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Vacaciones bloguísticas

Quería dar señales de vida, que llevo bastantes días sin escribir nada.

Voy a tomarme vacaciones mientras termino la presentación de mi proyecto fin de carrera. Escribiré cuando sea ingeniero, si dios quiere, en 5 días.

Hasta entonces, cuidaos, queridos frikoides que me visitáis.

Y au! 🙂

PS: 8 días y al SPA 😀

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Mi vuelta del mundo astur

Pues ya estoy de vuelta, y con las santísimas memorias del proyecto. Esto es el mundo de nunca acabar.

No voy a aburriros con eso, los tontos que me disfrutáis del café conmigo sabéis lo que es que os den la murga con este tema. Pero sí os voy a contar impresiones que me llevé de mi visita a Oviedo, para ver a la bella doctora.

Para empezar, me llamó la atención la cantidad de estatuas que hay por allí. Un culo enorme, abuelas, Budi Alen (o como quiera que se escriba) y otras muchas. Estatuas para todo, llegué a pensar que es para que cuando haga mal tiempo las calles no parezcan tan desiertas.

Otra cosa curiosa es la… ¿cómo decirlo? ¿Inocencia? Tampoco creo que todos sean asexuados allí, pero hay algo que no me encaja, os comento.

Ya desde el primer día, la bella doctora me hablaba de comer algo que ella denominaba «cacho pito». Yo no soy malpensado, ni desde luego alardeo de mis encantos masculinos. Pero hombre, en mi tierra un cacho pito es… ¿alguien no sabe lo que es?  Por decirlo con dulzura, es un «cacharro de palmo para arriba».

Opté por hacerle caso e ir a degustar tan suculento manjar. Pedimos unos «cachopitos», no sin antes preguntar al joven camarero autóctono si con esa ración sería suficiente. Él dijo que eran grandes haciendo un gesto con las manos, que recordaba al que se hace cuando, por ejemplo, dices que te comiste un bocadillo «así de grande».  Aseguró que con dos de esos para cada uno era suficiente.

Para mi sorpresa, un «cachopito» era como una especie de sandwich, en el que cambias el pan por filetes de ternera. Así que eran dos filetes de ternera con jamón y queso por dentro, y todo ese conjunto de un palmo de grande rebozado. Efectivamente, dos de esos por cabeza y medio kg de patatas fritas (bueno, con forma de patatas fritas pero asadas al horno), eran más que suficiente.

Entonces descubrí que el famoso cachopito, que por cierto, se escribe todo junto, no era eso a lo que yo estaba acostumbrado. Pero… estos astures son tremendos… ¿En serio que ninguna de las 200.000 personas había malpensado?

Del «tortón» que comimos en otro sitio que se llamaba Tierra Astur mejor no hablo. Además de estar «cuajanudo», era inmenso. Y cuando digo inmenso digo INMENSO. Hubiéramos cenado 4 personas en lugar de 2 tranquilamente, así que podéis imaginar cómo acabamos 😀

Y es que allí tienen otro concepto del tamaño. Cuando dicen grande significa enorme. Es como los restaurantes chinos, pero más bestia todavía. No quiero pensar lo que pasará si un señor astur dice que tiene «grandes talentos»… Pobres autóctonas, dios …

Si vais por allí no dejéis de probar la sidra en todas sus variantes (sidra, sangría de sidra, mojito de sidra…). Y por supuesto, que os la escancien los camareros, es digno de ver. Se ponen brazo en alto, cual jotero pero con botellas de sidra en lugar de castañuelas. Merece la pena probar todo eso.

En fin, me gustaron esas tierras, no me extiendo más.

Os contaré más cosillas en próximas ediciones loixianas. Hasta entonces, sed buenos.

Y au! 😀

PS: Como diría Hommer… «¡¡Chocolaaateeeee!!»

 

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El viaje sin retorno

Casi llevo el mes en Hobbiton…

Había olvidado lo que es tener un huevo en cada mano y frotarlos hasta que salga humo. La comida de mamá, la horchata de papá, las cosas pastelonas que por supuesto NO voy a contar en el blog, los cubatas a buen precio…

Como novedades, además de unos días en Sabiñánigo con la joven doctora y dejar de fumar, este año fui con mi madre a ver a sus majestades los reyes en la cabalgata del día 5. Me encantó. Supongo que por eso me gustaba ser niño, aunque por aquel entonces no podía beber cerveza, cosa que hubiera sido la monda.

Cosas para contar tengo mil, pero tampoco es cuestión de aburriros con un diario, mi vida no es tan interesante.

De lo que hablaré hoy, va ser de la madre de los que programan el «sofguar» de los cajeros automáticos. No entiendo qué postura tuvo como resultado dar a luz a semejantes faltas de talento. Me explicaré 😀

¿Alguien encuentra un botón de «Ir pa atrás, que me he colao»? ¿Qué pasa si te equivocas de opción? Yo en el 99% de los cajeros a los que acudo no lo encuentro, y me parece algo tan básico que creo que habría que mandar a Marte sin escafandra (con Estanis, mi viejo amigo electdónico) a los que las programan. ¿Acaso ellos no se equivocan? ¿No sacan versiones nuevas? ¿A ninguno se le ha ocurrido o qué?

He tenido que ir a recargarme la tarjeta de prepago del Sevilla C.F, esa con la que no hay comisión al pagar billetes de Ryanair. Como por internet no se puede hacer, he tenido que ir a las 2 y media de la madrugada a recargarla a un cajero.

Y por supuesto, como no es algo que haga a diario, me ha tocado recorrer los menús hasta encontrar la opción adecuada. No os voy a describir el proceso, pero os daré un resumen:



He metido la tarjeta e introducido el PIN algo así como 13 veces en total. Creo que jamás olvidaré ese número 😀

Ahora ya tengo los billetes de vuelta. Vuelvo a Rivendel, SuequenLand, Rubien-cachonden-island (tierra de rubias) el día 19, después de felicitar a mi joven y bella prima.

Os iré contando cosillas, jóvenes padaguanes.

Y au! 😀

PD: Suerte mañana!

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Feliz año 2010

Desde Anda a Cascala! quería desearos a todos un feliz y próspero año nuevo, y todas esas cosas que se dicen todos los años. Podría desearos hijos, salud y dinero, pero tal vez con salud y muchos intentos de hijos sin éxito sea suficiente.

Como este año me perdí el mensaje de la Casa Real, os dejo aquí algunos fragmentos que he encontrado :-P. En especial, me gusta el momento 1:10 en adelante.



¿Qué más cosas se suelen decir? Mmmm… Propósitos para este nuevo año. Si pongo muchos y que duren mucho tiempo, puedo pegarme el año pringando, así que tal vez lo más sensato sea poner algunos que acaben pronto:

– Aprobar economía y FAPS.

– Conseguir mi ansiado Erasmus

Juasjuas, estos los tendré acabados (o no) en febrero, así que tendré 10 meses de  «boulin» (tocadica de h**v*s).

¡Feliz año a todos!

Y ya está