiero que lea esto:

¡FELICIDADES CACHONDA! 

Ale, pues otro día os cuento más cosillas, tengo novedades novedosas.

Y au! 🙂

PS: Paciencia infinita 🙂 

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¡Toma! Tuenti cae …

Como los que me conocéis sabéis, ODIO las redes sociales.

En estos odiosos lugares la gente hace gilipolleces variadas que en la vida real no hace, de entre las cuales os voy a comentar las que más significativas me parecen:

Para empezar, la gente llama «amigos » a gente que si se cruza por la calle ni saludaría. No importa si les hablas o no, sólo importa si tienes 95723094857 amigos en lugar de 3. Seguiré diciendo que cuando alguien te cansa, lo único que has de hacer es bloquearle para que no te pueda hablar ni ver tus fotos.

Como anécdota (y si él lo lee, en paz) os contaré que el que fue de mis mejores amigos en el Cepese, me ha borrado de Facebook, así porque sí. Yo, por entretenerme, le invité a ser mi amigo de nuevo y, cuando me aceptó, le borré. Jajajajaj. Como la vida misma, ¿no?

La cosa no acaba aquí. Se envían correos basura en forma de «eventos», y por lo tanto los eventos en sí pierden su utilidad. Tanto es así que lo siguiente es subir una foto y etiquetar a la gente cuando quieres quedar con ellos para echar unas birras. Así que de esta forma las fotos quedan invalidadas, porque puedes tener 100 fotos de un vaso de cerveza, y en ninguna de ellas aparece tu cara.  Cada invento que sale se utiliza de forma incorrecta, pasando de esta forma a convertirse en algo completamente inútil.

Lo único que me gusta es que las tías (las «jennys») salen medio en pelotas, enseñándote las tetas, el tanga, o cualquier cosa. Lo realmente curioso es que no les importa que sus 957203 amigos les vean así, pero si a cualquiera de ellos se les ocurre mirarlas en persona, entonces las señoras dicen que son unos cerdos :-D.

 

 

Las fotos ya no se envían por correo o se suben al Dropbox en alta calidad. No. Se suben a tuenti/caralibro. Allí se almacenan ocupando 100Kb, lo que significa que si las descargas se ven como el c*l*. ¿Por qué enviar un ZIP con todas la fotos? Cuesta menos eso que seleccionar, subir y etiquetar a los participantes.

En mi caso, odio Tuenti, odio Facebook, odio «Tuiter» y cualquier otra red social que acumula a millones de personas cada cual más canela que la anterior.

Pues bien, desde hace ya algo más de un año, las estadísticas dicen que Tuenti está perdiendo un gran número de usuarios. La gente ha empezado a borrar sus cuentas y/o dejar de visitarlo. El siguiente en caer espero que sea Facebook. Y esto, mis queridos fricoides, es algo que hay que celebrar.

Y que nadie se atreva a llamarme cavernícola, me gustan las nuevas tecnologías, siempre y cuando se utilicen como dios manda y la gente no se vuelva mongoloide. No me gustan las reuniones de amigos donde uno no deja de mirar el móvil para ver si alguien le ha escrito un «Guasap». No me gusta que la gente haga «chequins» para demostrar que ha estado en un sitio. No me gusta que me etiqueten en un cartel para invitarme a una fiesta. No me gusta…

Ale, otro día más.

Y au! 🙂

PS: Hoy toca poesía …

Mariquita y suavidad,

y todos irán a comprar 😀